Objetivos de Desarrollo Sostenible “en veremos” para el mundo — Segunda y última parte

Por: Juan Danell Sánchez

reporte_ago_01Por otra parte, la apertura comercial también condujo a una dependencia elevada de importaciones, principalmente de maíz, soya, trigo panificable, arroz, lácteos y carne de cerdo. Estas importaciones, subsidiadas con frecuencia por los países exportadores, dejó en desventaja y empobreció a campesinos y pequeños productores, que constituyen la mayoría de los productores agropecuarios de México. 

En consecuencia, se redujo la capacidad del país para cumplir las metas de los Objetivos del Milenio y más recientemente de los ODS.

Como país, ¿tenemos suficiente tiempo para revertir esos procesos viciados que estancaron el desarrollo del campo nacional, y llegar a buen puerto en el 2030, acorde a los postulados de la ONU?

El estancamiento en el desarrollo del campo es un problema complejo. Las políticas de apertura comercial de las últimas décadas fueron acompañadas por dispendio y niveles inimaginables de corrupción en la aplicación de los recursos públicos.

La corrupción, la desvinculación de pequeños productores de la economía nacional, la pobreza y falta de oportunidades de trabajo para los jóvenes, así como un entorno de inseguridad. El impacto económico en el sector agropecuario y pesquero y en la economía en general es enorme. De acuerdo con el Foro Económico Mundial, a nivel global el crimen disminuyó la economía en 2017 en 1988.00 dólares estadounidenses por persona, equivalente a un 12.4% de la economía mundial. 

Esta situación se relaciona con el ODS 17 “Paz, justicia e instituciones fuertes”. El desarrollo del campo mexicano a través de los programas y acciones que se han señalado será posible solamente en la medida que se abata la corrupción, se logren mejoras significativas en la seguridad y se fortalezcan las instituciones que dan soporte al sector. 

La presente administración ha iniciado acciones efectivas para abatir la corrupción en la función pública y se ha iniciado el proceso de fortalecer instituciones que son clave para el desarrollo del campo. Sin embargo, el problema de la inseguridad será resuelto solamente mediante el desarrollo de una cultura de paz inmerso en un cambio generacional. Por este motivo, es previsible que en la primera mitad del presente sexenio se logren avances que se puedan consolidar hacia 2024, preparando el terreno para avanzar de manera firme en el cumplimiento de los ODS para 2030.

¿Es factible, y en qué tiempo, alcanzar la seguridad y autosuficiencia alimentaria de México?

Técnicamente es factible erradicar el hambre para 2030. En México, la implementación efectiva de los programas para lograr este ODS dependerá, en parte, de la medida que mejoremos la seguridad. También es factible lograr una tasa de autosuficiencia alimentaria, esto es, la proporción del consumo nacional de productos del campo que es cubierto a través de la producción nacional, de al menos un 75% para 2024. Nuestra ambición es que en México logremos una tasa de autosuficiencia alimentaria de 90%, manteniendo un balance comercial positivo, para 2030.  

¿Qué tan relevante es la seguridad en la tenencia de la tierra, para que tanto los productores como los programas de Gobierno puedan cumplir con los ODS?

La certeza jurídica de la tenencia de la tierra es un factor indispensable para el desarrollo del campo y por lo tanto para el logro de los ODS relevantes al sector agropecuario y el medio rural.  Sin dicha certeza, y sin el empoderamiento de las comunidades rurales en la gestión de los recursos naturales, es imposible revertir los procesos de degradación ambiental, tales como la erosión del suelo y la deforestación. Según el censo de 2007, más del 53% de la superficie nacional es propiedad ejidal, comunal y en posesión de colonias agrícolas. 

Por otra parte, en las últimas décadas se han observado cambios en los perfiles de los sujetos agrarios y han surgido conflictos derivados de la explotación de estas tierras por empresas. Al mismo tiempo, se ha acentuado el proceso de fraccionamiento de predios agropecuarios. De acuerdo con el INEGI, más del 60% de propietarios privados, cerca del 80% de los ejidatarios y 90% de los posesionarios, en 2007, poseían 5 hectáreas o menos. Aproximadamente el 90% de los productores rurales de México son de escala pequeña o mediana. Esta situación hace imperativo que la política pública considere mecanismos de asociatividad de productores para fomentar el desarrollo social, económico y ambiental en el medio rural. 

Con estos mecanismos, inversiones en activos productivos, principalmente bienes públicos, crédito, acceso a mercados de insumos, productos y servicios y acompañamiento técnico que cuente con el soporte de la investigación científica, este tipo de productores contribuyen de manera significativa a la seguridad alimentaria, el crecimiento económico, la generación de empleo y la erradicación de la pobreza en el medio rural, y por lo tanto a los ODS que México ha adoptado en el marco de la Agenda 2030. 

Precisamente, este es el enfoque del nuevo Programa de Desarrollo Rural en 2019-2024 que implementa la SADER en el periodo 2019-2024.

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¿Tienen en la SADER estrategias encaminadas a superar el rezago existente en la regularización de la tenencia de la tierra, para garantizar la producción de alimentos?

La problemática social en el medio rural se caracteriza por la presencia de jóvenes que al no tener acceso a la tierra emigran en busca de oportunidades, quedando al frente los titulares de predios que en proporciones crecientes son adultos mayores; la participación en aumento de mujeres en las actividades agropecuarias, incluyendo la gestión misma de los predios y la toma de decisiones que impactan en la productividad; la presencia y participación significativa de pueblos indígenas en los procesos productivos, la posesión y la gestión de los territorios; y, entre otros asuntos, la existencia de jornaleros que pueden o no ser titulares de predios, y que buscan oportunidades de empleo. 

Esta dinámica social está frecuentemente asociada con asuntos agrarios. Por ejemplo, cuando los titulares de los predios emigran, sus esposas quedan al frente de la familia, pero por no contar con la titularidad no han sido sujetos de apoyo de los programas del gobierno. En materia de asuntos agrarios en México, la institucionalidad está a cargo de la Procuraduría Agraria. 

La SADER está trabajando con la Procuraduría para atender los asuntos agrarios relevantes en los territorios en que la Secretaría ejecute proyectos de desarrollo territorial. Hemos elaborado conjuntamente con la Procuraduría una propuesta para que las esposas o hijos de emigrantes titulares de los predios que constituyen el patrimonio de las familias rurales sean sujetos de apoyo en los proyectos de desarrollo territorial que se implementarán en el marco del Programa de Desarrollo Rural. 

La naturaleza de la problemática relacionada con el desarrollo rural exige que las distintas secretarías y dependencias del Gobierno trabajemos de manera coordinada. Por este motivo, en la SADER estamos trabajando con otras dependencias, tales como las secretarías del Bienestar, del Trabajo, Educación y la de Medio Ambiente; organismos del sector tales como el INCA Rural, FIRCO, INAPESCA, INIFAP, SENASICA y de otros sectores como son la CONANP, CONABIO, CONAFOR, Procuraduría Agraria, FND, INAES, entre otros, para atender la problemática del medio rural.

En este sentido, estamos también en el proceso de instalar la Comisión Intersecretarial para el Desarrollo Rural Sustentable, tal como lo establece la Ley de Desarrollo Rural Sustentable. Es así que con la participación de la Comisión, la coordinación interinstitucional facilitará el logro de los ODS relacionados con el desarrollo medio rural.   

De esta forma concluye el funcionario de la SADER la entrevista que prefirió por escrito. Vale citar que entre los grandes retos mundiales de los ODS está el que uno de cada cuatro niños sufre retraso en el crecimiento a causa de la pobreza en que vive, y más de mil millones de personas carecen de servicio de energía eléctrica, que es un factor determinante que muestra el rezago económico mundial.