Lo femenino y lo masculino en equilibrio sexual

Por: Psic. Jaquelin Machado - Email: c-ha-p@hotmail.com

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La importancia de recuperar el equilibrio de la pareja complemento, se debe principalmente, a las consecuencias tan evidentes que observamos en la actualidad. Por un lado, como mujeres creemos falsamente que somos generadoras de vida solo en el caso de la maternidad. Si ello fuera cierto, entonces dónde quedan todas aquellas mujeres que por diversos motivos, circunstancias y/o razones no han sido o serán madres.

Por otro lado, en el caso de los hombres, se los ha reducido a proveedores, cazadores, conquistadores del mundo, seres competitivos, robots sin corazón, sin sentimientos. Están tan

encasillados por las mujeres como por los hombres mismos, que no saben manifestar su sentir. Lo cual ha generado la inevitable frivolidad en la que han caído las relaciones de pareja. Antes de continuar he de aclarar que no es mi intención agredir a nadie, tampoco he de hablar de feminismo ni de machismo puesto que solo contribuiría a la perpetuación de la división de los sexos y no a la contribución del complemento natural que debe haber entre ambos. Se está hablando en una generalidad humana en la cual la formación familiar, religiosa, social, económica, afectiva y cultural, entre otras no son tema de este artículo pues estas variables definitivamente influyen a todos mujeres y hombres,  pero ya en un carácter individual que diversifica en un gran abanico de posibilidades donde las causas del alejamiento de nuestra naturaleza sexual esencial son tan variadas como seres humanos hay.

Naturaleza Femenina.- La naturaleza femenina se nota físicamente en la musculatura, la estatura, la complexión, la piel más suave y su anatomía más delicada con respecto al hombre. En lo afectivo puede ser más sensible, emotiva, intuitiva, sensitiva. De igual modo fluyen de forma natural en ella la música, la danza, la poesía, la literatura, el arte, las flores. Los valores más profundos de la naturaleza femenina son aquellos que trascienden lo racional y que se hunden en lo irracional. Irracional entendamos que me refiero al inconsciente, al mundo de los instintos y de las pulsiones.

Esto inevitablemente nos deriva en la característica intuitiva que poseemos como mujeres que nos permite percibir las cosas, las circunstancias del entorno y las posibilidades que incluyen. Lo anterior es importante comprenderlo pues es la base del por qué en el Rito Sexual la mujer es Iniciadora, este es el origen del que se han derivado frases populares tales como “El hombre llega hasta donde la mujer quiere…”, aunque desafortunadamente se ha deformado el significado a través del tiempo. La mujer que sabe y vive su naturaleza esencial abre al hombre las puertas secretas hacia los abismos del Ser. Pero qué es lo que ha sucedido con el paso del tiempo a nuestra naturaleza femenina, bien pues, en primera instancia la historia de la humanidad nos refiere a un perfil generalizado de maltrato, sometimiento, degradación, tortura y muerte. Solo por mencionar un ejemplo.

Se cree que en la Edad Media fueron torturadas y asesinadas cerca de 9 000 000 de mujeres, muchas de ellas con sus hijos, ya que eran “provocadoras de diablo” por sus encantos (naturales), ello por la famosa Inquisición y su código moral que consistía en un libro llamado Malleficius Malleficiarus el cual contenía una serie de causas y situaciones “absurdas” que obligaban al arresto. Ahora imagina a las mujeres que nacieron posteriores a la época de la Inquisición fueron educadas en forma represiva sin oportunidad de manifestar plenamente su sexualidad de mujer por el temor natural de sufrir consecuencias tanto en lo individual como en sus entornos familiares. No voy a profundizar demasiado en el tema pero, es consecuencia lógica que con el paso del tiempo fuésemos desconectándonos de nuestra naturaleza femenina. Además de ello y paralelamente fue gestándose en las mujeres una energía de baja vibración que podemos traducir como resentimiento, miedo, culpa, vergüenza, ansiedad, deseos no realizados, comportamientos falsos de supuesta aceptación de la conducta de una mujer decente… entre otros, lo que inevitablemente desencadenó en una competitividad femenina silenciosa y feroz de unas con otras siendo, sobretodo para la “ética sexual” los jueces más severos con respecto a otra mujer.

Así mismo, la importancia que tienen el equilibrio y el balance en tu vida sexual radica en la aceptación, análisis, reflexión, confrontación y disolución continuas de las situaciones que se presentan en tu vida, de tus vínculos emocionales con el pasado y de tus linajes de vida, de raza, de sangre, de espíritu y de amor.

En la vida siempre ha existido, existe y siempre existirá la luz y la oscuridad pues son variables opuestas y complementarias;

la sexualidad también está inmersa en ellas. Así, vivimos la

oscuridad sexual en tanto permanezcamos en la necesidad y el deseo porque repetimos una y otra vez todo lo que “sabemos sexualmente” creyendo que avanzamos cuando solo giramos en círculos una y otra vez. Vivimos en la luminosidad sexual cuando evolucionamos hacia el amor y la creatividad porque aprendemos a trascender los linajes y mantener un encuentro amoroso más allá de una eyaculación fugaz y una satisfacción momentánea que te conduce al deseo obsesivo. Sin embargo, para mantener el equilibrio y el balance en la sexualidad, debes tomar en cuenta que tanto la luz como la oscuridad en tu vida sexual son necesarias pues forman parte de la vida y si nos faltara alguna de ellas el mismo universo se derrumbaría.

Es necesario equilibrar ambas polaridades en nuestro interior porque, por un lado, quién no ha tenido experiencias sexuales en las que ha sido castigado/a, juzgado/a y maltratado/a por aquellas personas reprimidas sexualmente y pseudo moralistas en el nombre de lo “correcto y adecuado en la sexualidad” y por otro lado, quién no se ha topado con personas disfuncionales en su sexualidad, controladoras, dominantes, obsesivas, perversas sexuales, etc… con los que en algún momento se hayan experimentado situaciones difíciles, dolorosas y traumáticas. Sin embargo, podemos encontrar placer en la perversión y en la represión y también podemos experimentar insatisfacción en el amor creativo, en el deseo y la necesidad. Por ello es importante el equilibrio y el balance sexual en tu interior. El vivir intensamente los opuestos en la sexualidad siendo consciente de ellos y darte cuenta de lo sagrado de cada lado, darte cuenta que son solo caminos para llegar a tu naturaleza sexual, a tu ser esencial, te permitirá trascenderlos sin destruirlos ni destruirte en el intento.

Mantener el equilibrio sexual te exige que no te detengas demasiado tiempo en una obsesión o conflicto sexual, pero tampoco en el éxtasis y la plenitud de un encuentro tántrico ya que ello te conduce al estancamiento y te distraes de la verdadera evolución de la sexualidad, una sexualidad integrada a las leyes del universo, integrada a la evolución de la existencia misma.

Cuidar de tu cuerpo es un aspecto importante en la sexualidad pues éste puede manifestarse inconforme por medio del dolor en cualquier parte física teniendo, por supuesto, su co-relación emocional. Si en tu vida sexual no te haces responsable de lo que vas viviendo, esto se va acumulando al punto de la manifestación física de dolor. Así que mira lo que rechazas, percibe lo que temes, observa lo que pospones y eso es lo que va quedando pendiente en tu sexualidad y es lo que atraes a ti una y otra vez. El dolor te puede abrumar, te puede llevar al sentimiento de impotencia, te puede conducir a la desesperación tan fuerte, que te empuje más allá del ruido corporal hacia la pura conciencia y es entonces que te preguntas ¿qué es lo que en realidad me ha traído hasta aquí?

Ahora bien, si no huyes, si asumes tu dolor, si no lo tratas como a un enemigo, entonces y solo entonces, podrás darte cuenta de que llevas largo tiempo viviendo una desarmonía interior, que has acallado tu miedo a la soledad y al vacío y que todo ello ha desencadenado en el dolor físico que se manifiesta en tu cuerpo.

Te vuelves consciente de que tu sexualidad ha sido condicionada desde tu niñez generado los diferentes hijos del miedo que van desde la falta de autoestima, el autoritarismo, el rencor acumulado, la culpabilidad, la confusión, la vergüenza, la ausencia de amor, el control educativo del dolor, la aceptación de las leyes establecidas, etc… Te das cuenta de que ha llegado el momento de trabajar profundamente en tu sexualidad porque quieres trascender, equilibrar, balancear y disolver los opuestos sexuales de tu vida.  

Para ello, es imprescindible trabajar más allá del pensamiento académico de todas las enseñanzas respecto a la sexualidad, técnicas, desviaciones, conflictos, dependencias, obsesiones, sarcasmos, vulnerabilidades, miedos, deseos, etc… Somos una mota de polvo estelar en el inmenso Universo, sin embargo, también somos portadores del poder más alto de la creación (energía sexual) y de la sabiduría que conlleva. En alguna parte de nuestro ADN contenemos información sexual, sumada a través del tiempo, de todas las mujeres y hombres que existieron, que existen y que existirán, es decir, como humanidad, manifestamos la totalidad de la sexualidad, del espíritu de la sexualidad y, como humanidad, nos alimentamos a nosotros mismos para que las generaciones pasadas renazcan en cada nuevo nacimiento. Este es el poder del espíritu sexual de lo colectivo imprimiéndose en lo individual.

Si queremos obsequiar un mejor futuro sexual para las siguientes generaciones, es importante hacernos responsables de nuestra vida sexual, y como adultos, encontrar el equilibrio y el balance interno en cada uno de nosotros. No podemos pretender enseñar sobre sexualidad a las siguientes generaciones cuando tú, adulto inmaduro en tu sexualidad, te encuentras inmerso en el consumismo, pornografía, el deseo obsesivo, en el deterioro de la imagen de la mujer como objeto sexual de deseo y satisfacción, el deterioro masculino de proveedor o de impotente sexual y tantos pendientes respecto a tu sexualidad que has preferido darle la espalda, donde tarde o temprano se desencadenarán disfunciones, enfermedades, etc…

La importancia que tienen el equilibrio y el balance en tu vida sexual, radica en que posees un cuerpo físico al que debes atender y posees un espíritu-conciencia al que debes alimentar. Así que es importante que aceptes que los opuestos también son complementarios y en dicha aceptación van tus debilidades y tus precariedades así como la constante lucha que vives al tratar de superarlas.

Es por medio del equilibrio de tus polaridades sexuales que te transformas, poco a poco, en maestro/a y guía de tu vida sexual humana, natural y esencial, es decir, tu cuerpo físico material es el camino que te permite desarrollar tu consciencia sexual espiritual, tu cuerpo físico es el jardín en el que se dan todas las batallas que se requieren para que logres alcanzar lo sagrado de tu espíritu sexual. Este es un camino de valientes porque nunca sobrevive tu falsa personalidad del ego, es un camino de seres humanos que han pasado por innumerables experiencias que han detonado un despertar de consciencia, un llamado interno que les indica que se puede y se debe vivir en plenitud sexual ya que este modo de vida genera creatividad en las personas y así en la vida.

Sea como sea que aprendas a equilibrar y balancear tu vida sexual, tarde o temprano, te darás cuenta de que se trata siempre de la sabiduría intemporal de una Sexualidad Universal porque seas quien seas y te encuentres donde te encuentres, las dos partes de la dualidad sexual, lo femenino-masculino, padre-madre y espíritu-materia estarán siempre en nosotros. Nunca podremos alcanzar la plenitud en ninguno de los dos lados porque es justamente en la interacción de ambas polaridades que se da el aprendizaje a través de tus experiencias sexuales. Cada ser humano que se determine a vivir sexualmente consciente y cuya sexualidad sea impecable, además de acumular suficiente energía en su breve camino sobre nuestro planeta, adquiere la capacidad de la autodeterminación.

Buscar una vida sexual equilibrada y balanceada implica un intenso trabajo interno en el que el ser se superpone al tener: el amor incondicional en el corazón sobre el frágil enamoramiento externo, la búsqueda que está más allá del silencio sobre la sumisión a la materialidad y la mente así como el salir de la angustia por los conflictos sexuales y la insatisfacción sexual para encontrar una cierta plenitud en el camino del corazón…

Ni tu cuerpo ni tu espíritu son tus enemigos y tampoco se contraponen; solo la estupidez, el miedo, la flojera y la vejez se cruzan en tu camino para que llegues a tu ser esencial, a tu naturaleza sexual, a tu ser verdadero y así, te conviertas en alquimista sexual, no importa si eres mujer, hombre ni preferencia sexuales, lo que importa es mover la energía sexual.