¿DÓNDE QUEDÓ LA EQUIDAD?

Ramón Zurita Sahagún

Uno de los grandes logros legislativos del actual sexenio fue el establecimiento de la equidad de género en lo tocante al reparto de candidaturas para el Congreso de la Unión, lo que permitió un mayor acceso de las mujeres a esas dos posiciones.

Parecía que con la aprobación de esa reforma las mujeres tendrían una mayor participación en la actividad política y hasta algunos soñaron con la posibilidad de que México fuese gobernado por una mujer.

Nada alteró la presencia de las mujeres en posiciones de elección popular, ya que como antaño, una sola mujer gobierna un estado del país (Claudia Artemiza Pavlovich Arellano, en Sonora), un puñado de ellas son alcaldesas de poblaciones no tan importantes y otro más diputadas locales.

De ahí en fuera, la famosa equidad de género quedó en un buen intento y la eventualidad de que mujer gobierne el país, se advierte todavía lejana.

Es más en el actual proceso electoral, pocas mujeres tienen alguna posibilidad de competir como candidatas presidenciales. Tres de ellas buscan un espacio con escasas posibilidades:

Margarita Zavala Gómez del Campo, renunció a su militancia panista para intentar una candidatura presidencial independiente y tal vez lo consiga, pero no es la figura arrolladora que se pensó en inicio y la presencia de su esposo, Felipe Calderón Hinojosa, le resulta sumamente estorbosa.

María de Jesús Patricio Martínez, es otra aspirante a candidata presidencial independiente, respaldada por comunidades indígenas, de la que se duda consiga el número de firmas necesarias para consolidar su candidatura.

Ivonne Ortega Pacheco, priista, ex gobernadora de Yucatán (una de las escasas que gobernaron con el respaldo ciudadano en las urnas), insiste en que ella participará dentro de la selección de candidatos de su partido, aunque se ve lejana la posibilidad de conseguirlo.

Detrás de ellas, no hay otra mujer que alce la mano, ya sea como aspirante independiente o postulada por algún partido.

La aparición del Frente Opositor conformado por Acción Nacional, Movimiento Ciudadano y el Partido de la Revolución Democrática, cierra el espacio a dos aspirantes que podrían representar a esos partidos en la elección presidencial. De unirse a esta coalición Nueva Alianza, sería otra posibilidad cancelada.

Otra posible alianza que establecerían el Partido Verde y Encuentro Social con el PRI descarta a otros dos aspirantes, con todo y que Pablo Escudero menciona que el PVEM irá solo.

En MORENA todo está dado para que sea su candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador.

De concretarse estos arreglos los candidatos presidenciales serían dos o tres independientes (si logran reunir los votos), el de la alianza del Frente Opositor, la de la coalición del PRI y el de MORENA y con excepción de los independiente en ninguno otro figura alguna mujer.

Con todo y ello, los partidos que no postularían a su propio candidato, están lejanos de que una mujer figurase con esa posibilidad.

En la historia de México solo una mujer, de las que han sido postuladas a la Presidencia de la República fue considerada como contendiente real, que pudiese competir en igualdad de condiciones con los varones.

Solamente sucedió en los comicios del 2012, cuando Josefina Vázquez Mota se impuso a sus detractores dentro de Acción Nacional y los venció en la disputa interna.

Contra viento y marea, la panista venció en la interna a Ernesto Cordero Arroyo y enfrentó la hostilidad de algunos de los principales cuadros del partido y aún así compitió en condiciones desfavorables por lo que al poco tiempo de iniciadas las campañas electorales cayó en las preferencias y se fue hasta el tercer lugar, sitio que, finalmente, ocupó al contabilizarse los votos.

Lo de Josefina llama la atención, ya que la panista fue postulada por el entonces partido en el poder y es la primera y única ocasión que en México sucedió eso, el que el candidato gubernamental se fuese al tercer sitio de las preferencias electorales.

Francisco Labastida Ochoa fue el primer candidato del partido gobernante en perder la elección presidencial, aunque se ubicó en segundo lugar.

Josefina fue el segundo candidato del partido gobernante en perder la elección, aunque ella si se fue lejana, hasta el tercer lugar.

De las otras candidatas presidenciales, ninguna de ella logró llegar siquiera al cinco por ciento de los votos ciudadanos.

Cecilia Soto, postulada por el Partido del Trabajo, luego de ser diputada del PARM es quien más votos alcanzó de ellas, aunque apenas superó el dos por ciento.

Patricia Mercado, actual secretaria de Gobierno en CDMX, compitió también como candidata presidencial y quedó lejos de sus adversarios.

Lo mismo ocurrió con Marcela Lombardo del Partido Popular Socialista, quien al igual que su padre, Vicente Lombardo Toledano, intentó ser Presidente de la República, fracasando ambos en su propósito.

Rosario Ibarra de Piedra es la única mujer en participar dos veces como candidata presidencial y en las dos ocasiones no levantó en las urnas y hasta provocó que su partido (PRT) perdiera el registro.

Falta poco para saber si habrá más mujeres que sean candidatas a la Presidencia de México y un poco más de tiempo para conocer de sus resultados.

Sin embargo, como se advierten las cosas, será difícil que mujer alguna compita como abandera presidencial en la verdadera disputa por convencer al electorado de que sufrague por ellas y la pelea por el grueso de los votos se dará nuevamente entre varones.

 

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