DAR

Por: DE TOMÁS URTUSÁSTEGUI / 2012

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escenarios_ago_01PERSONAJE: ALEJANDRO… 82 años.

ALEJANDRO: La vida me ha dado todo. Me dio la piel para sentir tus caricias, tu calor. Me dio la vista para penetrar en tus ojos negros profundos como cueva marina, me dio el olfato para deleitarme con el perfume de la selva y del mar, me dio el tacto para sentir la suavidad del agua, la dureza de la montaña; me dio el gusto para saborear tus labios, tu pecho, tus dedos. La vida me dio manos para sostener tu mundo y el mío, para quitar clavos que lastimen a los demás, para crear; me dio unos brazos para transportar en ellos nuestro amor, me dio piernas para recorrer las sendas que no llevan a ninguna parte, me dio pies para bailar danzas de fuego, me dio un cráneo para guardar en él tus promesas, tus palabras de amor, tus mentiras, tus pensamientos y los míos juntos. Me dio el sexo para completarnos, para gritar de placer. 

Todo eso me ha dado, pero también me dio un corazón para sentir, para llorar, para vivir el pasado, para sentir tu ausencia, para latir con fuerza al estar junto a ti.

La vida me ha dado la capacidad para saber lo que es bueno y lo que es malo, pero también me dio todos los vicios: la envidia al no saber tanto como mi maestro, la pereza al no seguir adelante cuando lo requería, la soberbia al sentirme mejor que el otro, la ira al tratar de matar por despecho, la lujuria al ver otras mujeres, la avaricia al querer tener todo y la gula al tratar de devorar a todo el mundo. 

Soy injusto ya que también me dio virtudes: la humildad, la templanza, la paciencia, la generosidad, la diligencia y la castidad, sin olvidar que me dio las tres más importantes, la fe para creer en los demás, la esperanza de que algún día todo el mundo tenga los mismos derechos y se haga justicia, y la caridad para yo también poder dar. 

Ahora me da el último de sus obsequios, la muerte. Gracias vida por todos tus dones. 

F I N