DEL BESO, LAS CARICIAS Y EL CUERPO EN EL SEXO

Por: Psic. Jaquelin Machado G.

sexualidad_octubre_02El beso que una persona da a otra ya sea en la mejilla, en la piel entera o en la boca, es un acto sumamente importante y muy poco valorado y/o explorado. Generalmente, damos por sentado que el beso forma parte de un rito sexual, pero no profundizamos en la importancia que éste tiene. El beso nos conduce a la intimidad profunda de nuestro ser esencial, de ahí que las reacciones que se producen sean tan variadas.

El beso te dice mucho de la otra persona, pero también te dice mucho de ti mismo(a) por ejemplo, qué tan compatible sexualmente puedes ser con la otra persona, qué tan erótica y sensual puede ser la otra persona, qué tanta creatividad puede darse en un encuentro sexual, qué tanto y de qué forma puede integrar sus fantasías sexuales. El beso, en general, nos proporciona bastante información que va desde las sensaciones, las emociones, los pensamientos a las acciones tanto presentes como futuras debido a la forma en que el beso que dimos o nos dieron nos impactó.

Un fenómeno muy importante que se da en el beso, es la influencia cultural que recibe puesto que hay culturas en las que después del beso se da inmediatamente la consumación del acto sexual mientras que en otras, después del beso la consumación del acto sexual se puede dar después de horas, días e incluso meses.

El beso es la manifestación física del poder de la intención que la persona que lo da le brinda a la persona que lo recibe. La intención con que se da un beso, en el contexto de la sexualidad, es muy variable de un individuo a otro. La intención puede ser agradable o desagradable, es decir, tú puedes dar un beso con la intención de dominar, someter y poseer o, por el contrario, con la intención de compartirte, impulsar o motivar. Por lo tanto, un beso te puede equilibrar o desequilibrar; un beso te puede intimidar o te puede liberar.

La boca es una de la nueve “puertas” de contacto de tu cuerpo físico con el mundo exterior y a través de ella todo lo que sale por medio de tu palabra y de tus besos te conduce, sexualmente hablando, hacia la culminación y continuidad de un sexo pleno, apasionado y liberador o, hacia un sexo obsesivo, apasionado, pero insatisfecho.

La mayoría de las personas besan en forma inconsciente, pero con intenciones nulas, confusas o malas, es decir, no prestan atención ni dan importancia a la sensibilidad que poseen en sus labios ni a la forma en que sus pensamientos, cargados de tensión, preocupación, ansiedad, despecho, prejuicios, deseos insatisfechos, venganza y rivalidad, miedo y/o expectativas “afectan” el resultado del beso.

El beso dado con consciencia implica que el ser humano que lo da, está totalmente presente y su presencia embriaga a la persona que lo recibe; implica que la intención del beso es transmitirle a esa persona que es importante, valorada y merecedora, implica que el ser humano que da el beso brinda compañía, protección, ternura, pasión, sensualidad, erotismo, exotismo, sexualidad, conexión e integración. El beso dado conscientemente exige del ser humano integridad de su esencia porque implica autoconocimiento, autoexploración, auto reconocimiento, auto credibilidad, auto aceptación, es decir, este ser humano sabe que es imperativo ser impecable, creativo, consciente, determinado y agradecido. ¿Por qué? ¿Para qué? Básicamente, porque sabe que no es lo que entra por su boca lo que le libera sino lo que sale y la forma como sale para lograr, primero, conectarse a la vida como un verdadero ser humano y no como un robot mecánico que cumple bien o mal programas impuestos sexualmente, en este caso el beso, segundo, mantenerse conectado e integrado a la vida y tercero, evolucionar, crear, co-crear y plasmar de energía, amor y pasión todo lo que toque.

El beso es una puerta que, al abrirse, te conduce a la intimidad en tu sexualidad. Generalmente, cuando hablamos acerca de la intimidad en la sexualidad, pretendemos que está consiste en desnudarte frente al(a) otro(a), mantener un cierto tipo de caricias y besos y, llegado el momento, consumar el acto sexual.

Por otro lado, tenemos el aspecto de las caricias que involucra desde las miradas, las palabras y por supuesto, las manos.

¿Sabemos realmente la importancia que tienen las CARICIAS en la Sexualidad? Si, lo sabemos, pero su importancia ha disminuido por la vorágine misma de la vida, el ritmo tan acelerado en el que vivimos nos ha robotizado al punto que nuestras manos se han convertido en pinzas, tenazas que presionan. Las CARICIAS en un encuentro sexual, para una gran mayoría, ha quedado en la nostalgia, para otros imaginar una verdadera caricia les parece casi imposible y hasta aterrador. ¿Aterrador?  Sí, porque una verdadera caricia te lleva a la verdadera intimidad de tu ser. Mira bien, observa tus manos detenidamente, primero ¿qué opinión tienes de ellas?, es raro ¿no? Es porque realmente nunca o muy rara vez las observamos y, entonces, cuando te detienes un momento a observar, te es difícil conectarte contigo mismo(a) y sentir. Las CARICIAS que te conducen a la plenitud, al éxtasis y a la felicidad en tu sexualidad comienzan contigo, seas mujer o seas hombre. Dicen por ahí, “Nadie da lo que no tiene”. Es verdad.Iniciemos un viaje imaginario en el mundo de las caricias en el que el personaje principal eres tú misma(o). Es un día hermoso para ti, cualquier día, con el clima perfecto observas profundamente tus manos, no tienes ningún pensamiento descalificante e intimidante para ti, ningún prejuicio, nada de ideas absurdas que bloqueen tu experiencia personal. Tocas cada una de tus manos lenta muy lentamente y te “sientes”, te palpas, te vives: realmente estas vivo(a) y así empiezas a recorrer todo tu cuerpo, acaricias tu cabello, tu rostro y te detienes un momento ahí, tu piel está viva. ¿Hace cuánto tiempo no te tocabas de esta manera, tan profunda y suave? Tal vez hace mucho tiempo, te respondes. Continúas acariciando tu cuello, tus hombros, tus brazos y conforme tu flexibilidad te lo permita, tocas también tu espalda. No eres un robot, eres un ser humano y notas que te has tratado como una máquina porque hay partes de tu cuerpo que notas como “dormidas”, es decir, no sientes realmente tu piel, sientes que hay una especie de capa que la cubre y te impide “sentir a profundidad” porque reconoces que puedes sentirte mucho más de lo que hasta ahora has sentido… reflexionas un poco y decides seguir tocándote, acariciándote venciendo tus prejuicios y dudas, venciendo tu sensación de “para qué, esto es ridículo”. Ahora empiezas a acariciar tu pecho y lo sientes, claro está, en forma diferente si eres mujer que si eres hombre, pero la sensibilidad aflora más aún porque empiezas a sentir tu erotismo, si, tanto mujer como hombre están integrados en el erotismo. El erotismo forma parte integral de tus caricias, el erotismo va elevando el fuego, el calor, la excitación que van plasmando poco a poco tu sensualidad particular e individual; esa sensualidad es la que atrae al otro(a), es la que magnetiza a esa otra persona que quiere estar contigo porque se siente fuertemente atraída hacia ti. Porque se da así, pues porque tú misma(o) al tocarte, acariciarte en una forma profunda, suave y sobretodo libre y sin agresión, con absoluto respeto por tu cuerpo, por ti mismo(a); venciendo tus miedos manifestados de diversas formas (como el sentirte ridículo(a), sentir que “no sientes”, desesperarte, angustiarte, manifestar ansiedad, querer postergar la experiencia, querer ir más rápido, no darle importancia al momento y tus creencias particulares de “no merecimiento” por mencionarte solo algunos) logras despertar ese erotismo nato en ti.  Ese erotismo que se despierta físicamente en los hombres, por ejemplo, es necesariamente acariciando todo su cuerpo porque en el caso de ellos para poder erotizarse a nivel emocional y espiritual (espiritual no es sinónimo de religioso ni de moral) y acceder a niveles superiores de placer requieren de acariciarse más que la zona del pene, requieren acariciarse el cuello, el tórax y la zona del estómago que despierta en ellos una sensualidad que magnetiza a las demás, a su pareja; en el caso de las mujeres es también muy importante acariciar su cuerpo en una totalidad solo que de afuera hacia adentro, es decir, de la periferia al centro aunque también se pueden ir erotizando al ser acariciado sus cuerpos emocional y espiritual que las va conduciendo a una entrega del alma que despierta su sensualidad y, en consecuencia, magnetiza, es decir, atrae al otro, a los demás. Bien, al seguir hasta aquí, ya has despertado en ti bastantes sensaciones agradables que te generan bienestar y un deseo de seguir acariciándote, tocándote con suavidad y profundidad y te diriges hacia tu zona pelviana que, según sea el caso, tocas y acaricias pene o vagina, además de cadera, nalgas, entrepiernas y muslos; mmmm ¡qué maravilla! Esta zona de tu cuerpo es una de las más sexualizadas porque aceleran tu ritmo cardiaco y tu respiración, así como tu deseo por compartirte y brindarte al otro(a). Ahora tienes ya la oportunidad de estar, ser y manifestarte con otra persona, con tu pareja y empezar a acariciarse uno al otro con la única intención de potencializar el erotismo; el erotismo que es el lenguaje del cuerpo despierto y sensible que sabe pedir, que sabe conducir las manos de tu compañero(a) de viaje en las CARICIAS porque es un cuerpo vivo, integrado a sus cuerpos emocional, mental y espiritual y que en alineación perfecta consigo mismo en un encuentro sexual en el que invariablemente se da un intercambio energético; el hombre que se conoce verdaderamente va levantando el fuego de la mujer y con ello va aumentando la pasión manifestándose inequívocamente, la sensualidad en ambas partes que conjugada de manera adecuada, con paciencia y sin prisa el fuego de la mujer, que se conoce verdaderamente, aumenta el fuego del hombre y al establecerse la unión física o el coito los niveles de placer los conducen a ambos hacia la plenitud, el éxtasis y la felicidad que una vez alcanzados, ambos participantes de este encuentro, perciben un placer ilimitado que los nutre y los transforma en seres humanos creativos en todos los planos de su existencia. Con ello finalizamos este viaje a través de las caricias recordándote que en las mujeres el erotismo se va incrementando al ser acariciadas de la periferia hacia el centro; en el  caso de los hombres, es del centro hacia la periferia.