EL DOLOR Y LA TRASCENDENCIA EN TU VIDA SEXUAL

Por: Psic. Jaquelin Machado Garduño / e-mail: c-ha-p@hotmail.com

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A veces el dolor nos abruma, nos llena de impotencia, nos hace llegar a una desesperación que nos empuja más allá del ruido corporal hacia la pura conciencia. Es entonces que nos preguntamos: ¿qué me ha traído hasta aquí? ¿Cómo he llegado a este estado? ¿Sirve para algo sufrir tanto?  O simplemente, el dolor es un enemigo que hay que acallar con sedantes porque eso calma también su causa, es decir, la falta de armonía interna, el desequilibrio de tu vida sexual, los traumas y conflictos de tu sexo, los pactos y juramentos de negación para “no repetir lo mismo” y evitar ser lastimada, el miedo a la soledad y al vacío del que tanto huimos. Desde niños, todos los hijos del miedo aparecen: la falta de autoestima, el autoritarismo, el rencor acumulado, la culpabilidad, la confusión, la vergüenza, la ausencia de amor, el control educativo del dolor, la aceptación de la norma del borreguismo.

Imagina lo que estos hijos del miedo producen más adelante en la vida sexual, cuando se trata de los niños y las niñas que son tercos u obstinados y que se resisten a expresar sus emociones, a llorar y que solo saben apretar los dientes… Personas que no se atreven a enfrentar a las figuras autoritarias, pero que, sin embargo, acumulan una gran carga de rechazo contra ellas y que a lo largo de sus años de madurez las va carcomiendo, creando las bases del infarto, la osteoporosis y el cáncer.

Todo esto se va condensando en las partes más vulnerables de nuestro cuerpo, añade las decisiones rebeldes de nuestra edad adulta en lucha en contra de lo establecido, en contra de la familia y en contra del entorno o, simplemente por defender nuestra libertad y nuestra sexualidad. O peor aún, cuando tratamos de acallar nuestra culpa, cumpliendo obedientemente y durante largos años con lo que nuestros padres nos piden y con los modelos permitidos y correctos del comportamiento sexual, hasta que todo estalla en mil pedazos y hemos de reconocer nuestro fracaso, que les hemos fallado. Así, poco a poco, el dolor se revela y la enfermedad crónica hace su aparición, se llama fibromalgia, arterosclerosis, artritis reumatoide o cualquier otra enfermedad degenerativa de los músculos, huesos o hasta del cerebro. De lo que se trata, en realidad, es de una alarma constante que nos dice que es importante limpiar y recapitular las emociones acumuladas desde nuestro pasado infantil.

sexualidad_mayo_02Un buen día la tensión acumulada se desborda y se nos va de las manos. Sin saber por qué, un día nos encontramos con que tenemos una enfermedad que la medicina dice no puede curar, porque no puede ser resuelta. Entonces, si hacemos memoria, comprendemos de dónde viene todo y comenzamos asumir nuestra responsabilidad sobre los hechos. Poco a poco, entendemos la relación que tienen nuestras emociones con la enfermedad y vamos disfrutando del placer y la maravilla de hallar soluciones para nuestra vida y para nuestra sexualidad, y vamos retomando el poder de lo femenino al integrar nuestra verdadera naturaleza sexual, mientras salimos de nuestros viejos hábitos y desaparecen los antiguos síntomas crónicos.

Para lograrlo, debemos atravesar conscientemente los pozos oscuros donde está atrapada nuestra energía sexual y aprender las leyes del perdón, especialmente aprender a perdonarnos a nosotras mismas. Luego, el asunto de la muerte de nuestra sexualidad desequilibrada, se transforma en un acto sagrado que siempre podemos trascender.

La sexualidad consciente tiene propósitos elevados cuyos fines van más allá del simple desahogo de tus impulsos sexuales. Acceder a la magia de la sexualidad te permite cambiar tu realidad de vida literalmente.

Comprende en primer lugar, que la energía sexual dirigida de diferentes formas puede elevarte al nivel del éxtasis en el cual desapareces y te fundes en el/a otro/a o quedarte en el nivel del sexo genital que te provoca deseo y pasión carnal, entre medio que se logra subir al pecho tu energía sexual, pero debajo de la cabeza y lograr fundir los corazones. Todo esto depende de tu nivel de consciencia y de tu determinación a vivir tu sexualidad de forma diferente.

La sexualidad consciente permite tu expansión liberándote de los límites de tu propia historia de vida sexual.

Para ello, también es necesario un cambio de paradigmas. Cambiar de paradigmas (modelos establecidos) en la sexualidad, implica que cada persona tiene que hacer un viaje interior. Este viaje interior es necesario ya que mientras no se haga, tu sexualidad seguirá regida por factores externos como los familiares, los sociales, los religiosos y los científicos, por ejemplo. Estos factores dirigen los paradigmas sexuales hacia tu personalidad, es decir, hacia tu ego. Tu ego es una entidad energética que te hace creer qué eres, en este caso, de determinada forma sexualmente; el ego está orientado hacia el exterior y depende de la opinión de los demás, de lo que se espera que seas sexualmente según tu edad, género, estado civil, lugar de residencia, complexión física, características físicas, psicológicas y mentales, etc… Es decir, depender, por un lado, de la opinión externa y, por otro, creer que eres el ego, es mantener tu sexualidad limitada y por tanto reprimida, insatisfecha, conflictuada y amenazada.

Hacer un viaje hacia el interior de ti mismo(a) significa que vas en pos de tu ser esencial, éste te revela, entre otras cosas, tu naturaleza sexual. Para ello es necesario que partas de cuestionamientos tales como: ¿Quién maneja mi vida sexual? ¿Cuándo hablo de sexo quién habla a través de mí? ¿Quién genera mi realidad sexual? ¿Quién hace que me mantenga con una pareja con la que no quiero estar? ¿Quién propicia mis manifestaciones sexuales?

La sexualidad consciente pone de manifiesto el viaje interior y, el viaje interior es mirar verdaderamente de frente a ti, por lo tanto, el viaje es individual y no comunitario. Para que tu sexualidad la vivas conscientemente en evolución y creación y no en involución y destrucción, tienes que ir más allá del “yo”, del “ego” y éste no quiere que vayas más allá porque “no es seguro”, “no hay garantías de éxito”. Sin embargo, las personas que se deciden a realizar el viaje interior de su sexualidad hacia su ser esencial, saben que éste es maravilloso, pleno y satisfactorio porque aprenden a generar su propia realidad sexual, es decir, plasman su vida sexual de felicidad, éxtasis y creatividad. Pero esto solo es posible si atraviesas tu ego ya que de lo contrario te la pasarás rebotando siempre sobre tus problemas y conflictos sexuales.

Para que puedas generar un estado realmente consciente y divino de tu sexualidad, tienes que atravesar tu ego ya que éste es el problema central que te causa tantos conflictos e insatisfacción en tu vida sexual y es por ello que te la pasas persiguiendo el poder sexual de una u otra forma cuando tienes la necesidad de manipular, mentir, someter, competir, dominar, juzgar, censurar, agredir y/o ignorar tanto a tus deseos y necesidades sexuales como los de los demás.

No te das cuenta de que persigues al ídolo del poder sexual porque te has olvidado o ignoras que, al hacer el viaje interior es tu ser esencial quien, a través de develarte tu naturaleza sexual, te brinda tu poder sexual. Este poder sexual es creativo y esa creatividad te da la capacidad de manejar tu tiempo independientemente de tu estilo de vida porque no dependes de factores externos para conseguir tus objetivos y eso, es magia.

Así que, para generar tu realidad sexual, es necesario hacer tu viaje interior y para ello es importante que éste sea individual porque, aunque la finalidad es la vivencia de una sexualidad consciente, la forma en que cada persona experimente y llegue al ser esencial, varía en una gran gama de posibilidades que no marcan una única vía rígida. La sexualidad consciente es un llamado a la divinización de tu vida sexual a la que llegas a través de tu viaje interior, por lo tanto, sólo aquellas personas que aprenden a mirar hacia adentro tienen la posibilidad de cambiar sus paradigmas sexuales orientados al exterior.

El viaje interior te enseña que no es lo que entra en ti lo que lo que fastidia tu vida sexual, es lo que sale por tu boca, es decir, lo que hablas con tu palabra porque lo que invocas evocas y esto significa que todo el tiempo estás generando tu realidad sexual estés o no consciente de ello.