MAR, MI EXISTENCIA

Por: María Pérez Hassaf / mariaphassaf@gmail.com

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Tuve un evento afortunado para mi crecimiento personal y espiritual a través de una experiencia que me di permiso de vivir. Durante el proceso surgieron emociones, algunas de ellas salieron con tal fuerza que se me cimbraron todo, fue tan estremecedor que fue imposible no mirar adentro, mi introspección me hizo enfrentarme con mis orígenes, con mi infancia, algo que yo creía que estaba ordenado y solucionado, y no solo no estaba arreglado, si no que había información que siempre estuvo ahí y que yo desconocía y no había podido o querido ver, por ese motivo fue que lo hizo surgir, mi desconocimiento afectaba mi entendimiento…

Si queremos un verdadero cambio, necesitamos entender qué causó lo que estamos viviendo, ya que nosotros estamos creando y atrayendo constantemente todo lo que vivimos y es necesario saber el cómo, por qué, desde cuándo y desde dónde se genera esta creación, eso nos ayudará a recordar sencillas historias desde el comienzo de nuestra existencia, las cuales se manifiestan al paso del tiempo en vivencias personales que nos forman el carácter, reacciones y elecciones, nos hacen atraer a nuestra vida esas situaciones para poder verlas, reconocerlas y resolverlas, dando como resultado en el presente lo que hoy somos; algunas de estas experiencias las habremos aprendido con dolor, con inteligencia y otras con sabiduría, de aquí surge la idea de compartir con ustedes una manera para poder identificar estas alarmas y también compartirles la opción de un camino en armonía que nos llevara de regreso a amar el origen de nuestra existencia.

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A veces sentimos que la vida corre, pasa y queremos tomarla entre las manos, queremos guardar momentos y conservarlos para siempre, que no se pierdan, que no se desgasten, poder magnificarlos y congelarlos para que nos duren para siempre. Estamos hablando de vivencias de paz, logros, éxito, felicidad, disfrutar y el equilibrio donde estamos realmente viviendo conectados con nuestra sabiduría interior, que es de donde sacaremos la fortaleza, la actitud y altitud requerida para poder comprender esta visión de la que hablaré más adelante.

Es importante también recordar que podremos olvidarnos de muchas cosas que hayamos escuchado, pero difícilmente podremos olvidar, las que están relacionadas con el sentimiento. Lo que alguna vez hemos sentido o nos han hecho sentir personas o situaciones -tanto positivo como negativo- está a flor de piel, que se quedan guardadas y podrías olvidar lo que dijeron, mas no lo que sentiste, y es por eso, que dependiendo de la carga emocional de ese sentimiento, se manifestará, y al salir, será para ser claramente identificado. Al igual nos sucede cuando vivimos situaciones insostenibles, esas que quisieras no volver a repetir jamás en tu vida, por el dolor generado, y no comprendes los motivos y la verdadera causa, y pasa tiempo y solo cambia el escenario y las personas, y te das cuenta que estás viviendo eso mismo, justo lo que no querías ni recordar ni volver a sentir, solo que en esta ocasión trae una intensidad mayor a la que con anterioridad viviste, y se hace imposible el no enfrentar desde la raíz, ya que al tocar el piso te encuentras justo ahí, mirando las raíces.

Aquí, en esta situación, no nos queda más que decidir con una buena actitud lo que deseamos alcanzar, ya que, al sentirnos fragmentados, llegara esa lucidez o capacidad de diagnóstico que no la teníamos, y al ver claro, lo que más vamos a querer es salir de ese estado y de forma definitiva. Esto normalmente es el resultado de tocar fondo y lograr ver las raíces, esas mismas nos harán sentir que por fin estamos identificando la causa real de lo que originó aquella situación vivida.

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Hablando del origen, vamos a remontarnos a la época de nuestra infancia y adolescencia, ya que es ahí donde necesitamos recordar esos sentimientos que hoy ya son emociones, y tratar de entender dónde fue que se creó de raíz esas vivencias que en el presente nos están llevando a la creación y repetición constante de momentos no gratos en nuestra vida; lo que sí es un hecho, es que es imposible volver atrás con la finalidad de cambiar el principio, pero es totalmente posible regresar para entender el principio y así, empezar dónde estamos ahorita, y lograr transformar nuestra vida y cambiar el final.

Por eso es importante llegar a ese punto en nuestra infancia donde logramos esconder, rechazar y guardar todos los recuerdos que nos generan dolor, todo eso a lo que nos tuvimos que acostumbrar a vivir, para poder salir adelante y ser empático, leal, y sacrificado con nuestros padres, por amor a ellos y sobre todo para poder sobrevivir, ya que cuando somos niños, una manera de amar incondicionalmente, es aceptar y asumir todas las cargas y todas las culpas que no nos pertenecen, que pueden ser de nuestros padres, abuelos, o incluso de nuestros ancestros que ni siquiera conocimos, que fueron dejando su legado de generación en generación, tanto genéticamente así también, como la educación y el ejemplo a través de los hechos, y eso nos deja atrapados y presos en los pensamientos, sentimientos y emociones que traemos sin lograr siquiera, de dónde salió, pero eso sí, nos deja enfermedades, adicciones, abusos, dolor, y cambia totalmente nuestro destino, ya que estamos somatizando algo que ni siquiera logramos reconocer como propio, y tampoco sabemos que todo lo que estamos rechazando de nuestros padres, por falta de entendimiento; tarde o temprano nos vamos a dar cuenta que eso, justo lo que más odiábamos y juramos que nunca íbamos a repetir, acabamos haciendo lo mismo y siendo igual que ellos.

Dicho de una manera más simple, lo que se rechaza no se supera, por lo tanto se repite. Todo lo que nos causa malestar está totalmente nutrido de resistencias y esas resistencias se mantienen vivas por la no aceptación, si rechazo, ignoro y si ignoro no enfrento, y si no enfrento, definitivamente no puedo resolver.

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Dependiendo de la situación que estemos viviendo, necesitamos identificar ese asunto que rechazamos o padecemos; al identificarlo podremos ver con claridad lo que estemos repitiendo. Lo que sigue es más sencillo, ya es cuestión de aceptar todas esas partes que sí fueron reales, que sí existen y existieron y que solo con amor y aceptación se irán, incluso agradeciendo. El agradecimiento es la llave que abre la puerta a la creación, de la abundancia, de la liberación de las cargas y culpas. Hay que aceptar nuestra infancia tal y como fue, con todo lo que esto conlleva, y tal cual amarla y agradecerla. Con ese proceso se llenarán de amor todos esos huecos y vacíos que estaban dañando nuestras vidas, por la simple razón, de poder abrazar a nuestros padres, abuelos, ancestros, aceptarlos, y sentir, por fin, que ya no hay deudas pendientes con ellos, de ese modo lograrás sentir un genuino amor por ellos, ya sin rechazo, ni sentimientos encontrados.

Cuando logramos dar este paso, es donde inicia nuestra oportunidad de amarnos a nosotros mismos, ya que es imposible odiar a nuestros ancestros y poder amarnos a nosotros mismos, porque ellos son el origen de nuestra existencia. Si los odiamos, nos odiamos, si los rechazamos, nos rechazamos, si los aceptamos, nos aceptamos y si los amamos, nos amamos.

Abrazar es un tema espiritual, es decir ¡sí a la existencia!, ese es, me abro al amor, me amo y te amo, ya que no podemos dar lo que no tenemos, así que al decidir abrazar mis orígenes, decido abrazarme a mí mismo, y ya puedo abrazar a otros. Ese abrazo vendrá cargado de amor y de aceptación a nuestra propia existencia.

Inicié este artículo hablando de un evento afortunado, y así fue, tan afortunado que logré con ese abrazo a mis padres y ancestros pegar mis partes fragmentadas y lograr amar el origen de mi existencia.

Con todo mi amor comparto esta experiencia, mi única intención es que mi corazón pueda abrazar al tuyo.