Los Agaves y sus Guardianes.

Por: Laura “Lala” Noguera / Impulso Sostenible Agaveria, A.C.

Los Magueyes

lala_ene_02“Les pido al cielo que se sequen los magueyes,

porque esos magueyes son causa de mi desgracia;

soy muy borracho, y nada me caí en desgracia;

porque no me ama la mujer que tanto amé.

Pido una copa, la tomo con apetito,

Luego pido otra, me gusta mucho y repito.

Salgo a la esquina y luego les echo un grito, ¡ay!

Porque no me ama la mujer que tanto amé.”

Mendoza.

Y por todos los paisajes de México se extienden los majestuosos magueyes o agaves, desde la península de Yucatán en donde una vez el “Oro verde” brilló por el color de sus fibras (denominada en lengua maya sosquil) que salían del henequén planta denominada “ki”; pero desafortunadamente las fibras sintéticas acabaron con una gran actividad, hoy solamente se tranza para hacer nudos en la garganta por los pocos muy pocos que aún hilan la fibra de sosquil.

Del altiplano pasando por San Luis Potosí, Puebla y Tlaxcala entre otros estados para producir de alguna de sus subespecies del maguey manso (Agave Salmiana) el nutrido y vigorizante Pulque o pulcre como le denominaban y que queda constatado por Fray Bernardino de Sahagún en el libro I, cap XXII, de la Historia de las cosas de la Nueva España, y dice al respecto:

El vino o pulcre de esta tierra siempre en los tiempos pasados lo tuvieron por malo, por razón de los malos efectos que de él se causaban, porque los borrachos, uno de ellos se despeñan, otros de ahorcan, otros se arrojan en el agua donde se ahogan, otros matan a otros estando borrachos; y todos estos efectos los atribuían al dios del vino (Tezcatzóncatl), y no al borracho; y más tenían que, el que decía mal de este vino, o murmuraba de él, le había de acontecer algún desastre; lo mismo de cualquier borracho, que si alguno murmuraba de él o le afrentaba, aunque dijese o hiciese mil bellaquerías, decían que habían de ser por ello castigados, por que decían que aquello no lo hacia él, sino el dios, o por mejor decir, el diablo que estaba en él, que este Tezcatzóncatl… (que) era pariente o hermano de los otros dioses del vino, los cuales se llamaban, uno Yiauhtecatl, otro Tlilhoa, otro Pantecatl, otro Izquitecatl, otro Toltecatl, otro Papaxtac, otro Tlaltecaiooa, otro Ometochtli, otro Tepoztecatl, otro Chimalpanecatl, otro Colhotzenicatl.

De lo que se refiere esta parte, se puede entender perfectamente que no se cometía un pecado encontrándose ellos en estado alcohólico, y pese a que los pecados fuesen graves, quienes gobernaban su alma no eran más que estos dioses que se deleitaban haciendo locuras con el cuerpo del que bebió pulque.

La historia prehispánica hasta nuestros días nos muestra la importancia de la aparición de las bebidas y productos hechos a partir del maguey o agave, y que además, su trascendencia ha sido motivo de cuentos, historias, canciones y un sin fin de manifestaciones propias a exaltar los valores del “árbol de las maravillas”.

lala_ene_03Entonces vienen los destilados de la planta de agave que se producen en 24 estados de la república mexicana como Puebla, Nuevo León, Oaxaca, Michoacán, Estado de México, Colima, Morelos etc., y que como en otros números de la revista Personae hemos mencionado, se producen de acuerdo a su regionalidad como:

El tequila, el mezcal, la bacanora, el refino, la tuxca, el comiteco, la raicilla, etc., en consecuencia nos damos cuenta el crisol enorme de posibilidades con la que contamos al transformar la planta en diversos productos.

La figura principal sin duda el Agave que es significado de fertilidad y de gozo, pero esta figura no podría entenderse sin sus principales “guardianes” en este caso los Tlachiqueros (aquellos que sorben la savia -aguamiel- de la planta), los tequileros, mezcaleros, raicilleros, y demás apelativos con los que se conocen en su persona.

Ellos son fuente de inspiración para muchos seguidores del mezcal y el pulque en nuestros días, en estos tiempos en donde rescatar nuestras raíces de la mediática modernidad y el consumismo trasnacional son un salvavidas para no perder la idea principal: “De donde venimos y hacia dónde vamos”.

El maestro mezcalero que este caso nos centraremos un poco más debido al mencionado boom por el que actualmente atraviesa el destilado, es una figura que hoy goza de respeto y de admiración entre los seguidores del nuevo culto, del culto al mezcal; se han abierto mezcalerías principalmente en la Ciudad de México, Oaxaca y Puebla, alcanzando otros estados que tímidos empiezan a creer en el mezcal.

Gracias a estos lugares de culto podemos conocer a través de catas o “saboreadas” a estos personajes que se animan a venir a las grandes urbes incluso a volar a otros países para llevar esta “evangelización mezcalera” por llamarla de una manera y conocer de sus procesos, de sus historias y sobre todo de valorar cada gota que como siempre es mi costumbre decir “Destilan al sol de manera líquida”.

Maestros y maestras del agave que hacen camino al andar, que para enaltecerlos en esta ocasión rendimos un sentido homenaje al Maestro Mezcalero Don Lorenzo Ángeles Mendoza, nacido en Santa Catarina Minas, Oaxaca y que el pasado 15 de Diciembre de 2016 falleció dejándonos a muchos en la orfandad que se sentirá en las botellas del fabuloso Mezcal Real Minero sin sus manos por hacer la mención a manera de anhelo que mejor estuviera con nosotros, pero quedan sus hijos que seguirán su tradición y legado en esa línea generacional por derecho de sangre.

Don Lorenzo luchó siempre por la igualdad entre mezcaleros en las mesas de trabajo dentro del sistema producto maguey mezcal y consejo regulador del mezcal, por llevar la cultura no nada más la gozadera en cada saboreada, nos enseño que trabajar en equipo y con dignidad pero sobre todo que con respeto se haría la diferencia entre ser reconocido o solamente ser conocido, siempre plantando agaves para que no se acabaran, lucido hasta el último día de su vida ejemplar a lado de su familia e hijos que hoy siguen con su tradición pese a la perdida irreparable que esto ocasiona.

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¿Por qué una gran pérdida? Pues sencillamente porque hoy en día de acuerdo al boom mezcalero, surgen en el contexto personajes que tratan de “parecerse” a los verdaderos maestros simulando saber incluso más que ellos por un título hecho al vapor que dice que ya son “masters”, por tratar de hablar sin comunicar adecuadamente la verdadera vida y esfuerzos de quienes son dueños de sus sabidurías y habilidades en el campo bendito del agave y su trabajo diario; y porque representan los intereses quizá en su confusión de particulares mezquinos e industriales procesos ajenos a los verdaderos intereses de los maestros (as) que es: Tratar con respeto a la bebida artesanal y tradicional y no como una simple “bebida ocasional” , esto va mucho más allá en la visión de sus hacedores que en la de aquellos que se dicen ser embajadores autonombrándose sin respeto a los que verdaderamente lo son.

Para poder aprender de los procesos de los diversos destilados de agave, se necesita estar en contacto con los maestros (as), vivir si se pudiera con ellos por un tiempo para entender la realidad, su realidad que comprende intuiciones que van mucho más allá que los estudios universitarios para clasificar plantas, crear levaduras o experimentar en sabores nuevos.

Por sí mismos, ellos ya son Biólogos, Ingenieros Agrónomos, Arquitectos, Cocineros, gracias al legado de generación tras generación y por lo cuál hoy en día se les conoce como “alquimistas del agave”.

Benditas sean sus manos y por aquellos que se han ido dejamos esta oración mezcalera:

Padre nuestro que nos das magueyes, santificado sean los mostos, venga nosotros un buen alambique y hágase un palenque en la tierra y otro más grande en el cielo, danos hoy el mezcal de cada día y perdona los malos mezcales industriales así como nosotros perdonamos a los que ofenden bebiéndolo mal y no degustando, no nos dejes caer en el mal alcohol y líbranos de perder agaves sin plantar y del CRM.

Amén.