DIANA ALEJANDRA FLORES AGUILAR — Pintora de historias, de cuentos y de esencias vivas.

Por: Roxana Wiley

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Diana Alejandra llega puntual a la cita con su enorme y angelical sonrisa, siempre he pensado que su belleza es dulce, la percibo así porque hace unos años trabajamos juntas en la radio. Ella y el maestro Iram López Cruz, Artista Plástico, llevaban la sección de Cine y Literatura para el Programa de Radio Exprés-Arte, siendo su mamá, Cecilia Aguilar, Productora Ejecutiva y en donde yo hice mis “pininos” en locución. ¡Qué tiempos aquellos! ¡Fuimos un gran equipo! La miro y encuentro que no ha cambiado en su esencia. Me abraza con el mismo gusto que yo a ella, nos ponemos al día y comenzamos la entrevista.

¿A qué edad descubres tu gusto por la pintura?

Rox,  mi familia me muestra mis fotos de bebé, siempre con un cuaderno y colores. Me platican que yo prefería los lápices de colores y los pinceles a las muñecas o a cualquier otra cosa. Mi primera maestra de pintura fue América Gabriel y a la edad de 4 años hice mi primera obra en óleo, en su galería. Ella decía que la haría en un mes  y la terminé en dos horas. Desde ahí yo supe que me iba a dedicar a pintar, entonces siempre busqué estar en ese medio y ocupar mi tiempo libre para dibujar, pintar, escribir y actuar.

¿Cómo fueron tus inicios en la pintura?

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Participé en exposiciones y concursos, siendo de alguna manera autodidacta, pues aunque tomé clases con algunos maestros, realmente fueron pocas, de ahí aprendí y tomé mi propio camino. Obtuve el 3er lugar a nivel nacional en dibujo, en un concurso organizado por Radio Educación a los 11 años.

La pintura era parte de mi vida, después de mis clases de kínder, primaria y secundaria iba a mi casa y me dedicaba a pintar con (colores) pasteles o con lo que tuviera a la mano y hacía mis experimentos. Fue hasta los 15 años que volví a tomar clases, ahora con el pintor cubano Saavedra, que es hiperrealista, pero primero fui su ayudante. Tomé varios cursos con él para aprender sobre texturas, y después tomé clases de monotipia y grabado con María Esther Gómez. A partir de que cumplí veinte años me he dedicado prácticamente solo a la pintura y a estudiar Historia.

¿Tu familia te apoyó en tu carrera de artista?

artista_agosto_02¡Sí! Mi mamá me impulsó mucho, siempre tuve su apoyo en todo; ella me dijo: “Si te vas a dedicar a pintar vas a ser la mejor”. Siempre íbamos a comprar los materiales juntas. Así fui organizando poco a poco mi pequeño estudio en casa… La casa de mi abuela está llena de cuadros que hice desde pequeña, de mis experimentos, de cuentos,  escritos,  y un poco de todo. Una tía muy querida tiene la colección de mis dibujos.

¿Hay en tu familia alguien que sea también artista o que te haya inspirado de alguna manera?

Mi abuelo, Jesús Aguilar Blanco -papá de mi mamá- y mi bisabuelo Fernando Aguilar Silva, ambos eran excelentes dibujantes. El primero era lo que yo llamo “inventor” o “genio”, él fue Director de la H. Biblioteca del Congreso de la Unión. También fue joyero –hacia unas miniaturas de animales ¡fantásticas!-, fabricaba aparatos, algunos de ellos que veía en revistas, televisión o algún otro medio y los repetía, hacía muchas cosas de importancia. Constantemente estaba leyendo, estudiando e investigando. La pintura se le daba muy bien, hacía paisajes, rostros, caballos o personajes extremadamente  detallados e impresionantes dibujos a lápiz. ¡Me encantaba verlo!  Definitivamente sí fue una gran influencia para mí; sobre mi bisabuelo, no conviví con él, pero su amor por la pintura y el dibujo la traigo en mis venas. Cabe mencionar que mis abuelas fueron parte muy  importante en mi desarrollo artístico.

¿Y qué técnica te gusta más?

La acuarela, además esa técnica nadie me la ha enseñado, la aprendí yo sola.

Diana, veo que te gusta viajar ¿Hay también un encuentro con la inspiración en esos lugares que visitas?

artista_agosto_02-1Por supuesto, conocer otras culturas y lugares te enriquece y te llena el espíritu, pienso que hay mucho que conocer y vivir más allá del entorno en que vives, naces y creces. Es como ir a la universidad de la Vida. ¿Te cuento algo? Cuando yo tenía 12 años, soñaba con un castillo; soñaba con él en repetidas ocasiones, casi lo memoricé. En mi sueño me perseguían,  yo iba en un caballo galopando, veía el castillo con su lago y supe que esa era mi casa. Un viernes por la noche, regresando de la secundaria, busqué de inmediato la computadora para a ver la enciclopedia Encarta (que era lo que se usaba en esa época) y vi un castillo casi igual que el de mi sueño, se llama Bodiam y está en Inglaterra, desde ese día me propuse visitarlo alguna vez, además de mi gusto por lo medieval, con lo que me siento muy conectada. Mi propósito fue que cada vez que estuviera en Europa debía visitar mínimo 2 castillos y así fue como llegué al castillo de mis sueños cuando tenía 24 años… Fue como estar en mi casa. Ese ha sido uno de los momentos más significativos para mí.

Siempre llevo en mis viajes mi libreta de apuntes para registrar lo más importante y mi libreta de bocetos, por si llega un momento de inspiración, hago mi boceto y ya luego lo retomo planteando bien esa idea.

¿Qué quieres transmitir con tu pintura?

Busco pintar historias, contar una historia por medio de una imagen, ya sea una historia propia o algo que haya aprendido, algo que me haya enseñado alguien en el camino, algún desconocido que me llame la atención con su vida, su personalidad, su esencia. No pinto exactamente a las personas, sino que ellas me inspiran para crear personajes como puede ser un mago, una princesa, etcétera. Me gusta la Historia, pues cada uno de nosotros hacemos y tenemos nuestra propia historia y no seríamos quienes somos sin nuestro pasado.

¿Tienes algún proyecto en puerta que nos quieras platicar?

Desde hace un año me invitó a trabajar en un proyecto mi socio José Luis Villarreal, abogado y empresario, pero es sorpresa, ya les informaré en su momento. Te puedo adelantar que estoy preparando 20 óleos y 20 acuarelas de diferentes formatos, y desde que me comprometí con el proyecto, pinto durante todo el día.

¿No es demasiada presión? ¡Son muchas horas!

Sí, por supuesto, pero al combinarlo con mis actividades personales como preparar de pronto mis alimentos, atender a mis cuatro perros, 3 dachshund y 1 “mexican mix” (desconozco la raza), a quienes por cierto he pintado como “caballeros medievales” y son parte de mi familia; visitar museos, ir al teatro, salir con mis amistades, jugar un rato, ir a la playa, al rancho, etc., hace mi vida más agradable.

¡Eso me encanta! ¡Quiero ver esa obra! ¿Así que también haces retratos de mascotas?

Si, también he hecho retratos de mascotas, porque ellos también son interesantes. Cuando me hacen un encargo de esa naturaleza, me gusta primero convivir con ellos y ver su energía para poder así pasarlos al lienzo.

¿En cuántas exposiciones has participado?

Llevo más de 30 exposiciones, tanto individuales como colectivas, mencionaré algunas de ellas. La primera fue en el Centro Cultural Hilvana, posteriormente expuse en el recinto de la H. Cámara de Diputados, también en el recinto del espacio cultural Donceles 66.  Participé en el Proyecto del Mayan Parade, donde recordarás coincidimos Roxana. Fui seleccionada para la exposición titulada Darkness of Mexico,  en el Museo Brukenthal de Sibiu, Rumania. En la Universidad Andgewandte de Viena,  actué caracterizando a Julieta, de la famosa obra de William Shakespeare. Me invitaron a formar parte del XX Festival Ambaró en Atlacomulco, presentando 10 obras. Fui parte del equipo de pintura y me dieron un espacio en el Ayuntamiento, me brindaron todo el apoyo y a este evento me acompañó toda la familia y fue una experiencia gratificante. He participado también en varias exposiciones temáticas y además he dado conferencias de Arte en varias Universidades. La Empresa McGrace and Company me invitó a impartir talleres de Historia del Arte a mujeres.

¿Cuál es la exposición más significativa para ti?

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La del Festival Internacional Artifariti, celebrado en el Desierto del Sahara, porque jamás me imaginé estar ahí con mi obra. Para mí fue toda una experiencia, algo muy espiritual. Tuve la oportunidad de visitar a los refugiados Saharauis que están exiliados en Argelia, así que llegamos a una zona de campamentos. Para mi suerte, ese año se inundó el desierto, había llovido por una semana, así que las casas de arena se cayeron, por unos días vivimos una crisis espantosa, la combinación del clima tan seco y caluroso me provocó una insolación e infección estomacal, nunca había vivido algo así. Estando en el hospital, uno de los chicos que me acababa de conocer y que al poco tiempo me nombraba su hermana se hincó para rezarle a Alá para que yo me curara, eso para mí fue impresionante, ya que apenas me conocía, y vive en una situación precaria, que posiblemente estuviera más enfermo de lo que yo estaba en ese momento… ¡Estaba pidiendo por mí! Para mí fue conmovedor. El desierto me dio la bienvenida, me sacudió y me revivió. A partir de ahí me adapté como parte de ellos, yo hacía el té, hablaba un poco de árabe (ahora estoy tomando clases de su idioma) y ellos, saharauis,  fueron mi familia en ese momento. Además, jamás olvidaré ese cielo que vi aquella noche, lleno de estrellas, fue impresionante, se veía el brazo de la galaxia. Allá expuse varios retratos de niños, hombres, mujeres, ancianos, todos los saharauis estaban presentes y felices porque les llevé la pintura. Cuando iba a regresar a México les dejé mis almohadas y muchas de mis cosas prometiendo que regresaría con ellas. Volví a México con la ilusión de hacer una exposición con todas esas vivencias y por fin, este año, en el mes de Agosto cumpliré ese sueño, junto con tres pintores y un fotógrafo argelino, quienes también participaron. Agosto es el mes Saharaui, motivo por el que expondremos en la Universidad de Guadalajara y asistirá el embajador Saharaui, Ahmed Mulay Alí Hamadi. El objetivo es que la muestra recorra el país y posteriormente llevarla a Cuba.

-Es muy buen proyecto con un recorrido ambicioso y un gran mensaje Diana, te felicito por esta propuesta por dar consciencia de otras realidades en el mundo. 

¿Qué crees que necesiten los artistas para poder desarrollarse en este ámbito y tener propuestas que tengan eco?

Se necesita mayor difusión para los artistas y apoyo económico, porque hay mucho talento pero no pueden destacar por esa falta de apoyo para sus proyectos. A veces las mismas universidades de Arte no los alientan, pues les provocan miedo a ser rechazados con su obra, me parece importante el  impulsarlos para que se expresen como ellos son. Tampoco hay la cultura de asistir a las exposiciones, museos, etc., por lo que la gente no sabe interpretar una obra o no saben quién la pintó. Hay muchas cosas por mejorar en este campo.

Por último Diana ¿Cómo te ves en 10 años?

Yo vivo en el aquí y en el ahora, porque en esos 10 años puedo aprender millones de cosas, así que no puedo dimensionarme en el futuro.

Así nos despedimos de Diana Alejandra, quien ha sido distinguida con el Galardón RayTico Internacional, el Pergamino de Oro al mérito Andrés Henestrosa y otros más por su trayectoria, y quien nos muestra que no se pone límites en su quehacer, ni en sus tiempos, fluyendo con la confianza de que las metas se cumplen y que en el Arte se sigue avanzando si se trabaja con disciplina y convicción cada día.