Damayanti Quintanar, actriz en esplendor

Por: Kury Galeana

damayantyquintanar_octubre_01Si juegas con el control remoto de la televisión por la noches, muy probablemente veas el carismático rostro de Damayanti Quintanar en más de un canal.Esta actriz tan sólo en septiembre estuvo en Capitán Ávila (Imagen TV), la retransmisión de Hasta que te conocí (TV Azteca), Mita y mita (Televisa) y en televisión por cable El cesar (Space).

“Estamos en un gran momento de la televisión y de la industria. Creo que eso es bueno para todos y antes era una tontería privar a la gente de ciertas caras porque están en otro lado”, nos dice emocionada la joven.

Si bien tiene una amplia experiencia en cine, teatro y televisión, mas fue cuando interpretó a la hermana de Juan Gabriel en Hasta que te conocí que su carrera adquirió mayor fuerza y no ha parado.

“Ahora que salí en El capitán en Imagen (grabada y guardada hace tres años por cierto). Uno de los comentarios que me hicieron en mis redes sociales fue ‘qué padre ver una nueva cara’ a mí se me hace muy curioso que digan que soy una nueva cara porque llevo años chingándole”.

No le preocupa la sobreexposición: “Lo que se debe cuidar es construir personajes distintos. Si tú vez mi personaje en el Capitán una mujer de 1940 sumisa; en de Mita y mita, soy una chava del 2017, madre soltera, encargada de una papelería; El César es una boxeadora de clase baja de 1980, y físicamente me veo diferente porque en cada proyecto hay una construcción de tu personaje, la postura es totalmente distinta. Actores naturalitos hay muchos y hay unos muy padres, pero si ya lo viste hacer lo mismo, ¿qué más?”

Si bien esa naturalidad fue característica de muchos grandes actores de la época de oro del cine mexicano, Dayamanti sabe que vivimos otros tiempos: “Estamos en otro lugar, en otro nivel y los estándares son distintos y si algo aprecio en un actor es su capacidad de transformación. A mí me pasa que no me identifican que yo era tal”.

El ritmo de una producción tras otra le agrada: “Los actores necesitamos no parar, seguir contando historias, creciendo. Ahorita lo que quiero es que me den personajes protagónicos, me encantaría llevar ese peso y esa responsabilidad con historias padres”.

La vocación de actriz a Dayamanti Quintanar le llegó por accidente: “Unas amigas me convencieron de entrar al taller de teatro porque a fuerzas tenía que llevar una actividad extra académica y me quedé tres años, ahí descubrí que me encantaba la actuación”.

Oriunda de Aguascalientes vino a la ciudad de México a estudiar comunicación, le gustaba la carrera pero no le apasionaba como la actuación. Le dijo a su padre que quería ser actriz, al principio no fue bien recibida la noticia, nadie en su casa se había dedicado a algo relacionado al arte, pero lo convenció: “Me dijo ‘cuando tú decides algo no hay quien te haga cambiar de opinión”, te voy a decir una cosa,‘hay boleto de ida, no hay boleto de regreso, no hay que me digas ya me arrepentí. Yo te voy apoyar dos años si la hiciste que bueno si no también, pero no te voy a volver a pagar una carrera’. Empecé a estudiar la carrera en Casa Azul y para mí era el lugar más feliz del mundo”.

Se volvió una excelente estudiante, fue becada. El cortometraje La Nao de China, fue su primer trabajo profesional, gano un festival en Guanajuato”.

“Es una carrera hermosa, pero difícil, uno se topa con pared. A mí sí me ha costado trabajo posicionarme, hacerme ver, demostrar mi trabajo. Es una profesión a la que se le tiene que tener amor y pasión, ser dedicado, estudioso. No es cualquier cosa, para mí es lo más importante”, cuenta sonriente.

Habla de la importancia de aspectos como la puntualidad y llegar con los guiones memorizados, no obstante le comentó que no todas las actrices, lo hacen, toma aire y responde: “Las hay muchísimo, pero creo que ahí es donde uno puede destacar, en darle el amor a tu profesión y eso se siente y la gente que está alrededor lo ve. El resultado queda en pantalla y ya no lo puedes borrar”.

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Pidiéndole despojarse de la modestia, pregunto a qué atribuye este impulso que ha tomado su carrera: “A mucho trabajo personal, como ser humano y también como actriz. Mucha perseverancia, tenacidad, llegó un punto de mi carrera en que también dije tengo que tener muy claro porque soy actriz y no desviarme porque es muy fácil, a veces, la necesidad te hace aceptar proyectos que no son los que quieres contar”.

Particular afecto percibo que tiene el personaje que interpreta en El César, biografía de Julio César Chávez estrenado en septiembre en televisión restringida (Space) y con estreno pendiente en televisión abierta (TV Azteca), donde interpreta a una mujer que lucha dentro y fuera del ring, en una época donde el boxeo femenil estaba prohibido en México. “Es el personaje al que más le he entregado de todos”, confiesa.

La lucha de su personaje por los derechos de la mujer la conquistó, nos habla de su importancia en un país donde: “Las cifras de violencia de genero son terribles”.

“Hay un discurso bien bonito en el personaje de Ana en el que tampoco el aborto era legal, ser mujer siempre ha sido una lucha, más en esa época y además ser pobre (con su gesto nos indica lo difícil de la situación). Es una mujer muy apasionada, muy entregada, fuerte, luchadora”, complementa.

La preparación no fue sencilla: “Empecé a entrenar siete meses antes de grabar la serie, yo quería que vieran una boxeadora de verdad. El entrenamiento tanto de los actores de la serie corrió a cargo del excampeón Ramón Euroza, la actriz confiesa: “Nos dio mucho más que la técnica, nos contagió su pasión”.

“Me invitaron directamente. El papel me lo escribieron, es Ana “la pecas” García, porque yo soy pecosa”. Se trata de un personaje ficticio que refuerza una historia real: “El mío y el de María Aura somos espejo. Ana representa la disciplina, la pasión por el boxeo y María, que le dicen “la roja”, la fama, las drogas, la fiesta”.

Sobre el proyecto y el personaje central opina: “El valor Julio César Chávez es haber dicho ‘este era yo y ni pedo, les voy a contar la historia’. Esas son las historias que uno quiere conocer, quien se cayó y levantó”.

Sin embargo reconoce una saturación de series biográficas en la televisión mexicana: “A partir de Hasta que te conocí dijeron: ahí está la lana, y no creo que todos los personajes que se están haciendo merezcan una bioserie o sean lo suficientemente interesantes”.

Para concluir se describe: “Soy muy luchona, veo atrás y digo ‘¿neta me vine a los 18 años sin un quinto, con mi maleta a ver a dónde chingaos iba a llegar a vivir?’ No tiro la toalla, soy perseverante, lucho por lo que quiero, soy muy buena amiga; para mí, mis amigos y mi familia, son lo más importante. Creo que tengo por un lado, un sentido de la humanidad muy grande y del dolor, y del otro lado, de tener conciencia del daño que estamos haciendo al planeta”.