Jenaro Villamil, timonel de la televisión y radio públicos

Por: Patricio Cortés

Hay que despertar un gigante que nos pertenece a todos los mexicanos, es un bien público.

periodista_mayo_01Hablar de Jenaro Villamil es referirse a uno de los periodistas más críticos de mass media en México y su relación con el poder, sus libros La rebelión de las audiencias y La caída del telepresidente son referentes del rubro, y hoy preside el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano.

La sorpresa más grande al tomar su puesto fue “el desmantelamiento de los sistemas públicos, es decir, el descuido en términos de infraestructura de inversión, de interés por los contenidos”, sumado a un saqueo. “Yo analizaba el poder de la televisión privada y la necesidad de una televisión pública fuerte, es distinto porque aquí ya lo estoy viviendo de primera mano en términos de la televisión pública”.

Reconoce que no ha sido fácil adaptarse al esquema de trabajo gubernamental: “La principal resistencia es el ritmo de la burocracia, cuando tú te acostumbras a trabajar fuera de la burocracia, que es mi caso, pues tú eres tu jefe o tienes jefes que son mucho más dinámicos. En el caso del servicio público tienes que respetar los procesos administrativos, burocráticos, fiscalizadores, es decir, si yo encuentro una irregularidad, yo la podría publicar con la mano en la cintura, pero en este caso ya es un proceso distinto, yo tengo que dar cuenta a la Secretaria de la Función Pública, a los auditores y eso lleva un ritmo y un tiempo. Si yo quiero emprender una reforma interna, necesita pasar por un procedimiento burocrático administrativo. Esa es la gran diferencia”.

Muchos piensan que ya no vale la pena invertir en medios públicos, pues ya los dan por muertos, más nuestro entrevistado opina distinto: “No están muertos, están muy vivos. El problema es que hay un abandono, por eso yo digo que es un gigante dormido y hay que despertarlo, entonces, cuando despiertas a un gigante tienes que esperar a que el gigante reaccione, a que vaya tomando vida, parándose, es un proceso paulatino, pero muy importante porque son bienes públicos, o sea la red de canales que hay en todo el país son una inversión que hemos hecho como mexicanos”.

Ir por las audiencias, es uno de los grandes desafíos: “Es la hora de los medios públicos por las condiciones en que se está viviendo, pero es una hora que también puede pasar si no la sabemos aprovechar. Yo acepté dejar treinta años de carrera de periodismo en la prensa y en los medios digitales porque dije no va a haber otro momento donde pueda entrar una generación de comunicadores de periodistas, de defensores del derecho a la información, que vienen de la AMEDI, de la sociedad civil, que puedan enfrentarse a la dirección de los medios públicos y que no somos de MORENA, ni del PAN, ni del PRI. Esta puerta, que abrió el gobierno de López Obrador, es única en la historia reciente de México”.

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No habla de la estrategia para ampliar el público: “Pensar en las audiencias y no solamente en los intereses del gobierno o de la burocracia, sino pensar qué es lo que le está haciendo falta a los muchísimos tipos de audiencias que hay -infantiles juveniles, de poblaciones indígenas, de la tercera edad-. En ese sentido hay que hacer un proyecto de contenidos diversos, plurales, y sobre todo en caso de la televisión y de la radio pública, atraer a los jóvenes que desde hace ya bastante rato ni escuchan ni ven televisión pública en México”.

Acota que a diferencia de los medios privados, la comercialización no es el objetivo primordial: “El criterio es qué clase de contenidos se necesitan, una cosa muy distinta a lo que da la televisión comercial que no te va a ofrecer, por ejemplo, un contenido que dé voz a quienes han buscado a sus familiares durante doce años porque eso no vende”.

“La televisión comercial no te va a dar contenidos experimentales donde invites a gente que hace contenidos en Internet, por ejemplo a youtubers a hacerlo en televisión pública. Eso no lo hace la televisión privada porque es su competencia, nosotros no lo vemos así, sino cómo hacer una sinergia”, añade.

Se marca un objetivo ambicioso: “Si en tres años no hemos logrado atraer a las audiencias juveniles, estaremos yendo por un mal camino, si no logramos por lo menos ampliar la cobertura a un 20% estaremos cometiendo errores y fracasando; si en tres años no limpiamos las casas de cada uno de los medios públicos para que tengan finanzas sanas y no se vuelvan simples cajas registradoras, también. Necesitamos dejar un nuevo estatuto jurídico o una nueva ley que trascienda el sexenio que vaya más allá de este gobierno y tenga una visión de Estado suficientemente sólida para que lo acepten todas  las fuerzas políticas”.

periodista_mayo_03La BBC de Londres es el ejemplo más conocido de una televisión pública exitosa, por lo que, inconscientemente, recurro a un lugar común y pregunto ¿Qué nos falta para tener una BBC?, bromeando me responde: “Ser Gran Bretaña…”, luego expone: “La BBC es un modelo a seguir para muchos y muchas que estamos en medios públicos, pero responde a una historia a un criterio, a una práctica. Los británicos pagan un impuesto desde hace casi 100 años para mantener su televisión pública, imagínate que a los mexicanos les cobres un impuesto. ¡No pues no te van a querer pagar! Nos falta sobre todo un orgullo por nuestros medios públicos, que  no se genera de la noche a la mañana, es un asunto cultural, lo vas a ir generando en la medida en que la sociedad se apropie de esos contenidos y los vea como algo indispensable”.

Más de un gobierno progresista de Latinoamérica ha ocupado los medios públicos para contrarrestar los ataques de los medios privados dominados por la derecha, lo cual los ha convertido más bien en voceros del gobierno, pero acaso ¿es el objetivo de Jenaro Villamil? -“El gran desafío es alcanzar un modelo de medios públicos que trascienda a un sexenio. Tienes la voluntad política del actual presidente de darle a esos medios públicos directores que no dependemos ni del partido gobernante, ni del presidente, aunque evidentemente formamos parte de una generación que llega al poder junto con él, junto con  la cuarta transformación y formamos parte de un movimiento ciudadano que votó por un cambio que se tiene que reflejar en los medios públicos y nuestra función. El caso de otros países y otros momentos de la historia mexicana, fue casi casi por inercia o a la defensiva, la gran ventaja que tenemos ahorita es que no tiene que estar a la defensiva el gobierno federal frente a los medios privados porque la crisis de los medios privados es anterior a la elección del 2018”.

Acota que no está convocado al adoctrinamiento: “Así ha sucedido en otros países de América Latina, pero yo no me dedico a adoctrinar, mi experiencia y la de los demás directivos de medios públicos es en el periodismo o en las causas, pero no en el adoctrinamiento”.

La ventaja que tenemos este equipo que llega a los medios públicos, es que ninguno de nosotros provenimos de los medios privados o comerciales, sea de televisión o radio, por lo tanto tenemos otra visión”, expone.

El tema del dinero sigue siendo delicado: “Por tradición, por historia, los gobiernos mexicanos siempre han destinado más dinero a los medios privados que a los públicos y sobre todo este último (el de Peña Nieto). Ahorita lo que hay es una orden de austeridad, de cuidar el dinero tanto para medios privados como para medios públicos, hay una disminución del despilfarro. Al mismo tiempo hay un mandato de capitalizar la infraestructura conjunta, por ejemplo, en lugar de que Canal Once y Canal Catorce construyan cada uno sus antenas e incluso dupliquen infraestructura que la compartan y eso genera ahorros”.

Para concluir nos habla de su aportación, de cómo preside el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano: “Independencia probada del modelo de medios privados, soy un crítico de ese modelo y no creo que se me vea mucho como una persona de Televisa o de TV Azteca. Segundo hay una trayectoria profesional basada en la comunicación profesional y el periodismo, puedo aportar elementos importantes a esto. Aunque tengo muy poca experiencia en los trucos de la burocracia, para eso están los administradores. Formo parte una generación que llega al poder, que comparte valores, principios y un compromiso por un cambio”.