Cabeza: Corchaíto, ejemplo de pundonor y vergüenza torera

Por: Rosa Ma Guevara

torero_abril_01En esta búsqueda de toreros, me encontré con uno que los críticos de Córdoba indicaron que pasó a la historia taurina como “ejemplo de pundonor y vergüenza torera”, se referían nada menos que a Fermín Muñoz González-Corchado, alías Corchaíto.

Nació el 11 de octubre de 1883 en Viso de Los Pedroches y murió en Cartagena el 9 de agosto de 1914. De niño perdió a sus padres y fue “adoptado” por familiares. Su vida transcurrió y se empezó a llevar con los chicos que acudían al matadero, esos que buscaban torear vaquillas que le compartieron su gusto por los toros, y así llegó la primera oportunidad para estoquear un becerro, esto fue en Almodóvar del Río a los 16 años. Tres años después logró entrar a la cuadrilla de Chicuelo y fue hasta el 15 de agosto de 1902 que se presentó como novillero en Córdoba, actuando con Manolete padre y Ángel Martínez Cerrajillas, con ganado del maqués de Tamarón.

Su presentación sería en Madrid el 5 de abril de 1903, compartiendo cartel con Cocherito de Bilbao y Mazzantinito, las reses fueron de Biencinto; la siguiente presentación fue el 21 de junio de 1903 en Sevilla, al lado de Reverte y Bienvenida, con novillos de la ganadería de Otaola, y fue tanto su éxito que le contrataron dos tardes más y le puso la vitola de novillero interesante para el público. Esa temporada la concluyó con 42 festejos en el ruedo.

Como novillero todavía vivió cuatro temporadas antes de tomar la alternativa, la cual se celebró en Madrid el 8 de septiembre de 1907 y se la dio Vicente Pastor,  como testigo estuvo Rafael Gómez “El Gallo”, y fue buena tarde, tanto que dio muerte al toro “Mediabanda” de la ganadería de Murube.

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Aquella temporada fue muy buena, tras 27 corridas entre España y México, le sirvieron para firmar contratos para Caracas, Lima y Montevideo.

Entre las anécdotas que se rescatan, está aquella corrida que se celebró en San Lucas de Barrameda, el 18 de agosto de 1907, y Corchaito compartía cartel con el novillero sevillano Faustino Posadas, con toros de la ganadería de Miura. Resulta que éste último (Posadas) estaba toreando a un berrendo en negro de nombre “Agujero”, que lo hirió de muerte, que se le fue a la tráquea al novillero, falleciendo en la enfermería. Corchaíto entró al desquite, y entró a a matar al toro criminal, más el burel le ha dado una cogida que también lo envió a la enfermería para que le fueran las lesiones y contusiones que le provocó. De nueva cuenta regresó al ruedo, y se enfrentó con los cinco restantes cornúpetas de la corrida. Esto le valió el ser reconocido como un torero de gran pundonor.

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Un lustro más tarde, el 25 de agosto de 1912, inauguró la plaza de toros de Pozoblanco (Córdoba), la cual fue conocida como “El coso de los Llanos”, junto al sevillano Curro Martín Vázquez, este último en sustitución de Manuel Rodríguez Manolete (Padre), que había sufrido un percance el día anterior en Bilbao. Lidiaron ganado de la viuda de Soler.

La última tarde… Compartió ruedo de la Plaza de Cartagena con el Lagartijillo chico y Celita, era  con toros de la ganadería de Félix Gómez. Corchaito portaba un traje terno azul y oro Buena faena con el primero de la tarde, más la historia no estaba escrita y llegaría el segundo, llamado Distinguido, éste entró a matar, se fue directo, le recetó media estocada delantera, logrando que el toro doblara las manos,  cuando el puntillero se dirigía a darle el golpe de gracia, lo paró y ordenó a su cuadrilla que levantaran al toro. Así lo hicieron y entró a matar nuevamente, en esta ocasión clavó de nueva cuenta el estoque. El toro dobló sin acabar de morir. Se apoyó en sus subalternos para que volviera a levantar al astado, quería matarlo por derecho, así regresó a la faena  y fue en ese momento en que el toro le colocó dos cornadas, una en la ingle y otra en el pecho, cuando entró en la enfermería de la plaza la sangre salía a borbotones, aún consciente dijo: “Me ha matado”. Esto era verdad, a los pocos minutos de pronunciarla, falleció y el 12 de ese mes, lo trasladaron a Córdoba para enterrarlo en el panteón de San Rafael. El cortejo fue numeroso, y lamentaron que falleciera, pues estaba considerado un torero íntegro y con mucha vergüenza torera.  

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Se le recuerda como un torero valiente más muy castigado por los toros, con muchos arrestos y pundonor, “que se enfrentaba a las fieras con denso sabor torero”, aunque por ello no salieran perfectas las faenas, lamentablemente era de temperamento nervioso que le restaba gallardía. Se distinguió con el estoque, que lo manejaba hábil y certeramente entrando a matar en corto y por derecho. Su muerte se debió a un arranque de pundonor ingenuo, lleno de vergüenza torera.

Cabe destacar que en Viso de los Pedroches, aún se le venera, y por su trayectoria, existe una peña taurina con su nombre y el Ayuntamiento, ha decidido que la nueva plaza portátil lleve el nombre de Fermín Muñoz González ”Corchaito’.