“LAS PITAYAS DE JALISCO SE VENDEN COMO PAN CALIENTE”

Por: Karla Aparicio

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El Barrio de las  Nueve Esquinas en Guadalajara.

En Jalisco nace la pitaya más dulce y rica que puedan probar en México, es por esto y por su corta temporada que muchos tapatíos esperamos con ansias que el Barrio de Las Nueve Esquinas se vista de colores y sabores con su llegada.

Es toda una tradición  que comenzó hace aproximadamente 60 años.

Son casi 110 puestos semi ambulantes que todos los días, en los meses de abril, mayo y junio, vienen de Sayula,  Amacueca y Techaluta. Para este último, su principal fuente de ingreso es la pitaya, actualmente las huertas pertenecen a familias de antaño, aunque las rentan a las nuevas generaciones. “Gracias a Dios tenemos el título de la cuna de la mejor Pitaya en Techaluta. Los invitamos a todos”, comenta Don Lupe, uno de los que más años tiene en este negocio.

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Todo un ritual sucede antes de que la Pitaya llegue a los paladares tapatíos, comienza la jornada desde casi media noche, cargan sus botes y linternas en la cabeza para poder ver bien la fruta y con unos picos cortan en medio de la obscuridad, con mucho cuidado para cortar sólo la fruta madura; además, tienen que cuidarse de las espinas, pero casi siempre terminan con muchas de ellas y así por horas, hasta que sus botes están completamente llenos.

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Después es necesario quitarles las espinas y pelarlas, parece fácil,  pero no lo es, con un guante de plástico toman la fruta y con una cuchilla quitan las espinas, ya con la pericia que manejan se avanza rápido, por lo general son mujeres las que limpian, y así quedan listas.  Transcurre la noche en el corte y la limpieza de la fruta de cerca de cinco mil pitayas diarias, es un trabajo en equipo,  después, hay que separarlas por tamaño, cada una tiene diferente precio, las hay desde los tres hasta los quince pesos. Se acomodan en unos canastos  grandes, con alfalfa para que estén fresquitas y no se aplasten.

pitayas_julio_05Ya en la madrugada, a las cuatro o cinco, hay que tenerlas listas para poder ir a Guadalajara. Se emprende el viaje a la gran ciudad. Durante esta temporada se repite la historia todos los días, sin descanso, hasta los sábados y los domingos. Es una tarea contra el tiempo.

El fruto de esta noble y deliciosa cactácea es de cinco colores: amarillo, naranja, morado, rojo y blanco. Pasan 10 años desde que se siembra un pitayo hasta que comienza a dar frutos, es larga la espera. Requiere de poca agua y un suelo volcánico con un clima semiárido.

La pitaya es originaria de México, nuestro México,  y es también conocida como “la fruta del dragón”  o como “Tuna de agua”.

Después de Oaxaca y Puebla, Jalisco es el tercer productor de pitaya del país y ya está en pruebas para su exportación a Estados Unidos.

“Todo esto y más es lo que Jalisco representa y no es por presumir pero ¡Yo soy de Jalisco!”