ABRAZA A TU NIÑO INTERIOR HASTA QUE DESAPAREZCAN TUS MIEDOS

Por: Raquel Estrada. / Psicoterapeuta y Orientadora en Tanatología,

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Cuando eras niño querías ser adulto, que los días se convirtieran en años y que el tiempo transcurriera rápidamente. Al respecto Stephen Leacock escribió: “¡Qué extraña es nuestra breve procesión por la vida! El niño dice: Cuando sea un chico grande. Pero ¿qué es eso? El chico grande dice: Cuando sea mayor. Y el mayor dice: Cuando me case. Pero ¿qué es ser casado?, a fin de cuentas. El pensamiento cambia a: Cuando pueda retirarme. Y después, cuando llega el retiro, se vuelve la vista hacia el paisaje atravesado; parece correr por el un viento frío. Hay algo que no se ha logrado y que desaparece. La vida, según lo aprendamos demasiado tarde, está en vivir, en el tejido de cada día y cada hora”. 

“Todas las personas mayores fueron al principio niños. (Aunque pocas de ellas lo recuerdan)”.  

El Principito, Antoine de Saint- Exupéry 

Y en ese correr por la vida, se va desdibujando una etapa tan importante como es la niñez hasta llegar a la edad adulta. Pero, ¿qué fue de ese niño? Acaso se quedó dormido y el tiempo pasó tan rápido que no le dio oportunidad de disfrutar cada etapa, quizás tenga miedos e inseguridades o deseos reprimidos, porque crecer no es fácil, no es tan divertido como jugar a la pelota o a las muñecas. 

Al respecto, la letra de la canción “Los caminos de la vida” nos invita a reflexionar que la vida es más compleja de lo que imaginamos… “No son como yo pensaba, cómo los imaginaba, no son como yo creía. Los caminos de la vida, son muy difíciles de andarlos, difícil de caminarlos, yo no encuentro la salida. Yo pensaba que la vida era distinta, cuando estaba pequeñito yo creía, que las cosas eran fácil como ayer”.

 

LA MONOTONÍA Y LA RUTINA

La rutina es parte de la vida, es una serie de hábitos que desarrollamos y que facilitan las actividades diarias, pero, qué pasa cuando la rutina no es divertida, cuando no hay cambios porque demasiada monotonía daña emocionalmente con el paso del tiempo.

De niño tu actitud era diferente, te reías desde alma, nunca arrastrabas la cobija del pesimismo, ni mirabas al piso, soñabas en un mundo de aventuras, retos y dicha plena, no tenías miedos, pero los fuiste acumulando con el paso de los años.

Pero también, la monotonía es esa vocecita interior que te dice, que debes recobrar el entusiasmo para que cada día sea gratificante. Conlleva conductas, pensamientos y acciones que tienes que cambiar y conectarte con tu pequeño interior. 

 

SER NIÑO ES ASOMBRARSE DEL MUNDO

Un niño disfruta las cosas más sencillas, al jugar con la lluvia, el acariciar un perro. Cuando papá lo lleva el fin de semana al cine y come palomitas de maíz o cuando mamá le prepara su comida preferida. No le importa llegar con pijama a la fiesta del Abuelo. Le encanta preparar un pastel de lodo y adornarlo con flores. En el restaurante siempre pide el postre primero y lo acompañan sus muñecos de acción. Saltar a una fuente es un gran desafío y no le preocupa meterse con los zapatos nuevos. Su película preferida no se cansa de verla todo el tiempo y cierra los ojos cuando el príncipe besa a la princesa y dice: ¡que asco! porque los niños siempre comentan lo que sienten, evitan ser diplomáticos; eso se lo dejan a las embajadas. Sueñan con ser astronautas o policías, maestras o enfermeras y le cantan a la vida y no saben de aburrimientos porque siempre hay algo que vale la pena vivir. 

“Cada niño es un artista. El problema es cómo seguir siendo artista una vez que crezca”.

Pablo Picasso

 

LAS HERIDAS DE LA INFANCIA 

Con base a cómo hayas vivido tu infancia y los vínculos que se dieron con la familia de origen es el resultado del adulto que eres. 

Si se guardan heridas emocionales de la niñez, se puede causar un daño profundo en la autoestima y la autoseguridad, es como una piedra en el zapato capaz de frenar el crecimiento emocional o como una montaña rusa de emociones que no se puede controlar. 

El adulto herido por el pasado, congela el tiempo y vive de recuerdos que lo atormentan, normalmente tiene poca madurez y control de sus sentimientos. 

“Pregúntale a tu niño interior qué desea y dáselo”. Alejandro Jodorowsky

Si tú niño interior tiene heridas del pasado, tiene miedos y está asustado; debes abrazarlo, pedirle perdón por haberlo abandonado, curar los daños emocionales con amor y aceptación, para que no cargue carencias afectivas limitantes, de insatisfacción personal en las relaciones con los demás.

Debes desbloquear los pensamientos negativos que llevas tatuados en mármol en el inconsciente y no puedes tener a tus padres castigadores dentro, que te reprenden, critican y ahora asumes el papel de padre autocastigador, si te decían: No sirves para nada, ahora te dices: No sirvo para nada. Todo lo haces mal, todo lo hago mal. Se reproduce en la edad adulta el mismo patrón de conducta del pasado. 

De niño te caíste cuando aprendiste andar en patines, pero te levantaste y seguiste. No había miedos, los fuiste acumulando con el paso del tiempo y son tus peores pesadillas. Recuerda: Los enemigos no están afuera, están en tu interior. 

Debes aprender a comunicarte con tu niño interior, pregúntale qué le haría feliz, si desea un gran helado de chocolate, invítalo. Llévalo a la playa, a los columpios, ríe con él, cumple sus sueños, hazle una fiesta y logra que vuelva a ser inmensamente feliz como una codorniz.

Cuando sientas miedo, recuerda que es tu niño interior que está asustado, no le des la espalda, ayúdalo  a enfrentar sus inseguridades. Un buen regalo para fortalecer el interior y disfrutar de una buena lectura es Self-Parenting  “Ser tu propio padre”, de John K. Pollard, III. 

Si por  el contrario tuviste la suerte de tener padres amorosos, empáticos que fortalecieron a tu niño interior, y te decían: Tú puedes, estamos orgullosos de ti, eres increíble y maravilloso. Te amamos. Eres afortunado porque contribuyeron a reforzar tu autoestima. 

 

PASOS PARA RECUPERAR A TU NIÑO INTERIOR 

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1.- Busca una fotografía de cuando eras un niño. Mira la foto y comunícate con él. También le puedes escribir una carta.

2.-Si tus padres no fueron cariñosos y creciste con esa carencia, dile a tu niño todos los días, cuánto lo amas y que es maravilloso.

3.-Te has privado de muchas cosas por darle a tu familia, es momento de hacerte un regalo como cuando eras pequeño y que recibas algo especial.

4.-Estás vivo, qué oportunidad tienes de estar aquí. Ama a tu niño y no lo dejes que se pierda nunca más, tienes una deuda pendiente y es momento de saldarla. ¡Ámate, acéptate y abraza tu corazón!

5.-Ahora que has recuperado a tu niño, recuerda que también llevas a tu adolescente en tu interior, abrázalos y tómalos de la mano y sigue ese gran viaje llamado vida, ahora como un adulto más fortalecido. 

6.-Deja salir a tu niño interior y la vida de adulto será más divertida.

7.-Redescubre el Súper niño que eres. Si no te has dado cuenta, eres único y especial, tienes el don de la vida, podrás realizar tus sueños y conquistar tus miedos, de reencontrarte con tu infancia y sentirte vivo. 

8.-Quieres mantenerte joven invita a tu niño interior, baila con la rutina, compra una dosis de cosquillas para que no dejes de reír, aprende a volar como las aves para perseguir tus sueños, corrige el pasado y dedícate a vivir de la mejor manera.

La vida no tiene porqué ser aburrida, ríe a carcajadas, cuenta chistes y saca tu niño interior que llevas dentro. Ríe con la vida y el mundo reirá contigo. 

9.-El adulto se centra en el futuro mientras que el niño vive en tiempo presente, no le inquieta lo que va a pasar mañana. Como lo plantea Antoine de Saint-Exupéry en su obra, El Principito. Los adultos tan ocupados siempre en asuntos que consideran son importantes mientras la vida se les va, por eso, vive el presente, deja atrás el pasado y sin preocupaciones sobre el futuro. 

10.-Ese niño existe, vive en ti, en tu corazón, deseoso de salir, de ponerse su disfraz de súper héroe y conquistar el mundo.

11.-Nunca dejes de asombrarte, de construir, de soñar y vivir. 

12.-Los adultos se dedican a callar las palabras, compran apariencias y se olvidan de vivir. Mientras el niño es auténtico y original, no le importa el que dirán. 

13.-Reconstruye tus alas rotas para que puedas volar como Superman y cumplir tus metas. 

14.-Sana el pasado, perdona, corre el telón y dedícate a ser el protagonista de tu propia historia, no aceptes papeles secundarios. 

15.-Deja salir tu niño interior, para ser menos adulto y más niño. 

 

DOMAR AL CABALLO DE LAS EMOCIONES 

Los caballos representan nuestros pensamientos, emociones y sentimientos. Cuida cuando te subas a un caballo salvaje, si no lo sabes domar, te tirará y te puede ocasionar heridas emocionales. Recuerda que los pensamientos negativos se alimentan de ansiedad, depresión, rencor, enojo, obsesión o del pasado; podríamos decir que el caballo está desbocado.

Cómo puedes domar el caballo salvaje de las emociones… Por medio del cambio, entrena en el gimnasio la inteligencia emocional, alimenta los pensamientos positivos y haz dieta de pensamientos tóxicos. 

También debes tomar las riendas de tu vida, para domar a tu caballo interior, con mayor o menor fuerza, todo depende de la situación que se presente para tomar las mejores decisiones. 

Eres el adulto que decide: amarse, caerse bien y tomar las riendas de su vida. Es el principio de una gran historia de amor, donde el protagonista principal eres tú; porque has recuperado la magia de tu niño interior. 

“Debemos ESCUCHAR al niño que llevamos DENTRO de nosotros. Ese niño entiende de instantes MÁGICOS”.

Paulo Coelho