El Sentimiento de Pertenencia de lo Femenino

Por: Psic. Jaquelin Machado Garduño / e-mail: c-ha-p@hotmail.com

sexualidad_julio_01El sentimiento sexual de pertenencia de lo femenino se manifiesta de formas muy diferentes al de lo masculino, dándole un sentido y dirección tanto física, sexual y emocional como mental con matices diferentes a la manifestación que un hombre ejerce “sobre su mujer”. Pero, ¿cómo surge? ¿Cuál es su origen y cómo se manifiesta?. Surge en la infancia cuando las niñas se dan cuenta de que hay cosas y comportamientos sexuales que mamá y papá permiten y otros que no.

Es importante que sepas que la naturaleza sexual  femenina innata es la libertad, la autenticidad y la felicidad, es decir, las mujeres nacieron con la capacidad de sentir placer, admiración, plenitud y felicidad. Basta observar un bebé para notar cómo se disfruta y seduce a la vida en forma natural..

Cuando las niñas se desarrollan empiezan a aprender comportamientos sexuales “adecuados para las niñas”. Con ello las niñas empiezan a integrar en sí mismas el sentido sexual de pertenencia femenino (SSPF) al escuchar, durante el desarrollo de su infancia, adolescencia y juventud, las conversaciones de sus madres, tías, abuelas e incluso abuelos y padres. De ahí se deriva el alto grado de pertenencia por el hombre de su vida, auto valorándose por lo que le va dando a dicho hombre, pero también por lo que le va cobrando.

Generalmente, a las niñas se les inculca el sentimiento de debilidad cuando no se les permite cargar cosas pesadas y decirles que no se les toca ni con el pétalo de una rosa. Estas frases coloquiales y aparentemente sin importancia, adquieren un poder de magnitudes inimaginables, ya que las mujeres, a medida que adquieren conciencia de los beneficios que obtienen al no ser tocadas y al no mantener una igualdad con los niños en algunas actividades, aprenden a desarrollar comportamientos con respecto a los hombres que forman, en un primer plano, el SSPF, desarrollándolo y fortaleciéndolo en un segundo plano.

Algunos ejemplos de esto en el comportamiento de las mujeres pueden ser los siguientes:

– Si de niña te gustó algún niño y tu a él no le gustaste, entonces, le inventaste una situación en la que lo desacreditaste o, simplemente lo acusaste de algo o, influiste en tus amigas para que se alejaran de él y se pusieran en su contra.

– Otro ejemplo, pediste ayuda a un niño para estudiar un examen, hacer una tarea o que te dieran un gusto particular y éste se negó a hacerlo, entonces tú lo estereotipaste negativamente. Cuando notaste el efecto que tus comentarios, respecto a dicho niño, tuvieron en tus amigas y demás niños… ¡sorpresa! Te sentiste una niña poderosa ya que podías manejar a los niños a tu antojo. Te decías internamente algo parecido a esto: “Las conversaciones que escucho de mi madre, tías, hermanas, abuelas, etc… según sea el caso, con respecto a los hombres ¡sí funcionan!”.

El SSPF (Sentido Sexual de Pertenencia Femenino)  se ha activado en ti y se fortalece conforme vas creciendo. Así, en la adolescencia, las mujeres tienen sus valores más marcados y exigentes y es, en esta etapa, que se determinan el carácter y el sentido de posesión por los hombres de dos formas que, a simple vista, parecen ambivalentes. La belleza y el dominio del carácter.

Al notar su belleza, las adolescentes la proyectan hacia los jóvenes y empieza el flirteo en el que es fundamental darse a desear y hacerse del rogar. Esto las hace sentirse muy valiosas ante la vida, sentimiento tan fuerte que rebasa los derechos de los demás porque se afirman a sí mismas que se lo merecen.

Por otro lado, el dominio de su carácter, provoca en los jóvenes el deseo de tenerlas, de poseerlas, con lo cual, ellas se van imponiendo poco a poco controlando, manipulando y condicionando lo que poseen y “pueden dar”.

Así, las adolescentes, sin darse cuenta, etiquetan, juzgan, determinan y controlan a los jóvenes convirtiéndose en presas de cacería, cotizándose ante los hombres y perdiendo poco a poco la maravilla que ofrece el autoconocimiento de su sexualidad, de sus emociones y de sus sensaciones y su natural desarrollo sexual. Desafortunadamente esto sucede debido a todos los malos, incorrectos y/o despectivos comentarios que durante tiempo indefinido escuchó tanto en su niñez como en su etapa adolescente respecto de cómo tratar y dominar a los hombres. Si, a través de haber escuchado de una u otra forma comentarios estilo: “mami dice que los hombres no sirven para nada” “el esposo de mi amiga es mejor que tu padre”. Con ello las adolescentes aplican ya el SSPF desafortunadamente malsano.

De ello se derivan a partir de esta etapa y luego en la juventud, la adultez joven, madura y tardía culminado en la tercera edad, relaciones de pareja estilo CAZADOR-PRESA en las que no importando el tiempo de duración se “sostienen” en comportamientos de dominio, condicionamiento, manipulación, rivalización y sometimiento a los hombres negociando la sexualidad femenina de diversas maneras dependiendo ya del nivel educativo, social, económico, cultural y religioso.

“Un par de tetas pueden más que mil carretas”, “Yo soy la catedral y las demás las capillas”. Son dos máximas del Sentido de Pertenencia de las Mujeres.

Repitiéndose un ciclo sin fin generación tras generación, iniciando en forma contundente en la codependencia de vida malinterpretada de un matriarcado oculto y sutil. Nace cuando la mujer quiere ser madre (esto lo menciono en una generalidad) quiere tener un hijo, “su hijo” y se embaraza. Surge al mismo tiempo el sentimiento de ser sólo su hijo y solo su hombre y, manifestándose en una variada gama de mujeres un poder sutil, pero absoluto sobre los hombres: Nace el Sentido Sexual de Pertenencia Femenino SSPF.

Este SSPF cuando se encauza del modo en que se ha mencionado “produce” mujeres-objeto que aprenden a manipular y condicionar “su tesorito”, su entrega e intercambio sexual fomentando en el comportamiento masculino la cacería, y no es que este tipo de comportamiento este mal o fuera de lugar, lo que sucede es que las mujeres se van perdiendo en un mundo de conceptos, definiciones, estrategias de seducción y captura que a la larga les genera insatisfacción, soledad, miedo, ansiedad, apatía y una gran, gran falta de plenitud que silenciosamente las va marchitando y amargando en su irrealización femenina convirtiéndolas en mujeres resentidas, rencorosas, envidiosas, pero al mismo tiempo deseosas de ser ellas mismas auténticas, sin prejuicios ni tabús.

¿Por qué….? Porque en una larga cadena de sometimiento y posesión, las mujeres perdieron la conexión con su naturaleza femenina. No saben quiénes son, les da miedo sentirse, explorarse a profundidad, desconocen su esencia individual y, en una gran mayoría, desafortunadamente, viven pensando y creyendo “que son auténticas y libres sexualmente” cuando solo han cumplido las expectativas de un tercero(a). Esta forma de conducirse las lleva a comportamientos repetitivos y monótonos que les da la sensación de movimiento, pero este movimiento es en círculos cíclicos que van desgastando las relaciones de su vida principalmente la relación consigo mismas atascándolas en relaciones de insatisfacción y convirtiéndose en mujeres competitivas y rivalizadas con sus madres, hermanas, tías, mujeres importantes en sus vidas y, desde luego rivalizadas con los hombres.

Si te atreves, si realmente te atreves y te determinas a explorar cuál es tu naturaleza sexual, tu naturaleza esencial de mujer y, al encontrarla determinas dar un paso adelante a pesar de la incertidumbre, el miedo y la sorpresa de ti misma, tus movimientos empezarán poco a poco en una espiral ascendente y te sorprenderás de que eres más de lo que te dijeron que eras, que los hombres son por naturaleza, cuando se sienten plenos y libres, domesticables (en un sentido de respeto y no de sometimiento). Te irás sorprendiendo de ti y de lo que puedes sentir al liberarte poco a poco de todos aquellos condicionamientos de lo que debe o no debe ser en tu propia, respetable e individual sexualidad. Te sorprenderá que la sexualidad no tiene caducidad y que es un misterio y al mismo tiempo ese misterio te mantiene con la grata esperanza de que hay más por descubrir de ti misma y que esta vida no te va a alcanzar para hacerlo. Esto definitivamente cambia tu perspectiva sexual porque al transformarte en una mujer sexualmente consciente la plenitud, el éxtasis, la felicidad y la verdadera entrega al otro en un encuentro sexual se manifiestan en tu vida.

La decisión es tuya, el placer de la responsabilidad que da este privilegio de no soñar solo con ser auténtica y libre sino de vivirte auténtica y libre te transforma en una mujer creativa en todos los ámbitos de tu vida. Entonces la monotonía de la sexualidad repetitiva no tiene cabida en tu vida y el Sentido Sexual de Pertenencia malsano y destructivo tampoco tiene razón de ser.

Definitivamente es indispensable que estés dispuesta a apostar por ti, a invertirte y no evadirte en una serie de justificaciones que solo te han mantenido en la postergación de tu plenitud de mujer.

¿Conoces tu linaje sexual familiar? ¿Sabes de dónde provienen tus bisabuelos, abuelos y tus padres? ¿Cuáles eran sus creencias religiosas, sociales, culturales y sexuales? Es importante porque definitivamente ello impregna tu vida sexual, entre otras cosas, y la forma en que te comportas y te desenvuelves al respecto.

Mujer, te lo digo con todo el respeto que te mereces, mientras te mantengas en este SSPF que fomenta el control y la manipulación hacia los hombres, te seguirás engañando a ti misma, seguirás justificando ante ti misma que fue lo que te enseñaron, seguirás culpando directa o indirectamente al hombre de tu falta de plenitud.