J. Scott Bronstein y Rita Vásquez cuenta la historia detrás de los Panamá Papers

Por: Patricio Cortes

periodista_agosto_01

Los Panamá Papers es considerado uno de los eventos periodísticos más importantes del Siglo XXI, y en el cual se destaparon cloacas del sistema financiero, donde personajes cercanos  al poder político, deportivo y hasta artístico se vieron de una u otra forma involucrados.

La figura del offshore quedó en entredicho, es decir, una forma de empresas registradas en un país en el que no realizan ninguna actividad económica, regularmente para beneficiarse de las ventajas fiscales que éstos ofrecen, de esta manera quedaron al descubierto temas que van desde la evasión fiscal hasta el lavado de dinero.

Más de 400 periodistas participaron en la selección y publicación de esta información, hubo piezas claves, evidentemente, como J. Scott Bronstein, editor de la versión online en inglés de La Prensa de Panamá, quien también tenía experiencia periodística en las Islas Vírgenes Británicas, uno de los paraísos fiscales que salen a relucir en los documentos. Se suma Rita Vásquez, subdirectora del mismo medio, quien además trabajó varios años en la industria offshore tanto en Islas Vírgenes Británicas como en Panamá, es decir contaba con la experiencia necesaria para entender y explicar el fenómeno.

Sociedades Secretas, La Historia detrás de los Panamá Papers este libro describe cómo se realizó está investigación, las presiones, incluso el costo social a pagar por haber participado y ayudado a coordinar este proyecto.

Scott Bronstein nos comenta que le sorprendió encontrar en los mismos archivos nombres como el de Leonel Messi, así como de narcotraficantes, pues hay una gran diferencia entre estos personajes. Nos narra que fue grande su sorpresa cuando la primera persona que investigó en este proyecto no fue un narcotraficante ni un famoso, sino a su propia esposa cuyo nombre apareció treinta veces en los documentos. La situación fue muy diferente a la del resto, ‘¿mi esposa está limpia?, me preguntaba’. De hecho sí salió limpia, es la propia Rita Vásquez que al haber sido abogada y gerente en un offshore de las Islas Vírgenes Británicas era lógico que su nombre apareciese en algún lugar. “Como es abogada y trabajó en esa industria, servimos de referencia para los periodistas dentro del proyecto”, señala el periodista estadounidense.

Las presiones existieron, nos dice: “Para nosotros era importante averiguar los problemas internos, por ejemplo hay problemas con quienes escriben de los señores de la guerra, en Rusia de Putin, los compañeros de Proceso con los narcotraficantes, en todo el mundo los periodistas sufrieron presiones”.

Rita Vásquez narra sobre los riesgos jurídicos, o sea, posibles demandas: “A diferencia del resto de los medios de comunicación, nosotros por estar en Panamá éramos vulnerables, no solamente el medio sino nosotros también como periodistas. Por eso nos enfocamos que la cobertura fue realmente sobre personajes que tuviesen interés público. Por ejemplo, nuestra primer publicación fueron los vínculos de la firma de abogados (Mossack Fonseca) con la empresa Odebrecht, de hecho esa publicación sirvió de soporte para el caso que llevará la procuraduría de Panamá contra los socios de la firma a causa operación lava jato en Brasil”.

“Nosotros sufrimos dos tipos de intimidación: la primera antes de que se hiciera público, cuando uno de los socios de la firma llega al periódico y se entrevista con los directivos y hace una aseveración de que hay periodistas pagados, particularmente una, para coordinar a los periodistas internacionales. ‘Sabemos quién es ella’. Viniendo de uno de los hombres más poderosos del país ‘sabemos quién es ella’ es una amenaza”, narra la autora.

Prosigue: “Y luego una vez que esto se hace público, las amenazas ya eran más a nivel de redes sociales que circularon en Twitter y otras  en las que decían ¿qué se siente destruir a tu país? En Panamá la población estaba muy ofendida por el nombre del proyecto, ellos sintieron que se había estigmatizado a toda una población con el hecho de que todos eran lavadores de dinero, que todos nos prestábamos para este tipo de actividades ilícitas. Un poco como se sintieron en los 80’s los colombianos cuando se hablaba de Colombia y todos eran vistos como narcotraficantes”.

“Es muy difícil, sobre todo porque es un país muy pequeño, estás hablando de cuatro millones de habitantes y la mitad vive en la ciudad, al final siempre está el riesgo de que entres a un restaurante y alguien te tire la sopa encima, pero más allá de eso, está el tema de que gente que lo conoce a uno ¿Cómo es posible que piensen que uno es capaz de ese tipo de cosas? Las personas que a mí me conocen saben que yo vengo de un hogar muy recto, muy cuadrado, mi papá es un hombre muy respetado y, más allá de eso, yo sería incapaz de hacer algo incorrecto y menos que afecte a las personas que yo quiero”, afirma la abogada.

periodista_agosto_02

No obstante reconoce: “Ha sido un daño de reputaciones muy duro, de hecho, la primera reacción de Francia fue ‘vamos a poner a Panamá en una lista de países no colaboradores’, cuando Panamá ha hecho cambios a través de los años para fortalecer y poner más rigurosa su legislación. Las sociedades anónimas tienen un fin legítimo, pueden ser utilizadas para evadir impuestos y ocultar fondos del narcotráfico, pero pueden servir, por ejemplo para que una pareja del mismo sexo, que vive en país donde no son reconocidas estas uniones, pueda crear un patrimonio en común”.

“Es muy importante entender que para el resto del mundo, el Panamá Papers significó una lista de nombres, para mí fue una historia que abarcó personas de carne y hueso. Hay un episodio que yo tuve con periodista Alemán, le dije ‘para ti son nombres, para mí son padres y madres de familia, gente con quien crecí’”, nos narra Rita.

“Aquí vemos realmente en el tema Offshore de personas naturales o personas morales, no funciona sin un sistema bancario; necesitan bancos para mover los fondos”, expone la especialista.

Aclara que no todas estas empresas son iguales: “Cuando yo trabaje en Offshore, nunca me enteré de las cosas a las que uno se enfrenta. De hecho, cuando estábamos en Alemania (revisando los Panamá Papers) y se presentó el proyecto a todos los periodistas, dije ¿cómo llegan todos estos perfiles de clientes a una sola firma? Ese es parte del análisis del libro”. Scott Bronstein, complementa: “La idea original de este tipo de vehículos era facilitar el comercio, yo tengo una casa en Panamá y una cuenta en Estados Unidos”.

Retomando el texto, Rita Vásquez habla de los límites que se impusieron como periodistas: “No publicamos cosas personales de los socios. La noticia para nosotros no era la firma de abogados ni los socios, eran las actividades irregulares. Al enfocarse en el nombre de una nación y en las figuras de cada uno de los países, tal vez se perdió la perspectiva de que lo que se necesitaba era una evaluación global de la industria de todo el mundo. De nada sirve si, por ejemplo, el sistema bancario de Estados Unidos se flexibiliza mientras en países como el nuestro se restringe. Quien lava dinero va seguir haciendo lo mismo”.

Cuestiono si habría que hacer una legislación universal y la abogada periodista responde: “Por lo menos que la banca en general tenga los mismos estándares”.

En el mismo sentido, Scott Bronstein resalta la importancia del libro que presenta y el proyecto mismo de los Panamá Pepers: “Es muy importante por el mensaje para el mundo, se necesita un cambio global. Desregulan los bancos de Estados Unidos cuando se necesitan más regulaciones”.

“No hablamos de una sobrerregulación (interrumpe la periodista a su esposo), sino de acuerdos para que estos vehículos no puedan ser utilizados para actos delictivos, que no se pierda la razón original por la cual existen”.

“El libro cuenta la historia detrás de las publicaciones, pero a la vez da a los lectores una perspectiva distinta desde otro punto de que lo que hacen los allegados al poder político y económico al evadir impuestos, al ocultar fondos de actividades ilícitas realmente le afecta a cada uno de ellos a nivel personal. Usualmente si uno no tiene grandes fortunas y no se dedica a actividades ilícitas, dice de repente ‘a mí no me afecta’, pero sí, porque al final, ese es dinero que el Estado no recolecta para pagar carretas, hospitales, escuelas, en fin. Estamos hablando de los derechos humanos del taxista, del carnicero, de la gente que necesita de esos fondos para un vida digna”, afirma Rita Vásquez.

Sacando a la abogada que lleva dentro, la autora opina: “En Panamá la base de datos de la firma está en poder del Ministerio Público, entonces siguiendo el modelo Lava Jato (caso de corrupción donde Brasil sí tomó cartas en el asunto),  ¿Por qué los ministerios públicos de México, Estados Unidos y Europa no han llegado a acuerdos con el Ministerio Público de Panamá”.

“Aquí no fueron solamente los miembros de la firma quienes cometieron actos delictivos, los clientes también. Entonces corresponde a cada una de las autoridades dónde están esas personas investigar”, complementa.

Para concluir el periodista estadounidense comenta: “Es más fácil combatir a los banqueros que al narcotráfico, los banqueros no tienen las armas que los narcotraficantes”.