Eufemio, sobra tutora de su hermano Emiliano Zapata

Por: Arturo Rios

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*De carácter explosivo, fue todo un guerrero de la Revolución

Eufemio Zapata Salazar nació en San Miguel Anenecuilco, Municipio de Ayala, Morelos el 20 de marzo de 1864. Fue el segundo de nueve hermanos de Emiliano Zapata. Sus padres fueron Gabriel Zapata Ventura de Mapaztlán, hoy Villa de Ayala, y de Cleofas Salazar Cerezo, de Anenecuilco.

A los 9 años asistió a la escuelita, en con sus hermanas Loreto y Ramona. Fue su maestro José Mónico Ayala Zapata, hijo de Francisco Ayala, héroe de la Independencia. Eufemio, fue de carácter explosivo, le decían “El Flaco”, por lo delgado que era. 

Pasó su infancia en compañía de sus vecinos, los hermanos Muñoz Torres, Stanislao, Prisco, Bonifacio, Crispín y Sabás, con quienes las familias colindaban, sus terrenos estaban cerca del Río Chinahuapan, donde plantaban plátano largo.

Desde muy joven se dedicó a ayudar a sus padres en las labores del campo y se distinguió por ser un hombre de mucho carácter. Era alto y sabía salir bien librado de sus adversarios. Era muy difícil que se entendiera con las personas.  

En su juventud compartió las lecciones del manejo del machete y la espada con los hermanos Muñoz Torres, ya que Concepción, el padre de sus amigos, contrató a un diestro con fama en el uso del florete para instruirlos en el uso de esas armas. 

Cuando murió su padre, encabezó la familia, y afrontó la responsabilidad. Decían los viejos que, Emiliano, nunca llegó donde estuviera Eufemio sin besarle la mano, era el hermano mayor. Vivían bien y ambos habían heredado parcelas y algo de ganado al morir sus padres. 

Eufemio vendió su patrimonio y se dedicó a los negocios en Veracruz, que era la compra-venta del plátano largo, que conocía desde que vivía en Anenecuilco. 

Regresó a Anenecuilco y el 15 de junio de 1889, con 25 años de edad, abandonó su patria chica, perseguido por funcionarios porfiristas, por defender los haberes de Anenecuilco y se fue a la hacienda de Xaltepec, estado de Puebla. 

Un domingo 12 de septiembre del año 1909, afuera de la Iglesia de San Miguel, se celebró una asamblea para nombrar a los representantes del Pueblo de Anenecuilco, la terna estaba integrada por: Bartolo Parral, Modesto González González y Emiliano Zapata, fue electo el Calpuleque Emiliano. 

Entre los asistentes estaba Eufemio que respaldó a su hermano, pese a que estuvo fuera de Anenecuilco, en Acatlán y Chiautla de Tapia, Puebla, donde era relojero. 

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Más tarde vivió en Veracruz donde lo sorprendió el petardo de la revolución, Eufemio se unió al grupo de su hermano, en el pueblo de Tepexco, Puebla, a inicios de abril de 1911, participó en el sitio y toma de Cuautla en mayo del mismo año. 

En agosto de 1911 fue a Tehuacán, Puebla, para entrevistarse con Francisco Ignacio Madero y cuándo éste fue a Cuautla el 18 de agosto, también fue quien le dio la bienvenida en Yecapixtla y lo acompañó a Cuautla, por seguridad. 

Tenía liderazgo y, al romper Emiliano con el gobierno de Francisco León de la Barra, organizó un bastión de mil hombres en la zona del volcán; al tomar Tochimilco, Puebla, en octubre de 1911 y se le unieron más de 300 hombres. Eufemio, fue muy activo en las operaciones de guerra en el estado de Puebla, firmó también el Plan de Ayala el 28 de noviembre de 1911 en Ayoxuxtla. 

En marzo de 1912, incomunicó la capital al levantar la vía del ferrocarril, entre las estaciones de Rosendo Márquez y Tecamachalco; asimismo en Oaxaca, levantó la vía del Cañón de Tomellín y en el mismo mes, tomó Tepeaca y venció en Tehuacán; el 26 de abril de ese mismo año sitió Puebla ante la alarma del presidente Madero. 

Eufemio fue el primero en reclamar el campo en el pueblo de Ixcamilpa, Puebla, el 30 de abril de 1912, devolvió las tierras a los campesinos. Para 1914, a más de tres años de la Revolución del Sur, los zapatistas se habían consolidado como una importante fuerza revolucionaria. Al llegar los desajustes entre los revolucionarios ante la victoria sobre Victoriano Huerta, Zapata entró en contacto con los convencionistas y villistas, que lo apartaron de Venustiano Carranza, y tomó la ciudad de México a finales de noviembre ese mismo año. 

personajes_ago_03El seis de diciembre, en el salón de embajadores de Palacio Nacional, Eufemio instaló su cuartel, hizo entrega del inmueble al presidente Eulalio Gutiérrez. Por disposición del cuartel general zapatista, en 1915 se estableció que las haciendas desocupadas de Morelos fueran reorganizadas para ser fuente de riqueza pública y convertidas en fábricas nacionales. Los agricultores de caña las vendieran a los ingenios y ganarían dinero. Gracias a esta iniciativa, tres sembradíos volvieron a funcionar con la dirección y administración de jefes morelenses como Modesto Rangel en el plantío de caña del Real de El Puente, Eufemio Zapata en Cuautlixco y Maurilio Mejía, sobrino de los Zapata en Coahuixtla.  

Las demás familias continuaron con sus cultivos de subsistencia, que les aseguraban mantener cierta autonomía alimentaria. La eficacia del general Eufemio Zapata en el campo de combate era incuestionable.

Se casó con Josefina Portillo Torres, originaria de Villa de Ayala, hija de Melesio Portillo y de Juana Torres. Procrearon dos hijas, Consuelo y Herlinda. Se sabe que tuvo otros hijos por donde anduvo, pero no hay datos más que de Sansón y Santiago radicados en ciudad de México y de Enedino por el rumbo de Tlaquiltenango. 

 

SU FIN

Al empezar 1917, el zapatismo enfrentaba el creciente predominio carrancista en Morelos. Esto hizo aflorar los conflictos antes ya mencionados y las diferencias, añejas y profundas, entre los jefes del movimiento. 

La muerte de Eufemio Zapata Salazar fue el caso más sintomático de la situación que enfrentaba el movimiento suriano frente a la creciente presencia carrancista en territorio morelense, cuando varios jefes desertaron, como Sidronio Camacho.

Poco después del hecho que le costó la vida a Eufemio el 20 de junio de 1917, El Universal entrevistó al general Agustín Castro, quien dio al diario una copia del telegrama donde se informaba del deceso del jefe zapatista. 

Cuando el hermano del famoso Emiliano tuvo conocimiento de la rendición, de Sidronio Camacho, trató de evitarla y acarreó un enfrentamiento de ambos ‘jefes’, triunfando fuerzas de Camacho y lograron matar al célebre revolucionario”. El cadáver de Eufemio fue inhumado en el panteón municipal de San Miguel Anenecuilco por órdenes de Emiliano. 

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Ante la desconsoladora noticia que recibió Zapata, dejó el ataque de Buenavista y se encaminó a Plan de las Amilpas para conocer los acontecimientos.  El informe de los hechos le fue comunicado por el presidente municipal de Cuautla:

Municipalidad de Morelos

– General en jefe de las fuerzas libertadoras,

Emiliano Zapata. 

Después de los acontecimientos de que ya tendrá usted noticia con el propio que se le mandó, hago la dolorosa pena de participarle, que habiendo tenido conocimiento de que el señor general Eufemio Zapata, llevado herido y en calidad de preso, en unión de los jefes Caballero y Julio Díaz, por el jefe Sidronio Camacho y su gente, fue abandonado cerca del rancho de San José en un estado agonizante, en cuya virtud dispuse se fuera a traer, lo que se verificó desde luego, y al llegar con el herido a su casa falleció momentos después.

Tengo la pena de comunicarle a usted tan infausto acontecimiento esperando sus respetables órdenes.

Reforma, libertad, justicia y ley

– Morelos junio 18 de 1917

El Presidente Municipal. [Salvador] Romero.

Eufemio Zapata del que casi no se habla, el pasado 20 de junio, se conmemoró entre unos cuantos el 102 aniversario de su muerte, más en Morelos, Cuautla, Anenecuilco y en Ayala, respectivamente su recuerdo está presente como el que más cuidó a Emiliano Zapata, entre ellos pesaba la vieja costumbre del respeto al hermano mayor y al menor.

Emiliano, el temido guerrillero que hizo temblar al país, siempre besó la mano de su hermano sin importar quien fuera testigo, un detalle poco conocido en la historia nacional.

*Escrito de Edgar Castro Zapata, bisnieto del Caudillo, Lucino Luna, director del Museo Casa de Zapata y Dante Aguilar Domínguez.