PERDONAR BATALLA INTERIOR DE TODA LA VIDA

Por: Psic. y Orientadora en Tanatología Raquel Estrada.

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A lo largo de la vida pasamos por situaciones en las cuales nos sentimos ofendidos, decepcionados  o heridos por alguien y nos hemos preguntado alguna vez si la persona que nos ha dañado, intencionadamente o no, merece nuestro perdón.

Cuando no perdonamos castigamos a nuestro ser interior y provoca un estado de flujo de emociones negativas, tales como la ira acumulada, que se convierte en resentimiento que obstruye el camino de la energía hacia proyectos más constructivos y contribuye a la aparición de enfermedades. El sistema inmune se debilita, queda bastante indefenso y es como una herida permanente cuando decidimos no perdonar.

El no perdonar tiene que ver con el pasado, recordar lo que nos hicieron o hicimos, nos lleva alimentar emociones negativas como la rabia, la tristeza, acompañadas de un diálogo interno negativo, por tal razón el perdón es una decisión de valentía, de esperanza que genera paz en el corazón, es el medio para reparar lo que está roto, toma nuestro corazón roto en mil pedazos y lo repara por medio del amor. Deja atrás el pasado y la libertad para vivir con mayor claridad, paz y felicidad.

“Uno de los estudiosos del perdón en el ámbito de la psicología, Robert Enright define el perdón como la modificación de los pensamientos, sentimientos y conductas negativas en relación a un ofensor. Los sentimientos y el juicio negativo se reducen, no porque el ofensor no sea merecedor de ellos, sino porque la víctima ha decidido libremente considerar al ofensor con compasión benevolencia y amor.”

 

PERDONARSE A UNO MISMO

El perdón también puede darse a uno mismo, es decir, hacia la autoimagen y el autoconcepto. Aprender a capitalizar el perdón a uno mismo libera de cargas, culpas, pensamientos negativos que se quedan anclados en un pasado de tortura constante.

Si nos perdonamos a nosotros, podemos entender al otro que nos pide perdón. Cuando alguien pide perdón está reconociendo un error, una falla y se encuentra en una escala diferente anterior a la que nos causó malestar.

Cuando aprendemos a perdonarnos aprendemos aceptar que podemos cometer errores y de eso se trata la vida, de aprender de las experiencias y cuando reconocemos que hemos fallado, nos vamos a sentir mejor cada día. El perdonar genera felicidad y un estado de libertad para continuar creciendo en relaciones más sanas con otras personas y con nosotros mismos.

El perdón es un acto individual y personalizado. Una decisión de la mente acompañada por el corazón.

 

PERDONAR A LOS DEMÁS

Hay personas que no perdonan porque sienten que es un acto de debilidad, de ponerse de rodillas ante el ofensor. “Es  importante considerar que algunas de las cualidades necesarias para perdonar son la humildad, empatía, valentía, integridad, sinceridad, honestidad, espiritualidad,  amor, bondad, gratitud y otras cualidades igual de importantes. Todas ellas, atributos de las personas fuertes, no de las débiles.”

Si alguien nos hace daño, ese malestar es como la picadura de un alacrán, algo que no se esperaba y causa un dolor profundo. Curar esa picadura es un proceso que requiere análisis de lo ocurrido, incluyendo el reconocimiento del daño que se ha recibido y el daño emocional que deja.  Después de lo que pasó, perdonar no significa justificar comportamientos inaceptables o abusivos, sólo requiere un cambio de percepción,  otra manera de considerar a las personas y circunstancias que creemos que nos han causado dolor y problemas. Es una reconciliación de años de distanciamiento con padres, hermanos, hijos o amigos, independientemente de cuál sea la historia, el perdón se encamina a la paz que se desea sentir consigo mismo, con los demás y con la vida.

El motivo que nos mueve a perdonar, es liberarnos de los efectos debilitadores como la  rabia, el rencor crónico, frustración y resentimiento que desgastan nuestra energía de muchas maneras y si nos perdemos en la rabia nos volvemos sordos y ciegos a nuestros sentimientos más profundos.

En cuanto a la oración del Padre Nuestro “Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”,  la realidad es que no lo llevamos a la práctica, alimentamos nuestro archivo mental de sentimientos y rencores. Este archivo con el paso del tiempo se va nutriendo de sentimientos negativos. “Esa persona me traicionó, esa persona me dañó, esa persona me robo, me estafo”. Siempre tenemos los pensamientos fijados a lo que los otros nos han hecho, no lo que hacemos.

Reconocer que se ha recibido un daño, que duele, aceptar ese dolor y también analizar con detalle las circunstancias que han influido a esa persona para hacernos daño fortalece nuestro ser interior. Tenemos que hacer una revolución interior que trascienda en nuestro diario vivir, y a esto le llamaremos renovación necesaria.

Perdonarse y perdonar es superar el pasado, limpiar la mente subconsciente de pensamientos negativos y la aceptación de lo que pasó.  “Lo negativo del perdón es no perdonar.” Pero perdonar es recordar sin odio, es extinguir el rencor y eliminar los deseos de venganza, es adquirir la paz interior para que se refleje afuera.

 

TÉCNICAS PARA RESOLVER EL PERDÓN

1.- Identificar

Identificar y descubrir qué aspectos funcionaron como facilitadores, para conocer qué fue lo que pasó, de este modo iniciar la transformación de aquellos aspectos que se pueden cambiar en base a lo ocurrido. Al reconocer las condiciones que originaron sentimientos negativos, se puede iniciar el proceso del perdón.

2.- Comenzar a soltar

Perdonar es soltar el pasado, liberarse de un peso que se llevaba cargando y que no se sabía cómo soltarlo, porque no se contaban con las herramientas necesarias para dejarlo ir.

3.- Aprender a amarse

Amarse a uno mismo es la base fundamental para poder amar a los demás, si uno no es capaz de amarse, de aceptarse y caerse bien, no puede dar amor a los otros. Hay una cita de Erich Fromm en su libro El arte de amar “Si un individuo es capaz de amar productivamente, se ama a sí mismo; ama a todas las personas, ama al mundo, ama la vida.”

4.- Abrir la jaula y liberar emociones

Hay muchas barreras  que no nos permiten perdonar y hacernos responsables de nuestra conducta y nos convertimos en victimas. Me hicieron…me trataron mal…pobre de mí. Se dramatiza la vida, hay que tomar la llave y abrir la jaula, para poder liberar sentimientos negativos y poder crecer.

No podemos quedarnos en un pasado que no aporta algo positivo en nuestra vida, hay que romper con las cadenas del pasado e iniciar un nuevo viaje más gratificante y placentero y si no liberamos emociones negativas nos quedamos anclados, encadenados, atados a ese instante, al pasado que ya está muerto, que ya no existe y que le damos poder para que se empodere y siga vigente.

5.- El perdón toma tiempo

Es un proceso que en su estructura interna toma tiempo para liberarse de emociones negativas,  destructivas.  Es un camino espinoso que lleva cierto tiempo de resentimiento y venganza, de tomar represalias en contra del ofensor.

El perdón es para quien lo concede, no para quien lo recibe, otorgando beneficios internos, no externos y para poder reforzar una adecuada salud mental.

6.- Perdonar a los demás

Hacer una lista a quienes queremos perdonar, escribir todas las emociones que se hayan generado en el pasado, todo esto es con el objetivo de empezar a soltar sentimientos negativos y poder entender porque la persona se comporto así y darnos cuenta porque queremos perdonar a esa persona.

Entender empáticamente al otro, facilita el perdón. Lo que se conoce como ponerse en los zapatos del otro. Una técnica efectiva para este ejercicio es el de la Silla Vacía “es una herramienta de la terapia Gestalt.  Fue creada por el psicólogo Fritz Perls con el propósito  de elaborar un método que permite reintegrar en la vida de los pacientes de fenómenos o cuestiones no resultas: personas que se sientan ante una silla vacía y se dirigen a ella como si allí estuviera sentado un ser relevante para ellas; un ser que, de algún modo, se ha visto implicado en un hecho que les cambió la vida.” El ejercicio está pensado para despertar sentimientos de empatía o incluso lástima hacia el ofensor, lo cual reduce el malestar y las emociones negativas.

7.- Agradecimiento

Escribir todo aquello que nos aportó positivamente el otro y el aprendizaje en este proceso. Agradecer a nosotros mismos y agradecer a la otra persona que en base a esa experiencia, podemos adquirir las herramientas y enfrentar de la mejor manera lo que venga.

8.- Disfrutar este proceso

Los pilares para liberar se consiguen mediante el perdón y si se ha perdonado se consigue tener paz interior y una gran libertad jamás vivida. Ahora sí, es el momento de ir al restaurante de la vida y elegir el platillo que se quiere disfrutar, porque ya tenemos paz en el corazón.

9.- Beneficios cuando se perdona

Se mejora la salud física y mental.

Una restauración del sentido de empoderamiento personal.

Una posibilidad clara y sana de reconciliación entre el ofendido y el ofensor.

Una sensación de esperanza por la resolución de un conflicto.

Un cambio positivo en el esquema afectivo.

Control sobre nosotros mismos.

Los mismos beneficios que se obtienen perdonando a los demás son los que recibimos si nos perdonamos a nosotros mismos.

Se produce un cambio positivo de paz interior y expansión del ser.

10.- Día del perdón

Elijo perdonar a quien me haya hecho algo negativo.

Me perdono por todo el daño que hice en el pasado a mí y a los demás.

Yo me perdono, te perdono y me libero de cargar culpas, pensamientos negativos que me anclan en un pasado infeliz.

Me despido del pasado, vivo el presente con alegría y aceptación.

¡Soy libre! decidí perdonarme y perdonar

¡Perdonar es soltar y dejar ir con amor!