VIVIR EN EL MAÑANA

Por: Raquel Estrada / Psicóloga y Orientadora en Tanatología / psic.raquelestrada@gmail.com

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Muchas veces hemos escuchado la frase “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” pero hay quienes deciden postergar sus actividades como parte de su vida y se deja todo para el mañana que se convierte en un después “Después te llamo, después te visito, después hago ejercicio, después estudio…etc”. Es posponer lo que realmente se tiene que hacer, ya que la falta de decisión genera el atrasar y no lograr los objetivos, el mañana es futuro y el presente se deja pasar.

Abraham Lincoln menciona:” No puedes escapar de la responsabilidad de mañana evadiéndola hoy”.

Pero qué puede pasar cuando no se realizan las actividades y se dejan siempre las cosas para última hora, porque la mente está ocupada en cosas no relevantes, se pueden generar niveles de estrés y puede afectar la salud.

Hay un término que define el aplazar y se conoce como procrastinación.

La palabra procrastinar proviene del latín: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro, postergación o evitar un trabajo que deberá hacerse (mañana).

“Los griegos llamaban ´Akrasía´ a la procrastinación: Una falta de autocontrol y tendencia a actuar en contra de nuestro verdadero interés”.

En psicología se utiliza para definir una tarea pendiente de concluir que desencadena síntomas de ansiedad por no realizarla en el momento preciso, pero también produce una pérdida de control, genera inestabilidad emocional, puede afectar la autoestima y estado de ánimo, ya que la intención no corresponde con la acción y se experimentan sensaciones de frustración y sentimientos de culpabilidad.

Según José Ferrari profesor de Psicología en la Universidad de Chicago, las personas dadas a retrasar las cosas se dicen cinco mentiras a sí mismos:

1.- Estiman de más el tiempo que les queda para realizar las tareas.

2.- Subestiman el tiempo que tardarán en completar las tareas.

3.- Sobrestiman el grado de motivación que sentirán la semana que viene, el mes que viene o cuando sea que dicen “harán aquella tarea.

4.- Piensan de forma errónea que el éxito en una tarea depende de tener ganas de hacerlo.

5.- Creen de forma errónea que el trabajo cuando no se está motivando no es óptimo.

Con base al planteamiento anterior, se justifica en todo momento las acciones que determinan el  dejar para mañana, ya que es una respuesta aprendida que es constante y repetitiva y se vuelve parte de la vida, pero también se pueden aprender nuevas formas de comportamiento.

Cabe señalar que en alguna ocasión todos postergamos alguna actividad y dejamos para mañana lo que deberíamos hacer en el momento, el problema radica en convertirlo en un hábito y la tarea se aplaza una y otra vez, esto conlleva a un nivel considerable de angustia, ansiedad y culpabilidad asociada, ya que no se nace así, es una respuesta aprendida, pero se puede aprender nuevas pautas de comportamiento hoy.

De cierta manera es normal padecer procrastinación, pero hay personas que son especialistas en postergar, son aquellas que se comportan así de forma continua y viven en el futuro dejando tareas que tienen pendientes. Lo cual es una conducta claramente evasiva.

“William James, fundador de la psicología funcional, dijo que la procrastinación es un asesino de oportunidad y que no existe nada más agotador que una tarea incompleta”.

Hay situaciones que contribuyen a estar en un estado de postergación, veamos algunos ejemplos.

Los propósitos de año nuevo: Hacer dieta, hacer ejercicio, dejar de fumar, viajar, dejar de beber, etc.

Actividades diarias: limpiar la casa, podar el jardín, corte de cabello, ir al médico, llevar a la mascota con el veterinario, dejar una actividad para el último momento, hacer deporte reditúa en un beneficio positivo para la salud, pero es más fácil dejarse llevar por el deseo de descansar, como también estar demasiado tiempo en el celular, televisión o exceso de dormir, etc.

Compromisos con los demás: Quedar en llamarle a un familiar o a un amigo por teléfono, posponer una visita a un familiar, poner una excusa cuando se tiene pendiente una reunión de trabajo, pedir un aumento de sueldo puede generar temor por no saber cómo tener los argumentos para realizar la petición y la inquietud de no conseguir lo que se pretende, hace que se postergue dicha petición, etc.

De un fragmento tomado de una historieta de Mafalda sobre la procrastinación.

Mafalda: Hola Felipe ¿Qué te ocurre?

Felipe: Nada, que en vez de hacer los deberes me pasé el tiempo leyendo historietas.

Y lo peor que no disfruté las historietas sabiendo que tengo que hacer los deberes.

Y resulta que ahora me entra la angustia porque todavía no los hice.

Mafalda: ¿Y por qué no vas y los haces de una vez?

Felipe: Enseguida, enseguida; ya que no disfrute las historietas déjame al menos disfrutar mi angustia.

Ciclo de la Procrastinación.

“Tienes algo que hacer, vas por café, entras a Facebook, tuiteas, regresas a Facebook, vas por una bebida, subes un post a Facebook, te das cuenta de que no has hecho nada”.

La respuesta a este comportamiento siempre es la excusa, la distracción y el tiempo se vive en futuro.

Excusa.- Casi siempre se encuentra una excusa para evadir realizar las actividades planeadas “Mañana estudio, mañana hago mi propuesta de trabajo, mañana ensayo, etc.”

Distracción.- La mente se distrae fácilmente porque es su forma de quedarse instalada en la zona de confort, así que hay que eliminar distracciones. Si tienes algo que hacer no te desvíes y estés metido en Facebook por ejemplo cuando tienes que aprender a priorizar tu vida.

El tiempo se vive en futuro.- Se piensa que nos queda tiempo para realizar las actividades, así que albergamos esperanza de que el futuro es el mejor aliado, ya que la procrastinación tiene que ver con una mala organización del tiempo.

A medida que el tiempo transcurre, la ansiedad aumenta y, con ello las consecuencias de no haber realizado lo planeado en tiempo, entonces se vive el futuro como un absoluto fracaso porque nos invade el miedo de que jamás podremos realizar lo que nos hemos propuesto, como lo define la profesora de filosofía de la Universidad de Utah Chrisoula Andreou “La procrastinación es el ladrón del tiempo”.

¿Cómo cambiar el hábito de mañana lo haré?

Cualquier hábito requiere tiempo y esfuerzo es no postergar para mañana lo que se debe hacer hoy, ya que cuando conoces que te impide avanzar hacia tus metas y sueños puedes empezar a modificar hábitos y planificar el tiempo para realizar las actividades programadas.

Evitar decir trataré de hacerlo, hay que sustituir el chip mental por HOY, ya que la mente es muy poderosa capaz de crear justificaciones, “Mañana lo hago” hay que reestructurar los pensamientos, mediante un entrenamiento mental y trabajar todos los días en presente y evitar conjugar esas decisiones en tiempo futuro.

Las decisiones que tomes determinan tu vida presente y futura, recuerda que lo que no hagas hoy se irá acumulando diariamente y te va afectar de forma negativa el aplazar, así que hay que gestionar el tiempo de una manera más eficaz y productiva, para lograr que sea satisfactoria.

Una forma es romper el ciclo vicioso, es desde el inicio, lo cual conlleva un entrenamiento para el cerebro para detener la marcha, se consigue mediante la disciplina que genera el hábito, de no dejar para mañana lo que podemos hacer hoy, ya que la mente se direcciona que el momento perfecto será hoy y no después.

Disciplinar la mente al principio será como domar a un caballo salvaje, pero poco a poco con una estrategia adecuada, lograrás realizar las actividades planeadas.

Se deberán buscar también motivaciones, que sean la punta de lanza para no aplazar las tareas programadas y que estas se conviertan en una constante de vida, ya que la falta de optimismo  empuja a no finalizar lo que habíamos determinado.

La Psicología de la motivación nos dice al respecto: “Toda actividad necesita cierto nivel de energía para poder desarrollarla. La activación es la característica energizante de la motivación; es decir, aporta energía para alcanzar el fin que se persigue. Inicia la conducta motivada e influye en su persistencia, intensidad y finalización.”

Para fortalecer las hipótesis anteriores, hay un método que se llama “La regla de los cinco segundos”, propuesto por la autora Mel Robbins, esta técnica es muy práctica y sencilla, cuando tengas algo que hacer y has procrastinado, inicias una cuenta regresiva, iniciando en, 5,4,3,2,1 y ¡lo haces! Para tomar acción de manera inmediata y como herramienta de vida.

“En esos cinco segundos todo puede cambiar y podrás retomar el control del momento justo antes de decidir qué hacer”. Esta regla, permitirá cambiar los engranajes en nuestra mente y hacer que el cambio sea fácil, dice Robbins.

Como la NASA cuando lanza un cohete. Así que 5,4,3,2,1,  despegamos a la acción.

No te dejes llevar por la corriente mental para justificar que no realizas lo que debes, es la excusa para  seguir procrastinando, salir de la cama  y empezar hacer ejercicio con gusto y determinación, dejar de fumar, aprender a tocar el instrumento que siempre has querido, no pienses mucho las cosas, actúa, comienza a leer, lleva una dieta saludable, trabaja hoy para fundar tu empresa, es mejor perseguir lo que deseas y obtener un cambio positivo en tu vida, es hoy el momento, de levantarse de la silla y simplemente hacerlo.

Recuerda: “Solo existen dos días en el año en los que no se puede hacer nada. Uno se llama ayer y otro mañana. Por lo tanto hoy es día ideal para amar, crecer, hacer y principalmente vivir”-Dalai Lama.