Entre museos… VISITANDO EL MUSEO FRANZ MAYER

Por: Margarita C. García Rodríguez

museo_agosto_01

Entre las múltiples opciones culturales y de entretenimiento que ofrece el centro histórico de la Ciudad de México, el Museo Franz Mayer ocupa un lugar muy especial, ya que cuenta con una colección única en su tipo, además de encontrarse en un hermoso edificio que parece ser un oasis en medio del bullicio propio de la zona.

museo_agosto_02La pregunta obligada es ¿quién fue Franz Mayer?

Franz Mayer Traumann nació el Alemania en 1882, desde muy joven inició una carrera en el campo financiero, y durante el porfiriato llegó a México representando la casa de bolsa Merrill Lynch.

Desde su primera visita quedó cautivado por la riqueza cultural del país y por la hospitalidad de los mexicanos, y aunque tuvo que salir por los problemas de la revolución, regresó en 1911 para establecerse permanentemente.

Al paso de los años, Don Franz fundó su propia compañía y asesoró a gran cantidad de empresarios mexicanos y extranjeros sobre el manejo de sus inversiones, mientras que paralelamente realizaba el sueño de formar su propia colección de obras de arte.

La colección está dedicada a las artes decorativas y la conforman alrededor de 15 mil piezas, con extraordinarios ejemplos de platería, escultura, mobiliario, textiles y cerámica que fueron pacientemente buscados y recolectados, uno a uno, por Don Franz Mayer que invirtió gran parte de su vida y su fortuna en conformar un riquísimo acervo que a su muerte seria donado al pueblo de México; aunado al museo, cuenta con una bellísima pinacoteca.

La existencia del museo es posible gracias a que Don Pancho (así le gustaba que se dirigieran a él), fundó un fideicomiso y un patronato integrado por sus amigos más cercanos, que fueron los responsables de cristalizar el proyecto largamente planificado por su entrañable amigo.

Además de la conservación y documentación de los objetos que conforman la extensa colección, el patronato eligió un inmueble para exhibir de forma adecuada las piezas; cabe subrayar que el coleccionista no compró los objetos por el simple gusto de acumular, sino para mostrar el origen, evolución y continuidad de las técnicas, por ejemplo, en la cerámica de talavera que muestra los antecedentes de la cerámica española del siglo XV, la cerámica prehispánica, y ejemplos de piezas de Talavera Poblana de los siglos XVI al XIX.

museo_agosto_03

La elección del edificio para el museo, permitió el rescate del inmueble del antiguo Hospital de la Epifanía que durante el siglo XVI  se ocupó de atender a grupos raciales denominados como “castas”, para posteriormente convertirse en el Hospital de San Juan de Dios durante el siglo XVII y estuvo a cargo de frailes hospitalarios, con el correr del tiempo se convirtió en el Hospital de Morelos, donde el emperador Maximiliano decretó que  deberían revisarse mensualmente las mujeres públicas, con el objetivo de controlar las enfermedades venéreas, situación que continuó hasta la década de los sesentas del siglo XX, que funcionó como el Hospital de la Mujer.

Del gran acervo del museo, se eligieron alrededor de 3 mil piezas (la quinta parte de la colección), para mostrar a través de la labor curatorial y museográfica los ejemplos más representativos de cada tema, ordenados  en salas especializadas y ambientadas que nos permiten conocer cómo era el ámbito doméstico novohispano; destacan especialmente las salas dedicadas a la platería y a la cerámica, sin olvidar su majestuosa biblioteca.

El mérito de Don Pancho no sólo radica en haber conjuntado una preciosa colección  que  muestre la evolución estilística de los diversos objetos utilitarios, sino en haber encontrado obras de manufactura mexicana que se encontraban en el extranjero, repatriando piezas de gran valor como es el caso de un gran espejo con un magnífico marco de plata repujado que se encontraba en Portugal, pero que originalmente había perteneciendo a la catedral de Puebla.

museo_agosto_04

Recorrer las salas del Museo Franz Mayer equivale a sumergirse en un mar de historias, donde cada objeto nos cuenta detalles referentes a su origen, técnica, momento histórico, y en algunos casos, hasta de sus dueños.

El común denominador que tienen todos los visitantes al salir, es sentirse  gratamente sorprendidos de haberse encontrado frente a frente con tantos y tan bellos objetos, enmarcados en tan esplendoroso inmueble.

El Museo  Franz  Mayer se encuentra en Av. Hidalgo 45, muy cerca de la Alameda Central.

Todo esto y más en la VISITA ESPECIALI      ZADA AL MUSEO  FRANZ MAYER

Informes: exploratum.mex@gmail.com