¡Fuerzas que intervienen en tu Sexualidad!

Por: Psic Jaquelin Machado Garduño / e- mail: c-ha-p@hotmail.com

sexualidad_feb_02Considera que tu sexualidad se mueve a través de fuerzas poderosas que, de no comprender profundamente, te maneja desde el cuarto oscuro de tu inconsciente manteniéndote prisionero/a de tu limitada personalidad. Comprendiendo esto te será más fácil acceder a la aceptación de que tu personalidad egótica no sabe realmente qué es lo que quiere de su sexualidad y por lo tanto, experimentas conflictos continuos en tu sexualidad.

Tu sexualidad es integral, porque en ella, se encuentran fuerzas de energía que te exigen ir más allá del “yo”, pero al mismo tiempo vas más allá a través del “yo”. Por lo tanto, si quieres vivir el éxtasis de la sexualidad negando tu cuerpo, no lo lograrás, pero si te pierdes en los placeres de tu cuerpo por medio de tu “yo” limitado nunca alcanzarás el éxtasis que va más allá del orgasmo.

La fuerza briosa de la sexualidad requiere de un plan y un compromiso, pero sobre todo de consciencia porque de lo contrario, tu sexualidad permanecerá dirigida por tu personalidad basada en el ego, es decir, en tu yo. Si esto es así, significa que decisiones, fantasías, deseos, obsesiones y necesidades dirigidas desde paradigmas como: “si debo o no debo hacer esto…, creo que… o no creo…, yo sé que esto es bueno y que aquello es malo…, tengo que lograr tenerla/o… o no tengo suficiente para…” sexualmente hablando. En pocas palabras, las fuerzas que rigen la sexualidad mueven una poderosa energía que si es usada de forma inadecuada se desborda causando conflictos en tu intimidad.

Es importante que comprendas que el adecuado uso de tu energía sexual genera en ti riqueza y la capacidad para plasmar en tu realidad aquellos propósitos que no tienen que ver únicamente con el placer.

Para usar adecuadamente tu energía sexual has de saber liberar las fuerzas que la rigen desde el ser y no desde el ego. El Ser te conduce por un sendero natural que va de la pasión, al amor y llega al éxtasis expansivo de unidad, pero este Ser ha de acompañarse del ego, de tu yo y para ello, has de tener un plan ordenado que fije la dirección hacia la cual quieres dirigir tu energía sexual puesto que, en la intimidad, hay un momento en el que tienes que liberar la fuerzas para que la energía sexual fluya en libertad espontánea. Sin embargo, esas mismas fuerzas liberadas desde el ego, limitan la pasión y bloquean la energía sexual limitándola a niveles puramente genitales.

Si tu vida sexual es poco exitosa que sólo te mantiene en los planos del placer y, en muchas ocasiones ni en eso por tus prejuicios y creencias, es porque te mantienes en esquemas de ignorancia, flojera, rigidez y/o enfermedad. Esto quiere decir, entre otras cosas, que tu sexualidad la diriges desde tu ego y ello divide y distorsiona la realidad de la energía sexual porque tu “yo” buscará sentir placer sin conducir adecuadamente la energía sexual.

Si manejas la energía sexual únicamente desde la excitación, limitas la expansión de tu ser aunque la misma excitación implique ya un encendido o activación de la energía sexual por el orgasmo durante la práctica genital. Si quieres ir más lejos en tu sexualidad has de conocer las fuerzas de impulso del sexo y aprender que la seducción es mucho más que un método para satisfacer tus deseos.

Comprender que la energía sexual se desperdicia si solo la dejas a nivel de la excitación genital que tiene su mayor pico en el orgasmo, no es sencillo puesto que cargamos un gran costal de limitaciones familiares, sociales, culturales, religiosas, políticas, económicas y científicas. Todas ellas forman una serie de bloqueos que te nublan la visión de una sexualidad plasmada de amor y éxtasis que, por supuesto, incluye la pasión, la excitación y el orgasmo solo que con propósitos dirigidos desde tu ser que le dan dirección a tu personalidad egótica, a tu “yo”, a esa persona con limitaciones que crees que eres.

Tu energía sexual está disponible para ti todo el tiempo y se mueve a través de tu sexo y tu placer, sin embargo, por una mala seducción ésta se desperdicia y se bloquea en el hombre por la entre pierna y en la mujer por la entre teta.

La energía sexual busca, fundamentalmente, unificar dos cuerpos para que entre ambos crezca esa energía y se expanda para que de el nacimiento a una fuerza aún más poderosa, pero hace falta aprender a subir esa energía de la zona genital hacia el pecho y más allá de la cabeza.

Si te dejas llevar solo por la energía que se produce con la excitación, terminas por cansarte y dormir o huir después del coito, es decir, terminas más cansado/a y relajado/a que revitalizado y activamente creativo/a,  te das cuenta de lo que ignoras en tu sexualidad, la transformación profunda es posible porque eres ya consciente, has “despertado”.

Las fuerzas que dirigen tu energía sexual hacia estados de éxtasis y plenitud tienen que ver primero, con la capacidad que tienes para conducir tu realidad sexual hacia el éxtasis de la iluminación. Es decir, tienes que lograr seducirte a ti mismo/a y eso permitirá que te seduzca el hombre o la mujer que tienes a tu lado porque tú has elegido seducir (sin intención de controlar ni de manipular), amar y sexualizar, entonces, brillas naturalmente y proyectas ese brillo en tu pareja y le facilitas la seducción de vuelta hacia ti mostrándote sus virtudes. La seducción, así experimentada, te conduce por el camino de la inducción en el que generas un brillo que enciendes con la pasión en ti y en el hombre o la mujer con quién estás. Esta primera fuerza de conducción significa que te conduces desde adentro porque haces un trabajo de conocimiento interno que incluye tanto tus obsesiones, necesidades, conflictos y traumas sexuales como tus amores, pasiones, arte y creatividad sexual. Al trabajarte internamente puedes transmitir tu luz (energía magnética) lo cual te permite inducir a tu pareja, de manera seductora, pero sin la  necesidad de convencerla de algo. Así produces la realidad que quieres siempre y cuando no te dejes llevar por tu ego que te conduce a las mismas experiencias limitativas que te provocan sufrimiento una y otra vez.

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Puedes ahora entender que las fuerzas que rigen tu energía sexual son el poder de la conducción de ti mismo/a desde tu interior hacia un estado luminoso, el poder de la seducción por la propia determinación de seducirte, una vez liberados tus nudos sexuales, e irradiar esa seducción hacia el hombre o mujer que está a tu lado iluminándolo/a con tu propia luz y encendiendo la suya por contagio, el poder de la inducción que magnetiza al otro sin juegos de manipulación y control de tu personalidad (de tu “yo”) y, el poder de generar la realidad sexual que quieres vivir. No obstante, si lo que pretendes es la dominación hacia la otra persona y tu propia vanagloria, no lograrás manejar estas fuerzas pues  tu energía sexual se desequilibra, se obstruye y se degenera porque tu sexualidad es como un caballo desbocado que quiere viajar en direcciones opuestas entre sí, porque tu persona es dependiente de los “si puedo o no puedo, debo o no debo, tengo o no tengo y sé o no sé” y esto nunca te conducirá por el sendero de la pasión, el amor y el éxtasis que se produce al manejar adecuadamente tu energía sexual.

El ser humano debe hacerse responsable de lo que genera en su sexualidad. Debes determinar qué es lo que quieres lograr en la sexualidad. Si tu solo haces sexo no puedes dirigir tu energía sexual hacia la magia de la liberación. Si tienes intimidad sexual no es para robar energía a tu compañero/a sino de un compartir al encender el fuego de la pasión que se activa desde la zona genital. Has de romper las rutinas  aprendidas que te mantienen en las zonas conocidas del ego.

Cuando te armonizas con las fuerzas que rigen el flujo de tu energía sexual, el encuentro de intimidad fortalece tu vigor porque no hay pérdida de energía ni excitación excesiva. Si eres consciente de la importancia de la sensatez con tu energía sexual para que puedas gozar y gozar estando relajados. En ese ritual amoroso el hombre puede ir creciendo en el placer y el orgasmo, pero la mujer puede ser un vaivén de cumbres y valles en el fuego activo de la pasión.

El trabajo interno que implica la fuerza de la conducción te empuja a sacar todo el veneno que contaminó tu sexualidad para que la seducción sea impecable e implacable y haga confluencia con la inducción que magnetiza al otro por su brillo con lo que, cualquier propósito que te plantees desde esa alta frecuencia, se genere y se plasme en tu realidad.