Côte d’Ivoire

Por: Josué Cruz

pasaporte_ago_01Côte d’Ivoire o Costa de Marfil es una nación agrícola, ubicada en África Occidental, que busca su desarrollo hacia la industrialización con los múltiples desafíos que sortean las naciones jóvenes, cuyas materias primas siguen en la mira de más de uno.

Su nombre se lo dieron los colonos debido al intenso tráfico de marfil, obtenido obviamente de las masacres de elefantes, en la zona. En español por muchos años se le denominó Costa de Marfil; sin embargo en los años 80s del siglo pasado. su gobierno pidió que se les llamada Côte d’Ivoire en cualquier idioma. Al hablar con los marfileños, muchos en español le dicen Costa de Marfil, pero otros corrigen a quien usa la castellanización y piden que se use el nombre en francés. 

Limita al norte con Malí y Burkina Faso (antiguo Alto Volta), al este con Ghana, al sur con el golfo de Guinea, y al oeste con Liberia y la República de Guinea. Tiene 322 mil 462 kilómetros cuadrados de superficie donde habitan alrededor de 25 millones de habitantes, con una esperanza de vida que (dependiendo de la fuente) va de los 48.8 años (Banco Mundial 2018) o 54/56 años (OMS 2016).

Aunque distantes, México y Côte d’Ivoire tienen ciertos lazos, además de ser naciones multiétnicas, nuestro país dio al mundo el cacao y hoy la nación africana es hoy el principal productor mundial. De hecho es uno de los sectores clave en la economía de Côte d´Ivoire, pues genera un 15% del Producto Interno Bruto (PIB), y casi el 40% de los ingresos de exportación del país, con una producción de un millón 745 mil 215 toneladas en el año, datos del 2014.

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Siendo una nación africana, los europeos la tomaron como botín por sus recursos naturales, siendo los primeros colonizadores portugueses. En 1637, Francia tuvo su primer contacto con Côte d’Ivoire con la llegada de  misioneros a Assinie, cerca de la frontera lo que hoy es Ghana, luego llegaron las tropas a dominar, aunque y se convirtió oficialmente en colonia el 10 de marzo de 1893, siendo el capitán Binger, el primer gobernador. Fue hasta 1960 que Côte d’Ivoire obtiene oficialmente su independencia. 

Su historia está íntimamente ligada a Félix Houphouët-Boigny, presidente de la república y líder del Parti Démocratique de la Côte d’Ivoire (PDCI) hasta su muerte, el 7 de diciembre de 1993. Siendo representando de dicha región en la Asamblea Nacional Francesa desde 1946 hasta 1959, dedicó gran parte de su esfuerzo a la organización política interterritorial y posterior mejoramiento de las condiciones laborales. Con la independencia, se convirtió en el presidente, pero las primeras elecciones multipartidistas se realizaron hasta octubre de 1990 y Houphouët-Boigny ganó con más del 85% de los votos.

Al principio se habló del milagro marfileño pues a pocos años de su independencia empezó a crecer su economía rápidamente pero esto apenas duro una década. Hoy busca una industrialización, pues es un importador de materias primas y darles un valor agregado tendría evidentes beneficios a su economía. Los retos en salud no son sencillos, ya que de acuerdo con ONUSIDA, en 2017, había medio millón de personas infectadas con el VIH en Côte d’Ivoire y solo un 46% de estas tenían acceso al tratamiento.

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Si bien no cuenta con un gran número de monumentos y su principal atractivo son sus áreas naturales; en Yamoussoukro, su capital, se alza imponente la Basílica de Nuestra Señora de la Paz (Basilique de Notre Dame de la Paix), templo católico construido a semejanza nada menos que de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, por lo consecuente es una de las más grandes iglesias del mundo. Posee una cúpula de 149 m de altura y puede albergar a 18 mil  fieles en su interior y 300 mil en la explanada exterior”.

Muchos aseguran que el antiguo presidente de Costa de Marfil, Félix Houphouët-Boigny, pagó de su bolsillo los casi 300 millones de dólares que costó la construcción de la iglesia, realizada entre 1986 y 1989, aún así resultó complicado que el Vaticano diera su aval a la ostentosidad de la obra. 

Rodeado de bosques y selvas húmedas, el Monte Nimba es el punto más alto del país. Los principales parques naturales más conocidos son el Kong y Comoé. Al recorrer el territorio marfilense es sumamente probable encontrarse con alguna aldea de nativos y, con un poco de suerte, apreciar algún rito o festividad.

Su folclor es rico, como ejemplo está la Kita, una tela marfilense de algodón y seda, cosidas entre sí para formar patrones y formas en colores vivos, alegres y llamativos. Los atuendos de esta tela son utilizados como elemento de distinción entre las personas, un símbolo de nobleza y prestigio, principalmente durante las fiestas y ceremonias. Se siguen elaborando totalmente a mano en telares y bobinas de madera, las pintan con extractos de plantas diluidos en agua y secados al sol.

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Otro elemento tradicional es el tambor de djembe,  instrumento de percusión perteneciente a la familia de instrumentos membranófonos. Nació en África del oeste (Côte d´Ivoire, Malí, Guinea y Burkina Faso). Hay una amplia variedad de tonos que pueden generar gracias a las diferencias en la forma, la densidad de la madera, los grabados internos y la piel, al golpear la piel cerca del centro produce notas más graves, como se acerca el golpe al borde el sonido se vuelve más agudo.