Conecta con tu propia voluntad y aprende a decir que “NO”

Por: Raquel Estrada / Psic. y Orientadora en Tanatología

psicologia_nov_02Todos los días tomamos decisiones y cada una determina cómo vamos a vivir (aceptar una invitación cuando realmente NO se pretendía ir, un empleado que no se atreve a decir que NO  a su jefe y realiza actividades que no le corresponden, un padre que termina diciendo que SÍ a las peticiones de sus hijos cuando en realidad quería decir que NO, cancelar compromisos para darle gusto a los demás. Estos son varios ejemplos  de que vivimos en una sociedad de complacencia).

El decir que sí cuando nuestro deseo era decir que NO viene desde la infancia. Crecemos y lo traemos tatuado en mármol en el subconsciente e influye en la manera de cómo se toman decisiones. Una persona que dice SÍ a todo, está anulando su criterio ( es vivir la vida con muletas y crear un poder discapacitante).

Cuando nos valoramos tenemos seguridad en nosotros mismos y vamos a saber  decir  o NO en el momento  preciso y oportuno, porque si no sabemos decir ¡NO!,  nuestros hijos aprenderán también a no saber decir ¡NO! y es una cadena que reproduce patrones de conducta a seguir.
“Ya que jamás podremos complacer a todo el mundo, al menos hagámoslo con nosotros mismos siendo fieles a lo que queremos y a lo que pensamos”.

 

¿Por qué evitamos el decir NO?

psicologa_nov_01Tenemos tanta necesidad de que nos aprueben los demás que decimos que si, ya que no estamos acostumbrados a decir que NO. “ A todos nos gusta sentirnos queridos y que nos tomen en cuenta el problema  aparece cuando ese deseo pasa a convertirse en una necesidad”.

Cuando decimos sí a todo  es porque no sabemos valorarnos a nosotros mismos, dejamos que los demás influyan en nuestra vida y damos permiso para que nos manipulen… Como no sabemos cuánto valemos por eso aceptamos lo que los demás nos imponen.

Si pensamos que le debemos a la gente y que estamos en deuda creamos conductas limitantes, tenemos que generar pensamientos como: No estoy en deuda con nadie y con quien debo estar en deuda es conmigo. “Algunas veces, es mejor decir NO y que se molesten, que decir que SI y molestarnos con nosotros mismos.”

Agradar a todo el mundo es una muestra de baja autoestima, sumisión, vacío existencial y las decisiones están en constante amenaza. Debemos aprender a defender nuestros derechos y marcar límites cuando alguien se quiere aprovechar porque nos  ve vulnerables, hay que quitarnos el miedo a quedar mal y que no nos importe el qué dirán (acceder a lo que no queremos  hacer nos lleva a la larga a convertir nuestra vida en una cárcel y traicionarnos constantemente.)

Cuando reprimimos nuestra propia voluntad nos anulamos a nosotros mismos, hay que empezar a mirar hacia dentro para descubrir las herramientas necesarias que vamos a desarrollar para manejar y canalizar adecuadamente las habilidades para saber decir que NO.

Cada que reproducimos el mismo patrón de conducta que es un sí, cuando debimos decir que NO, vamos a perpetuar un gran vacío interior de reproches y de culpa constante.

El primer paso es amarnos infinitamente y aprender a decir que NO  cuando no nos convence algo y expresar abiertamente lo que se siente con asertividad, sin ser agresivos y en un tono agradable es símbolo de autoconfianza y seguridad. “Cuando decimos que “NO” estamos estableciendo nuestros límites y  valores en tiempo y espacio”.

Si nuestro semáforo interior  esté  en luz roja nos dará la señal de que no estamos en comunión con nosotros mimos… Hay que decir que ¡NO! con seguridad y convencimiento manejando un diálogo directo, en ese momento se prenderá la luz verde y podremos transitar por la vida con mucha paz y luz en  armonía con el universo.

“Vivir mejor es decir NO”.