TU SEXUALIDAD AQUÍ Y AHORA

Por: Psic. Jaquelin Machado Garduño / E-mail: c-ha-p@hotmail.com

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Comprender que tu sexualidad la vives aquí y ahora, en todo momento y en cada acto de tu vida, es beneficioso para ti. La persona que no es capaz de conocer su sexualidad individual dentro, a través y alrededor de sí misma, entonces, no será capaz de reconocerla en ninguna otra persona ni en la naturaleza ni en la vida, y se encontrará siempre juzgando, criticando y señalando a los demás.

Es importante que comprendas que tu YO, es lo más cercano que tienes a ti mismo(a) y se manifiesta físicamente con tu cuerpo, a nivel del corazón, con tus emociones y sentimientos; a nivel mental, con tus pensamientos y, a nivel espiritual, con la acción conjunta, armónica y balanceada de tu cuerpo, tu corazón y tu mente quienes, en una triangulación perfecta, le dan el carácter individual a tu sexualidad, a tu sexo y a tu género.

Conocer tu sexualidad plena, consciente y placentera es aquí y ahora, primero en ti mismo(a), si eres capaz de entrar en ti, eres capaz de entrar en todo porque la puerta que conduce a tu sexualidad es la puerta que conduce a la SEXUALIDAD CONSCIENTE, y es ahí en donde te das cuenta de que, aunque todos somos diferentes en tanto a apariencia, ideas, religiones, lugar de residencia, cultura, familias y creencias, internamente sabemos que somos seres sexuados con una herencia milenaria que es la Energía Sexual, la fuerza de vida y esa Energía Sexual está siempre en constante cambio, dinámica y permanentemente en evolución, siempre aquí y siempre ahora.

La diferencia entre el “yo sexual” y el “tú sexual” solo se mantiene mientras no hayas entrado hacia las profundidades de tu propio ser encarando tabús sexuales, complejos heredados, ideas preconcebidas de tu sexo, rivalidades, deseos de venganza y sometimiento, miedos, etc…, es decir, tu propio “yo”.  El día que entres a tu propio yo sexual, entonces desaparece el tú y solo queda la sexualidad que, conscientemente, contiene la Energía Sexual, la fuerza de vida, que no significa la suma del yo y el tú sexual sino que, más bien, el tú y el yo sexual disueltos. Si el tú y el yo no se han disuelto, lo que sucederá es que puede sumar “yos” y “tus” siempre que tengas encuentros sexuales ya sea con la misma persona o con varias personas, en las que acumularás experiencias sexuales del tipo que se te ocurran y quieras experimentar y que querrás repetir o evitar, con las que te puedes obsesionar o adrenalizar, pero, definitivamente, el total de la suma de tus experiencias no será la verdad de tu sexualidad. Esto es como querer sumar todas las hojas de un árbol para que podamos hacer el árbol. Sumar todos tus contactos sexuales, no te dan tu sexualidad, forman parte de ella, pero no lo son, puedes suponer que son experiencias independientes, pero no son tu sexualidad en absoluto.

sexualidad_junio_02Cuando te decides a entrar en tu “yo sexual”, éste deja de existir porque te dejas de ver como una entidad independiente de la sexualidad, te das cuenta de que tanto la “yo-idad” como la “tu-idad” y la “otri-dad” desaparecen porque te vives en el mar de la sexualidad que contiene la sensualidad, el erotismo, la pasión, el deseo, la genitalidad, el cuerpo, el corazón, la mente, el espíritu y el alma de la vida, es decir, Energía Sexual, ¿en dónde? ¡Aquí!, ¿a qué hora? ¡Ahora!

Por otro lado, se manifiesta el estado de presencia. El estado de presencia en tu sexualidad se va manifestando cuando tienes clara la naturaleza de tu ser esencial, ese ser que no tiene que ver con el ego sexual. El ser esencial es tu estado interno en el que todo es posible, en el que sabes exactamente quién eres, porqué estás aquí, cuál es tu misión de vida, sabes hacia dónde te diriges y en ello encaminas tu vida.

Tu ser esencial te desvela los misterios de tu humanidad individual, por lo tanto, te desvela tu naturaleza sexual. Dicha naturaleza puede ser erótica, exótica, muy caliente, cachonda, intensa, exótica, degenerada, perversa, obsesiva o meticulosa, sensible, instintiva, intuitiva, perspicaz, etc… puede también ser una combinación de varias cualidades o contener solo una.

A medida que vas profundizando en el mar de la sexualidad a través de tu ser esencia te vas dando cuenta que es una historia sin fin, pero excitante, apasionante y plasmada de experiencias difíciles de imaginar, si vives una sexualidad basada en la genitalidad, es perfectamente válida si es tu elección. A medida que te vas integrando hacia ti mismo/a empiezas a sentir la necesidad (no desde la carencia sino desde la pasión) de que tu sexualidad evolucione como una forma y formación de vida, es decir, es tanto lo que recibes y lo que empiezas a entregar que te vuelves a reconectar a la naturaleza, a la vida, a tu interno y a tu externo  con ritmo, balance, equilibrio, correspondencia, proyección e irradiación. Es en este punto que empiezas a tener mucho mayor claridad, coherencia, presencia y potencia porque te has salido de los condicionamientos sexuales limitantes basados, principalmente, en el dominio, el sometimiento, la rivalidad, los celos, la competencia, la manipulación, los juegos sexuales de mala seducción, el sentido sexual de pertenencia tanto masculino como femenino así como de lo que otros dictan que debe ser en la sexualidad.

La Sexualidad que se vive en un estado de presencia en la que expandes, irradias y magnetizas hacia los demás  te brinda una gran creatividad en todo lo que tu vida toque, te mantiene en un estado de alerta constante, pero no un alerta que te cause malestar, al contrario, estás aquí y ahora presente en tu individualidad sexual.

¿Cómo es que se llega a un estado de presencia presente en tu sexualidad?

Empiezas dando un salto al vacío, trascendiendo tus límites sexuales que están cargados de prejuicios, juicios, herencias, creencias, sentimientos y emociones limitantes, es decir, todo aquello que te mantiene en el miedo y que se disfraza de culpa, vergüenza, preocupación, ansiedad, angustia, obsesión-compulsión, adicción, co-dependencia, etc… Sucede que es importante empezar realmente a acariciar tu cuerpo en forma diferente, íntima, profunda, con tiempo para que, poco a poco, te des cuenta de lo que significa el sentir verdaderamente placer.

El placer del que todo mundo dice “es lo máximo y me encanta”, cuando realmente te dedicas a él, con la intención correcta, en un estado de libertad, autenticidad e impulso no tiene nada que ver con el placer pasajero del que muchisimas personas son adictas y les provoca sufrimiento, obsesión y/o ansiedad.

El placer es sumamente importante y profundo en lo que se refiere al logro de un estado de presencia presente en tu sexualidad individual porque el cuerpo físico evoluciona y se sutiliza a través del placer equilibrando y alineando en orden tus emociones, sentimientos, pensamientos y acciones. El placer del que te hablo no es de carácter adictivo, es de carácter íntimo cuya intención es siempre generar en tu vida impulso, creatividad, plenitud, alegría, libertad y autenticidad.

Cuando vives en tu estado de presencia sexual, haz reconocido, aceptado e integrado tu naturaleza sexual y sabes que no hay límites, sabes que no hay sufrimiento, sabes que tú cuerpo es un templo misterioso que te va revelando lo que estás listo/a para recibir, sabes que no hay rutinas porque todo es siempre fresco, dinámico, creativo, apasionante y orgásmico. Por lo tanto, no quieres ser otra persona que tú mismo/a y por lo mismo, es que no intimidas a nadie ni permites que te intimiden.

Asimismo, es importante también la trascendencia de tu sistema de creencias cargada de tus limitaciones. Las ventajas que la vida te otorga cuando logras trascender tus límites sexuales tanto los sistemas impuestos, sean estos familiares, sociales, científicos, culturales, religiosos y/o políticos como los autoimpuestos por ti mismo/a y que desafortunadamente te han mantenido en estados de malestar durante tanto tiempo, en que vas adquiriendo el poder del autodominio, la determinación, la pasión por la vida, la creatividad en todo lo que tu vida toque, el respeto por tu cuerpo, ya que vas descubriendo los misterios que te va revelando a ti mismo/a sobre ti mismo/a.