La historia de Casa Lamm en palabras de Germaine Gómez Haro

Por: Xóchitl Ximénez

casalamm_agosto_02“Los políticos están acostumbrados a reformar leyes, como ocurrió con la nueva ley de cultura, y también de olvidarse de dichas reformas, así el rezago educativo de esta suave patria, podrá ser mayor. A los gobernantes les conviene que el pueblo perezca por la ignorancia”, afirmó en exclusiva para la revista “PERSONAE” Germaine Gómez Haro, directora general del Centro de Cultura Casa Lamm, cuyas actividades se iniciaron en 1993 con el objetivo de promover y difundir la cultura, esencialmente a través de la formación de profesionales en el campo del arte y de la literatura, a través del diálogo y la discusión de temas de actualidad y fomentar el análisis con la participación de prestigiados intelectuales, académicos, artistas y personalidades del mundo de la cultura.    

¿Qué opinas sobre la nueva ley de cultura?

Apenas la estamos digiriendo y entendiendo, pero finalmente, lo  importante es saber, qué se va hacer, o como siempre van hacer como que se hace. Estamos acostumbrados a escuchar promesas de nuestros políticos, y sólo suelen ser, esperanzas incumplidas.

¿La cultura es negocio?

La cultura puede ser negocio.  No está peleada de hecho. Yo creo que hay que ser muy creativos en el tema de la cultura, mira, es un gasto muy grande para el estado o para particulares para no tener retribuciones económicas. Puede ser negocio cuando está bien pensado y diseñado. Por ejemplo en Estados Unidos, los museos son negocio, las tiendas de los museos son negocio, es cuestión de creatividad y de talento, y de saber utilizar los mecanismos, que tenemos hoy en día, tanto en la comercialización y en la promoción mercantil. Creo que en este país nos ha faltado tener visión al respecto. Pero sí puede ser negocio. Lo que no debe hacer, es que sea pensada solo como negocio, la cultura es un bien, es una necesidad para este mundo sobrematerializado y poco humanista. La cultura la tenemos que hacer, antes que podamos hacer negocio.

casalamm_agosto_01Hace 25 años, usted y su familia, apostaron a un negocio de cultura como Casa Lamm. ¿Se imaginaron el éxito?

No, ni remotamente. Nosotras diseñamos esto como una escuela de arte, una opción diferente, que ya en esa época había en universidades como la UNAM, la IBERO o el Instituto de Cultura Superior, del cual somos egresadas. Nuestro sentir fue darle un giro a esta carrera. Por ejemplo, la licenciatura en Historia del Arte hace 20 años solamente era teórica, no había un camino por andar. Buscamos la manera de ofrecerles a los alumnos otras opciones que no fueran como investigador o maestro, esa fue nuestra inquietud como historiadoras. No íbamos hacer una carrera de historia del arte y ya.  Con el tiempo y mucho trabajo, se nos fueron presentando otras oportunidades y ahora resulta que somos, no nada más una licenciatura en Historia del arte, sino que ahora ofrecemos licenciaturas, maestrías, doctorados, un área académica con un espectro muy amplio. Empezamos con una matrícula de 20 historiadoras y ahora contamos con una inscripción de 600 alumnos.

Para nuestras autoridades la educación, la investigación y la cultura, lo ven como algo no importante, ¿será esto la consecuencia del rezago educativo en  México?

Estoy totalmente de acuerdo, no se le ha dado la importancia que merece ese tema, siempre lo han tenido ahí, como un pendiente en las agendas de sobremesa, pero en la realidad los políticos, ni a ninguno de ellos, les ha interesado, ni han tenido la voluntad real para los cambios sustanciales que se requieren, y mientras no se trabaje en ello, este país, seguirá teniendo un rezago tremendo, porque gran parte de todos los problemas que venimos arrastrando son por la falta de educación, por la ignorancia que genera la falta de posibilidades a la gente.

Un pueblo que perece por ignorancia, ¿es lo más conveniente para nuestros políticos?

¡Sí! Definitivamente. Estoy convencida, porque es más fácil gobernar a sus anchas. Cuando la mayoría del pueblo no respinga ni se queja, no es que el pueblo no tenga capacidad de quejarse, tenemos un pueblo muy inteligente, ahí tenemos el caso de los artistas y de los artesanos que salen adelante, nuestro pueblo tiene un gran talento en todos los aspectos, el problema es que necesita una educación formal.

¿La cultura sigue siendo elitista?

Yo creo que no, uno se da cuenta cuando va a los museos, cada vez hay más público de todas las edades, de niveles económicos. Esto es importantísimo. Hace años ibas a los museos y no te encontrabas tanta gente como hoy. Eso implica que hay un mayor interés, aceptación por el público en general y hace que la cultura sea cada día menos elitista. Es elitista para algunas cosas, que la gente no puede obtener. Hay ciertos espectáculos a los que no todos pueden tener acceso, pero eso pasa en todos los países del mundo. En México, por lo tanto, en lo que concierne a visitas a museos, ya existen proyectos en las comunidades, arte callejero. En fin, hay toda una gama muy amplia. Todavía nos falta, cierto, pero vamos caminando.

Casa Lamm, se ha convertido en un icono, motivo de orgullo de la Ciudad de México. ¿Qué le produce esto?

¡Satisfacción! Ver que entre la gente ha tenido una gran aceptación. En Casa Lamm todas las actividades son gratuitas, con excepción del área académica, sin embargo, en esta área tenemos un porcentaje considerable de alumnos becados, que el verlos graduarse formalmente, terminando sus carreras, es una enorme satisfacción. Sobre nuestros egresados,  puedo comentarte que muchos de ellos están ya trabajando en museos, instituciones culturales, colecciones privadas, en escuelas, y los vemos ya realizando una labor profesional. Para nosotras es un gran estímulo, saber que nuestros estudios, valen la pena, han dado frutos, y estamos creciendo con nuestra oferta académica, ahora ya estamos en la educación en línea, llegando a diferentes puntos del país, inclusive en el extranjero. Ese es el futuro de Casa Lamm.

Son la única institución del país que cuenta con licenciatura, maestría y doctorado en Historia del Arte. Ni siquiera la UNAM o la IBERO cuentan con este nivel académico…

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Lo que sucede es que en la UNAM, el cuerpo académico ha determinado que la Historia del Arte no se debe estudiar como licenciatura, por ello exige se estudie la Licenciatura en Historia, y después el que esté interesado, estrictamente en arte, pasa a la maestría y al doctorado en Historia del arte.

Ellos no tienen la licenciatura, mas es un punto que nosotras no compartimos. La IBERO tiene la licenciatura y la maestría, pero no sé por qué razón, no han iniciado el doctorado, de modo que Casa Lamm se consolida con la Licenciatura, Maestría y Doctorado en Historia del Arte, única institución en nuestro país que cuenta con estos estudios en forma seriada y está incorporada a la SEP.

¿Cómo se alcanza este nivel? Las universidades privadas no tienen programas de cultura, sería bueno que rectores y maestros vinieran a Casa Lamm a tomar un curso.

Considero se han enfocado más a carreras técnicas, administrativas, a carreras como economía, medicina, carreras de desarrollo profesional. Los jóvenes se han inclinado más a ese tipo de carreras,  que a las humanidades. En este medio pareciera que lo único que importa es el dinero, sobre otro tipo de cosas, es decir, más allá del alimento espiritual. Es difícil conseguir trabajos bien remunerados en el área del humanismo, y para ellos tener programas culturales representa una inversión y recursos que no les interesan.

Tengo la impresión que por su oferta académica, hace que los alumnos se sientan cobijados…

Es cierto. Somos una familia de alumnos en armonía, con educación personalizada, generando un entorno de calidez entre alumnos y maestros, esto se debe mucho a mi hermana Claudia Gómez Haro, directora académica, que siempre tiene abiertas las puertas de su oficina, dispuesta a escuchar a quien lo requiera. Así también Casa Lamm es escenario de congresos, simposios en los que convergen, los más variados tópicos de actualidad, confirmando su vocación como espacio vivo, plural y abierto, donde la cultura es tema permanente de debate, diálogo y reflexión.

¿Cómo va Editorial Lamm?

Muy bien, Editorial Lamm publica trabajos de investigación del Doctorado y de la Maestría, en Historia del Arte, así como las obras más sobresalientes de los alumnos y maestros de creación literaria. No es fácil porque se necesitan recursos, pero es un trabajo del cual estamos orgullosas. Así también debo incluir nuestra biblioteca especializada en Arte Moderno y Contemporáneo la cual está integrada por cerca de 19,000 volúmenes al servicio de los alumnos, maestros y especialistas en temas de arte, historia de México, estudios de museos y literatura.

¿Qué significa para la familia Lamm, Guillermo Tovar y de Teresa?

Guillermo Tovar es un puntal en Casa Lamm, desde el momento de iniciar este proyecto, fue a quien consultamos. Tuve la gran fortuna ser amiga de Guillermo desde niña. Siempre lo admiré, cuando le comenté del proyecto, inmediatamente empezamos a trabajar juntos, sabedora que él siempre fue un gran promotor de la colonia Roma. En nuestra inauguración, él y su hermano Rafael, fueron los padrinos de Casa Lamm. Siempre estarán presentes en esta institución y  los vamos a extrañar.

 ¿Desde niña, supiste te dedicarías a la cultura?

¡Yo sí! Desde niña tuve la fortuna de que mis padres nos llevaron a viajar por todo el mundo, siempre visitábamos museos y desde pequeña tuve una fascinación por la pintura, recuerdo cuando me llevaron a París y vi por primera vez las colecciones impresionistas, me quede maravillada, enloquecida por el arte. También me fascinaba ir a Disneylandia… Desde niña supe que mi vida y hasta el día de hoy es la Historia del Arte.