Martin Palouš, protagonista de la revolución de terciopelo

Por: Patricio Cortés

politico_agosto_01La República Checa (antes parte de Checoslovaquia) cuenta con la experiencia de haber pasado de un régimen autoritario a uno democrático sin una guerra civil de por medio, lo que se le conoció como la Revolución de Terciopelo. Personae charló con uno de sus protagonistas Martin Palouš.

Nuestro entrevistado ha sido representante de la República Checa ante la ONU, embajador de su país en Estados Unidos, es el actual Presidente de The Václav Havel Library Foundation en New York. Fue uno de los firmantes originales de la Carta 77, documento que hizo tambalear al régimen comunista y fue vocero del Foro Cívico durante la Revolución de Terciopelo, de la cual fue pieza clave.

Al ya no formar parte del gobierno checo declara que hay un peligroso déficit democrático en la Unión Europea, misma que ha llegado a ser una máquina burocrática. Convoca a que las naciones recurran al sentido común y no tomar pasos peligrosos que afecten al organismo, pues Bladimir Putin “está jugando sus cartas”.

–¿Es hoy la República Checa lo que usted esperaba cuando participó en la Revolución de Terciopelo?

–Son 28 años de experiencia, somos un país libre con derechos, que funciona y prospera bastante bien. Sin embargo, traemos todo lo propio de los problemas de hoy en día: Si hablamos de corrupción y clientelismo también tenemos una profunda experiencia, desgraciadamente. Hemos visto cómo nacen los nuevos partidos políticos, que también algunos se basan en los viejos partidos políticos, pero todos enfrentan sus problemas hoy en día.

–¿Qué opina del papel de Gorbachov en el proceso de liberación checa?

–Leí hace poco un artículo que decía que los americanos  defraudaron a Gorbachov, hablando de no abrirse para el este de la OTAN, de cuando hubo esa discusión de cómo terminar la guerra fría, a lo mejor Gorbachov tenía otra idea durante las negociaciones. Entonces por eso el año 89 fue tan importante, porque las cosas empezaron a moverse y sorprendieron al entonces presidente de la Unión Soviética, pasaron cosas que no se imaginaba. Hoy en día cuando vemos la política de Putin, cómo hace las cosas y cómo quiere volver al pasado, no volver al comunismo de la Unión Soviética, pero sí a un imperialismo grande, pienso en Gorbachov, me queda la duda si su plan era otro, pero esa es sólo una hipótesis, no tengo manera de comprobarla.

–¿Cómo le afecta Checoslovaquia a ese imperialismo Ruso?

–No es una casualidad que tengamos la embajada de Rusia más grande en la República checa y que trabajen muchos agentes ahí, esto refleja algo. Los que amenazan con un retorno al comunismo tal y como funcionaba en el pasado, tienen la mitad de la razón, no es verdad que no pueda volver. Está claro que Rusia todavía quiere mantenerse fuerte y mantener más fuerte su influencia. La república Checa no está en la zona de interés directo como es el caso de Ucrania, pero ahí está. Los estados bálticos también están en una situación más complicada que nosotros; sin embargo, está claro que la influencia rusa se quiere apoderar de esta región. Podríamos discutir si todo lo que viene de Rusia es malo, podríamos tener algunas ventajas, eso es cuestionable. Los Checos entienden que hablando de cuestiones globales, Rusia sí es importante, sin embargo, nosotros tenemos una experiencia histórica que nos dice no fiarnos de los rusos. Hasta nuestros comunistas se llevaron una mala experiencia de los comunistas rusos porque se pensaba otra cosa de ellos y estuvimos bajo su influencia durante muchos años, fuimos una colonia rusa.

politico_agosto_02

–En la época de la Perestroika y la Revolución de Terciopelo, se decía que el mundo estaría en paz, adiós guerra fría; sin embargo, hoy hay conflictos en los cinco continentes. ¿A qué atribuye que no podamos arreglar el mundo para que nos llevemos relativamente bien?

–Es comprensible que esté cambiando el mundo, la vida es un proceso que no podemos parar. Todas las naciones, tanto grandes como pequeñas, tienen que ponerse de acuerdo con ellos mismos y tener en claro lo que quieren, lo que desean; tienen que luchar por seguir existiendo, por conservar la libertad, pero necesitan tener claro este concepto. Si yo pudiera aconsejar algo a los políticos checos, son dos cosas la Unión Europea y la relación trasatlántica a través de la OTAN (alianza militar occidental), porque son para nosotros dos pilares muy importantes, sobre todo no buscaría yo alianzas con Rusia o con China, ese no es el camino.

–Cuando se dio la separación entre la República Checa y Eslovaquia, usted se opuso rotundamente, no obstante recientemente reconoció que estaba equivocado y la separación fue lo correcto ¿por qué?

–Entender por qué se fundó Checoslovaquia, por qué se pusieron juntos esos dos países, es para un debate muy largo sobre la génesis de los países eslavos; pero si tengo que simplificar, cada país tiene que mirar hacia su pasado y hacia su futuro, Checoslovaquia era un proyecto político, eran dos ramas étnicas en el fondo diferentes que se pusieron juntos. La historia demostró que los checos y eslovacos pueden vivir uno al lado del otro sin ningún tipo de problemas y se llevan muy bien, de hecho nos llevamos mejor.

-¿Por qué fue la separación?

–Los checos se cansaron de las quejas de los eslovacos porque los eslovacos se quejaban siempre de que nosotros somos los primeros y ellos los segundos, a su vez los eslovacos querían tener su capital.

–¿Por último, puede hablarnos de la importancia de la Carta 77 que ayudó a democratizar su país?

–Este año se conmemoran 40 años de la carta, el grupo de personas que tienen una experiencia directa con este documento decrece, se están muriendo. Para nosotros el reto es que quienes la recuerden den el testimonio a la gente que a lo mejor nació después del año 89 y no sabe lo que es la Carta. Es muy importante el concepto de derechos humanos que tiene en la Carta 77 porque hoy en día se entienden como una lista de derechos, pero el documento refleja que es más bien una cuestión de moral, de dignidad, de la obligación de defender los derechos de los demás.