Marruecos, entre la tradición y la modernidad

Por: Josué Cruz

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Marruecos es una nación cuya ubicación geográfica y antigüedad le han permitido nutrirse de muchas culturas para crear una propia.

Trece kilómetros del estrecho de Gibraltar lo separan de Europa, de España particularmente, aunque también se considera que tiene fronteras terrestres con los ibéricos pues colinda con las ciudades autónomas españolas de Ceuta y Melilla y el Peñón de Vélez de la Gomera. Sus otros vecinos son Mauritania, Argelia, la República Árabe de Saharaui, aunque con esta última hay una disputa territorial y de reconocimiento.

Tiene una población superior a los 35 millones de habitantes, la mayoría practicantes del Islam, que habitan un territorio de 446 mil 550 kilómetros cuadrados.

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Es importante mencionar que en Marruecos, el acceso a las mezquitas y a los lugares santos está prohibido a los no musulmanes. Aunque existen excepciones: la Mezquita de Hassan II en Casablanca, Mausoleo de Mohammed V en Rabat, Mausoleo de Moulay Ismaïl en Meknès, Mausoleo de Moulay Ali Chérif en Rissani.

La Gran Mezquita Hassan II, que sí puede ser visitada guardando el debido respeto, es el monumento más representativo del siglo XX en el país, situada en una explanada con forma de península de nueve hectáreas de las cuales dos tercios han sido ganados al mar. Cuenta con una sala de oraciones para ¡25 mil fieles! y una explanada para ¡80 mil personas! Ahí se encuentra el minarete más alto del mundo, en su cima a 200 metros del suelo, hay un rayo láser que marca la dirección de La Meca, con un alcance de 30 kilómetros; 25 puertas de titanio y latón la resguardan, el techo de madera de cedro pintado, sostenido por 76 pilares, puede abrirse, dejando que el cielo se refleje en el agua del estanque del patio.

La historia marroquí es milenaria, por espacio iniciamos a principios del siglo XX cuando Francia y España establecieron zonas de influencia en la zona y desde los años 30’s, Marruecos pasó a ser de facto colonia de Francia y España, aunque se le llamó protectorado. En 1956 con el regreso de Mohammed V, Marruecos consigue su independencia tras “La Revolución del Rey y su Pueblo”, conmemorada el 20 de agosto.

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Pero fue hasta finales de siglo (1999) cuando Mohammed VI sube al trono con profundos cambios reformando el código jurídico de la mujer y el código de la familia: sube la edad mínima para casarse de 15 a 18 años, queda abolida la poligamia, la tutela del padre o del hermano mayor sobre la mujer adulta no casada, y las mujeres pueden elegir esposo y pedir el divorcio en igualdad de condiciones en lo relativo a la custodia de los hijos, se decir, hubo una gran avance en lo que la equidad refiere.

Casablanca es la ciudad de Marruecos con mayor número de habitantes, capital económica, industrial, financiera y primer puerto del país. Aunque es famosa por la película homónima, el filme fue realizado en un estudio estadounidense sin pisar suelo marroquí.

Si busca un viaje en el tiempo la ciudad fortificada de Ait Ben Hadu (Haddou) es lo que debe visitar, se extiende a lo largo del río Ounila. La mayoría de los habitantes de la ciudad viven en el nuevo pueblo al otro lado del río; sin embargo, algunas familias todavía habitan dentro del ksar.

Cada medina tiene su personalidad, se trata de aglomeraciones urbanas protegida por una fortificación, por lo general son las partes más antiguas de las ciudades.

La medina de Rabat (la capital política) es un barrio histórico, lleno de puestos de todo tipo, el lugar idóneo para adquirir algunas artesanías marroquís, es un laberinto de callejuelas temáticas, donde podrá comprar desde joyería y tapetes hasta dulces locales.

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El bordado es un arte dominado por los rabatíes, destacando los brocados de seda, muselina, algodón y lino que se bordan con virtuosismo que se transformará en piezas de tela que servirán como base para trajes tradicionales como el caftán o textiles del hogar.

El festival Mawazine de ritmos del mundo en Rabat es un acontecimiento de alcance internacional, donde cada año, actúan en conciertos gratuitos grandes estrellas nacionales e internacionales, ante decenas de miles de espectadores.

“¡Marruecos es un país de buen vivir y con unos deliciosos manjares!” Dice su página de turismo con justa razón. Su cocina, inspirada en todas las delicias de Oriente, se caracteriza por el uso de las especias como el cilantro, el azafrán o el comino que realzan sus platos con un toque picante de excelente sabor. Los cuscús, los tajines, la pastela de pollo o marisco, son sus platos más famosos. Si le ofrecen un té a la menta, acéptelo, es símbolo de hospitalidad. El cuscús es un plato tradicional bereber (grupo ancestral marroquí) hecho a base de sémola de trigo con verduras, garbanzos y carne roja.

Actualmente Marruecos es una monarquía moderna comandada por el rey Mohammed VI proveniente de una dinastía con doce siglos de arraigo, es el vigésimo tercer Rey de la dinastía alauita, cuyo reinado comenzó en la segunda mitad del siglo XVII.