Yany Prado, algo obstinada, algo loca

Por: Kury Galeana / Fotografía: Mario Torres

bonita_jul_01El medio artístico mexicano se ha nutrido en más de una ocasión de esculturales actrices y cantantes cubanas, Yany Prado continúa dicha conquista. Su participación en melodramas como La doble vida de Estela Carrillo, Tres milagros y La reina soy yo, ya ha acelerado muchos corazones.

Comparte que en su natal Cuba ya tenía acercamientos con el arte: “Practiqué gimnasia, mi mamá, era mi mamá y entrenadora, también fui bailarina y ella me llevó de la mano, ya que es coreógrafa. Siempre estuve en el mundo del arte, nada más que cuando llegué aquí y me atreví a hacer la prueba para entrar al CEA (Centro de Educación Artística de Televisa), dije: pues también la hago de actriz ¿por qué no? y cuando empecé a actuar me encantó y encontré mi camino”.

El proceso migratorio en su caso no fue tortuoso: “Salí súper bien, gracias a Dios, por mi papá que ya llevaba acá 20 años viviendo, ya es naturalizado mexicano. A mí me tocó muy sencillo, es lo bueno, porque no siempre es tan fácil”.

Le impactó México positivamente: “Fue extraordinario, la parte de la libertad, la libertad de expresión, aquí es muy importante y eso me encantó, aquí puedes expresarte de quien quieras”.

Su primer oportunidad vino con La doble vida de Estela Carrillo, misma que increíblemente se vio favorecida por un descanso que tomó: “Le pedí por favor a Eugenio Cobo (director del CEA) que me diera chance, para poder valorar este mundo al que estaba entrando… En el mundo de la actuación, cuando llegas a estudiarlo, te das cuenta que va mucho de la mano con la psicología, estos pensamientos abstractos, toda esta locura que se puede decir que tenemos el ser humano, va de la mano con la actuación. Entonces hubo un momento en que me perdí y le pedí al señor Cobo que mediera chance para encontrarme, volví al CEA  y gracias a Dios me tocó de profesor Benjamín Cann, no sabes, bendecida, y él era el director de esta novela, hice el casting gracias a que él habló muy bien y dijo por favor denle la oportunidad a Yany. Yo feliz de la vida porque no me dio la oportunidad porque pensara ‘ah que bien se lleva Yany conmigo’, es un director hecho y derecho, que tiene una energía extraordinaria y creo que en mí encontró ese amor que le tengo a la actuación, que yo podía hacer el papel al fin y al cabo era un papel muy extrovertido y así soy yo”.

Aunque corta, lleva una carrera interesante: “Llevo tres años, gracias a Dios, sin parar. Gracias a mi esfuerzo y de Diosito que esta allá arriba sabiendo que uno está haciendo todo lo posible por llegar a ser más grande de lo que es; porque todos somos grandes de honor, de corazón, de todo, pero lograr algo que te propongas en la vida creo que te hace aún más grande”.

bonita_jul_02Entre sus interpretaciones, destaca: “El personaje que más he respetado es Irma Laura de La Reina soy yo, porque incluyo el baile, que hace rato quería exponerme bailando; bueno, sacar esas habilidades que me dio mi mamá a pesar de la historia que lleva mucho misterio también el talento que ella no sabe que está ahí y poco a poco lo va descubriendo”.  

Busca que “a las personas se les ponga chinita la piel gracias a mi trabajo” y aspira a personajes como Rubí y Teresa: “que tengan una característica tan potente, tan fuerte para exponer esta parte tan fuerte de mí”. 

Le atrae proyectar algo de maldad: “Villanas, es donde uno más se divierte, son las más traviesas, son las que más sufren y tienes que ponerle una explicación de porqué está sufriendo. Es un estudio que va más allá y a mí me gusta engolosinarme con eso. Para ser una buena villana debes de meterle demasiado caché y que el público llegue en algún momento a entenderla”.

En teatro Yany quisiera algo como un personaje de Los miserables (el musical) para lucir sus dotes de cantante y bailarina: “Yo me considero actriz, pero también resulta que canto y bailo por la vida, por mi mamá bailo, pero canto porque escuché a mi amiga cantar y dije ¡Ah! ¡Qué bonito se escucha! Y gracias al oído que tengo empecé a cantar, y no lo hago mal, eso dicen, modestia aparte (suelta una cautivadora sonrisa). A mí me gustan todos los personajes que yo pueda implicarle más de donde yo me pueda sentir incómoda e ir buscando esa comodidad poco a poco al construirlo, eso me encanta”.

Aunque su look suele proyectar glamour, aclara: “Soy normal, casual tranquila que todo el tiempo está tratando de poner alegre a los demás, o sea el que hable conmigo tiene que sonreír”. 

Comparte con Personae su significado de actuación: “¡Vida! Es encarar un personaje, tratar de hablar y gesticular diferente, eso es darle vida a un ser que es imaginable nada más, pero tú le das cuerpo, le estas dando vida”.

Se cataloga como “obstinada y perfeccionista” y se define como “Una actriz valiente, me puedo enfrentar a cualquier personaje y voy a tener el compromiso para encararlo. Soy una mujer decidida, lo que me propongo lo logro gracias a mi esfuerzo”.

Confiesa: “La locura la considero una característica hermosa en cualquier ser humano, hay que tener un poco de locura para ser únicos y creo que con esto canalizó la mía, porque le puedo poner cada pensamiento que tengo a un personaje y ese pedacito que le meto, lo hace único”.

“Aunque no lo quieras, cuando te adentras a este mundo, te vuelves un poquito loco. La verdad son tantos juegos de emociones que llega un momento que sí afecta, yo creo que la mayoría de los actores que tienen escenas de llanto, llegan a la casa destruidos”, añade.

En teatro ya ha participado en De amor y guerra y Trece langostas, pero confiesa: “Estoy loca por hacer cine, estoy haciendo castings” y nos adelanta que tendrá una participación en la nueva versión de Cuna de lobos”.