Siempre hay otros — Desafío constante, el vacío de poder

Por: Mariano ESPINOSA RAFFUL / esmar1010@hotmail.com

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Se ha extraviado el sentido de responsabilidad en todos los aspectos de la vida rutinaria, con relativa facilidad justificamos una falta, un incumplimiento, hasta la llegada tardía a una cita, formal o informal da lo mismo.

Somos parte de una generación de luchas mediáticas, y vaya que repartimos culpas en el camino, no asumimos los riesgos de antaño, nuestros mayores se distinguían en la sociedad por su puntualidad. Hoy no es así.

Preferimos -la mayoría de las veces- quejarnos del vecino, del mal amigo, del funcionario público que ya no está, y antes de realizar un análisis a conciencia del panorama general de los problemas, frecuentamos la discordia, la confusión y alimentamos tan sólo el ego de un solo lado.

Nadie que tenga sentido común de la situación que vivimos -sobre todo de dificultades en lo escaso de las oportunidades para salvar la plana del día a día, unos desde afuera de las problemáticas expuestas, otros más adentro, pero sin ese pulso natural para la toma de decisiones-, reconoce que somos parte de una generación extraviada.

En ese natural recorrido por los recientes pasajes de los acontecimientos últimos en México, notamos coraje por señalamientos puntuales de actores en un reparto corto y breve, lo cual no nos margina mediáticamente de los otros estruendos en la política doméstica.

Pero deseo recordar uno de los pasajes más intensos en los inicios de este escribano, que no periodista, quizá analista, no reportero, quizá narrador, cuando tomé opinión de tres personajes que sin duda influyeron en mi decisión final para llegar hasta estos espacios de atención y respeto al lector, al prójimo, al conocedor de las temáticas que le dan sentido a la existencia.

Discutir es probable que nos deje enseñanza dependiendo con quien discutamos, porque el conocimiento no sólo parte de la vivencia, los libros instruyen, no todos vamos a la escuela y sabemos, no todos tenemos un título universitario y tenemos acceso a un trabajo formal y bien remunerado.

Escrito y descrito lo anterior, considero que estamos muy lejos de mirarnos con autocrítica a nosotros mismos, somos infinidad de veces ciegos ante la realidad que nos abruma.

Requerimos una buena dosis de ubicuidad, aspirar a ocupar cargos de elección popular hoy es muy atrevido, sobre todo de parte de quien no reconoce su entorno, las dificultades financieras por las que atraviesa el país, el estado donde se habita, el municipio donde se quiere llegar para ocupar un espacio que está muy lejos de ser el que se imagina.

El municipio de Carmen donde no sólo está enclavada la Isla, hoy con 161 años de ser declarada Ciudad, y 300 años de la celebración de la Virgen del Carmen, Patrona de los católicos, vivirá momentos de contrastes muy pronto, desde luego nadie puede ponerse en los zapatos de otro, pero quien ha vivido de cerca responsabilidades equiparables, sabe, conoce y debe reconocer que las tareas de administrar lo mínimo complica estos momentos.

Para coronar múltiples esfuerzos, para agradecerle a la vida estar de pie viendo a la distancia pasar las procesiones a la altura de los tiempos difíciles, porque cada año todo es más complicado, y hay quien no atiende el trabajo que le corresponde de quienes deciden por los gobernados.

Habrá que poner atención especial en cada uno de los ciudadanos que deseen enlistarse, para medirse primero, cuando asuman que desean competir electoralmente.

Si bien nadie nace sabiendo de todo, si debe de existir no sólo compromiso con la sociedad de frente, sino además tener muy claro cuántos somos, los problemas, el diagnóstico, tanto social, como económico y ambiental, porque queremos creernos que hemos dejado de ser un funeral, por ello habrá que construir con sensibilidad política de la buena, de esa que tanta falta nos hace, el México a la altura del Siglo XXI.

Lo político, tenemos perfectamente estructurado en la mente, no tiene la obligación de atender todos los temas de todos, no es una máquina ni un robot, es un ser humano que debe tener el privilegio de aceptar la enorme responsabilidad de comunicar que puede hacer, que se debe hacer y hasta donde son capaces de acompañar con otro tanto de esfuerzo compartido, metas a favor de la comunidad.

Podemos criticar, sumar o restar adeptos, por el enredado andamiaje de quienes les hablan al oído a los políticos en el pueblo, pero nunca vamos a callarnos, sería tanto como atentar en contra de los valores fundamentales que nos hacen ser ciudadanos de bien. Comentarios esmar1010@hotmail.com