EL HOSPITAL JUÁREZ DE MÉXICO: 170 AÑOS DE HISTORIA, UNA MISIÓN HUMANISTA

Por: Manuel Ponce León

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– En 1524, Fray Pedro de Gante inició la construcción de la capilla de San Pablo.

– En 1575, se fundó ahí el Colegio de San Pablo, el más grande de la Nueva España.

– En 1847 se habilitó para atender a los heridos de la Intervención Norteamericana.

La fundación de la capital del Virreinato de Nueva España sobre los escombros de la Gran Tenochtitlán, puso en marcha la traza de una nueva ciudad, con instituciones políticas y sociales que permitieran afianzar el dominio español sobre los vestigios del otrora gran imperio Azteca.

Con ese objetivo, bajo la supervisión del franciscano Fray Pedro de Gante, en el año de 1524 inició la construcción de cuatro capillas destinadas a la evangelización y educación de los naturales de México-Tenochtitlán: Santa María la Redonda (Cuepopan), San Sebastián (Atzacoalco), San Juan (Moyotla) y San Pablo (Tepoan).

Ésta última, según se narra en el Códice Aubin (manuscrito en Náhuatl, en el año de 1576, cuya copia original se encuentra en el Museo Británico de Londres, Inglaterra), se construyó en el lugar donde habría estado el islote primigenio; el sitio en donde en el año de 1325 se materializó la señal anunciada por Huitzilopochtli, que puso fin al peregrinar de los Mexicas, que habían salido de Aztlán, y el establecimiento de la Gran Tenochtitlán.

Estos son los más remotos antecedentes históricos del Hospital Juárez de México, que este año festeja los 170 años de su creación, al habilitarse la Iglesia de San Pablo como un hospital de sangre en 1847, durante la intervención norteamericana, encabezada por el general Winfield Scott.

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Desde su creación, la Iglesia de San Pablo tuvo un papel relevante como escenario que atestiguó diversos acontecimientos, que han marcado el rumbo histórico del país.

En este contexto, el 25 de enero de 1553 se leyó ahí la Cédula Real que creó la universidad más antigua del continente americano. La Universidad Real y Pontificia.

En el año de 1575, la iglesia fue cedida por cédula real a la orden de los agustinos, con lo cual el padre provincial Fray Alonso de la Veracruz, fundó el Colegio de San Pablo, el más grande de la Nueva España, con el objeto de favorecer la educación de la población criolla. El primer rector fue Fray Pedro Agurto.

El colegio contaba con un gran terreno para huerta, oficinas y una vasta biblioteca, con una colección de obras escogidas de diversas universidades de España, mapas, esferas celestes y terrestres, astrolabios, planisferios y diversos instrumentos.

La historia reconoce a Fray Alonso de la Veracruz, como uno de los humanistas más importantes de su tiempo y la figura más importante de la Filosofía en México durante el siglo XVI, que contribuyó a la fundación de la Universidad y desarrolló, junto a fray Bartolomé de las Casas y Vasco de Quiroga, una defensa ilustrada de los indígenas de América.

La iglesia de San Pablo fue demolida en 1581 para construir una nueva que actualmente se conserva. El colegio, después de la Guerra de Independencia empezó a decaer y fue cerrado.

 

Hospital de Sangre para atender a heridos de guerra

El edificio del colegio se utilizó como cuartel, bodega y caballeriza, hasta la Intervención Norteamericana en 1847, cuando el general Manuel María Lombardini lo puso a disposición del regidor de hospitales del Ayuntamiento Metropolitano de la Ciudad de México, licenciado don José Urbano Fonseca.

Se considera al 23 de agosto de 1847, como la fecha de fundación del Hospital de San Pablo, cuando se designa como Hospital Municipal, para atender a los heridos de las cruentas batallas que se libraron en Padierna y Churubusco.

Un grupo de 20 religiosas, Hermanas de la Caridad, brindaron ayuda a los lesionados y enfermos, y correspondió a Sor Micaela Ayanz dirigir el Hospital de San Pablo -de 1847 a 1869-. Los primeros médicos fueron don Ladislao de la Pascua y Martínez, a quien se debe el primer trabajo mundial sobre Lepra, y don Guillermo Santa María, auxiliados por diez practicantes de la Escuela Nacional de Medicina.

Posteriormente, durante la turbulenta época que envolvió al país en la Guerra de Reforma (1857-1861), el Hospital de San Pablo fue requerido para auxiliar a los heridos, tanto del bando liberal como del conservador.

Con la promulgación de las Leyes de Reforma, que separó a la Iglesia Católica del Estado Mexicano, la centenaria iglesia de San Pablo fue cerrada en el año de 1861.

Poco después, durante la Intervención francesa -1862-1867-, el Hospital de San Pablo fue habilitado, una vez más, para recibir a los combatientes heridos durante el sitio que las tropas francesas, encabezadas por el General Carlos Fernando de Latrille, Conde de Lorencez, se habían establecido en la capital del país, en junio de 1863.

 

La Edad de Oro de la Cirugía en México

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Tras la muerte de Benito Juárez, ocurrida el 18 de julio de 1872, el entonces regidor de la Ciudad de México, García López, propuso que el Hospital San Pablo cambiara su nombre por el de Hospital Juárez, lo cual el cabildo de la ciudad aprobó al día siguiente, el 19 de julio de 1872.

No son pocos los méritos a nivel nacional, internacional y aún mundial, del Hospital Juárez de México, que ha sido escenario de logros, avances y acontecimientos importantes en la historia de la medicina de nuestro país.

Apenas trece años después de la creación del Hospital de San Pablo como un hospital de campaña, el cirujano de origen queretano José María Barceló y Villagrán realizó en el año de 1860 la segunda transfusión de sangre en México.

En esa época, los doctores Luis Hidalgo y Carpio, Francisco Montes de Oca y José María Barceló y Villagrán fueron pioneros en el desarrollo de técnicas quirúrgicas avanzadas, y novedosos procedimientos novedosos terapéuticos y diagnósticos, Estos logros ayudan a considerar el periodo de 1869 a 1880 como la Edad de Oro de la Cirugía en México.

En 1877, a solicitud del doctor Francisco Ortega, director de la Escuela de Medicina, se designó una sala en el hospital para lecciones de Clínica Externa, y además proporcionó cadáveres a la Escuela de Ciencias Médicas por lo cual es considerado además como la cuna de la enseñanza quirúrgica del país.

Poco tiempo después, en enero de 1883 se inauguraron importantes obras de mejoramiento que lo posicionaron como uno de los mejores hospitales de la capital. Y en 1886, durante la gestión del doctor Luis E. Ruiz como director, se anexó al hospital la Iglesia de San Pablo.

Es de destacar que el 29 de octubre de 1896, el doctor José Tobías Núñez, profesor del primer curso de Clínica Quirúrgica, en la sala once del Hospital Juárez tomó la primera radiografía en México y en América Latina, con fines de diagnóstico, a una paciente que había sufrido luxación del codo derecho, y que le había dejado el antebrazo en semiflexión.

El doctor Tobías Núñez, graduado en la Escuela Nacional de Medicina, fue director del Hospital Juárez de octubre de 1886 a enero de 1891, y creó el área de la Consulta Externa en 1888.

Durante la Decena Trágica, que la Ciudad de México vivó del 9 al 18 de febrero 1913, en medio del sangriento enfrentamiento, se convirtió una vez más en un hospital de sangre. El director doctor Germán Díaz Lombardo convocó a todo el personal, al que le pidió que se quedase voluntariamente en guardia permanente para atender a los heridos. De acuerdo al testimonio de testigos de aquel suceso, entre diez y doce médicos, alrededor de veinte practicantes y las enfermeras, trabajaron intensamente, curando a los lesionados, muchos de ellos civiles.

 

El primer Banco de Huesos y el primer Banco de Sangre

hospital_agosto_04En 1931 el médico José Castro Villagrana, director del Hospital Juárez de México, instituyo el Día de la Enfermera. El médico zacatecano calificó la presencia de las enfermeras como un “regalo de reyes” para los pacientes.

En este contexto histórico se inscribe la creación en 1940 del primer Banco de Huesos y Tejidos de México, y en 1942 la fundación del primer Banco de Sangre del país.

En 1947 el Hospital Juárez cumplió su primer siglo de vida, por lo que parte de los festejos incluyeron una gran remodelación y construcción de edificios más funcionales.

Durante la IX Asamblea de Médicos Cirujanos realizada en 1949, Guillermo González Camarena, llevó a cabo la primera prueba de su sistema de televisión a color en un circuito cerrado en el hospital. Con este suceso, el inventor mexicano abrió las puertas para un nuevo medio de comunicación en nuestra sociedad, que hasta entonces privilegiaba la radiodifusión.

En 1970 se construyeron instalaciones para albergar los servicios de consulta externa, servicios generales, torre de hospitalización de once pisos, unidad de enseñanza, cuerpo de gobierno, servicio de cirugía experimental e investigación clínica, y residencia de médicos.

Durante los terremotos del 19 y 20 de septiembre de 1985, la Torre Médica colapsó, dejando innumerables víctimas entre personal médico, administrativo, pacientes y visitantes. El gobierno de la República destinó fondos a la Secretaría de Salud de México para construir nuevas instalaciones, que fueron inauguradas el 19 de septiembre de 1989 en el norte de la Ciudad.

En el sitio original, el Hospital Juárez del Centro continúa funcionando como unidad médico-quirúrgica de corta estancia y cirugía ambulatoria, acorde a las necesidades de salud de la población.

Del antiguo conjunto agustino, que ahora forma parte del conjunto arquitectónico del Hospital Juárez, se conservan los restos de la casi cinco veces centenaria capilla, que conserva sus muros de tezontle con sus troneras, cornisas y gárgolas. En su interior perdura su retablo labrado en cantera, en donde se observan y varios elementos. Contiguo a la iglesia, destaca el claustro del antiguo Colegio de San Pablo, una joya histórica de la ciudad de México. En el jardín, sombreado por enormes fresnos, resalta una fuente decorada con azulejos verdes y amarillos, con un busto del Doctor Manuel Velasco Suárez. El cubo de la escalera, al que se ingresa por un amplio arco de piedra, conserva restos de frescos, y en un costado se encuentran unos lavamanos de piedra, empotrados en los muros.

El Hospital Juárez de México es un centro de referencia nacional que atiende a miles de pacientes enviados de diferentes instituciones, para brindar un diagnóstico, tratamiento y seguimiento de patologías complejas, que requieren de una atención de calidad en cualquiera de sus 47 especialidades médicas.

Además, se ha consolidado como un centro de enseñanza e investigación, que ofrece 31 cursos: 24 de especialidad y subespecialidad y 7 de alta especialidad, a estudiantes o médicos de 14 universidades, instituciones de educación superior e Instituciones estatales de salud, que cursan aquí su residencia, posgrado o especialización.

Actualmente representa una de las instituciones médicas más emblemáticas, con mayor tradición y con mayor trascendencia en la historia médica mundial. Su misión es mantener su mística de trabajo, herencia de su pasado histórico y, por ello hoy es un referente obligado, para entender la evolución de la medicina pública, en favor de la población más desprotegida y vulnerable de México.

Sin embargo, como ha sido su característica, el Hospital Juárez de México no vive únicamente de su historia, ni se estaciona en la autocomplacencia, y por ello festeja su 170 Aniversario con el ánimo de confirmar su vocación social, su misión humanista y su compromiso con una atención de calidad y seguridad.