Un perro de la calle viene con atributos únicos: Melina Zukernik

Por: Fernanda Trinidad

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Melina Zubernik es activista y amante de los animales. Fundadora de Perro Real y Fauna Querida, busca concienciar sobre la importancia de la naturaleza y el mundo. 

¿Qué características conservas de tu infancia?

Me da la sensación que podemos identificar los aspectos que más lo constituyen a uno cuando pensamos en la infancia, cuando todavía estamos sin contaminación de todo lo que va a venir. Creo que si pienso en ese momento, siento que la sensibilidad es algo que siempre me caracterizó. Me generaba mucho dolor la violencia de cualquier tipo, ahora comúnmente conocida como bullying, ya que me ponía en el lugar de la persona, y observaba, ahora lo veo como la fragilidad de las personas que seguramente absorben violencia y proyectan violencia.

Me chocaba mucho también la falta de contemplación por lo vulnerable. Algo que despertó mucho mi curiosidad y que terminó haciendo que estudiara sociología, cuyo tema es el de los comportamientos automáticos que tiene la gente. Somos espejos, nos contagiamos de lo que hacen los que están alrededor, nos contagiamos de entornos positivos y negativos. Y bueno, estar mirando todo esto diría que es lo que me caracteriza.

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+¿Qué es Fauna Querida? y ¿Cómo surge?

Fauna Querida nació de Perro Real, mi proyecto anterior. Este proyecto surge porque toda mi vida estuve siempre muy tocada por los perros sin hogar, principalmente los que veía en la calle o en las rutas (carreteras) cuando íbamos a la casa de fin de semana. Me volvía loca el hecho de no poder convencer a mi familia de parar el auto para levantar uno.

Aprovechando que me iba a ir a hacer una maestría al extranjero, pensé que sería buen momento para pensar qué podía hacer con este tema, un tema que siempre estuvo en mi cabeza, que nunca logré que dejara de importarme, al contrario, una de las cosas que más me preocupaba era y es hacer un proyecto que tuviera un impacto concreto, de ahí surgió la idea de recaudar fondos a través de la venta de algo para donarlos a una ONG que trabajara por el rescate de los perros y que lo hiciera con seriedad. Esto también me llevó a pensar en hablar de este tema, de una forma “marketinera”: “Dejemos de comprar perros, dejemos de solicitar perros de raza que viven en situaciones horribles de criadero y adoptemos perros de la calle. Tener un perro de raza es como tener uno igual al de al lado, y un perro de la calle viene con atributos únicos”.

Fauna Querida viene de esto, es la herramienta que usé para mí misma para no olvidarme lo que viven estos animales y ayudarme a mí misma a hacer la transición al veganismo, esperando, tal vez, que los productos sirvan de recordatorio a otras personas aparte de a mí.

fer_ago_03¿En qué momento decides que quieres ser vegana y que necesitabas compartir tu experiencia con los demás a través de éste proyecto?

A través de Perro Real comencé a ir a marchas con el tema de los perros, y un día en particular una mujer habló y dijo: “Si estamos con el tema de los perros y  los gatos, por qué no extendemos nuestro círculo de compasión hacia los animales de los zoológicos, hacia los animales que están en los laboratorios, hacia los animales de la granja…”. Y al terminar mencionó que iba a haber comida vegana para probar, y fui a probarla. Me pareció muy rica y fue una semillita de lo que sucedería después.

Cuando empecé a entrar en temas de vegetarianismo, empecé a entender que comer huevos y tomar leche, si bien, no implica matar al animal sí implica someterlo a un sufrimiento, y puede ser peor que el de la industria de la carne. Se piensa que, porque se está consumiendo un derivado ese animal, éste no sufre, porque sigue libre en el campo y ocasionalmente lo llevarán a algún lado, lo ordeñaran en una granja, pero en realidad no tiene nada que ver con eso: son lugares industrializados, metálicos, fríos donde los animales conviven con sus propias heces, pasan cosas muy brutales… Entonces todo lo que vive de esos derivados, ¡es peor! Cuando me enteré de esto, sentí que me rompía el corazón y no podía seguir actuando igual.

¿Tú creciste en un hogar en el que comías carne?

Yo comía todo tipo de animales, de hecho nos jactábamos de probar cosas y todo me parecía riquísimo. Pero parte de ésta filosofía, porque no es una dieta, es decir: no importa qué tan rico sea, si esto es terrible, yo no quiero ser parte de esto. Obviamente para llegar a esto es un ejercicio racional y emocional constante hasta que en algún punto te acostumbras y después se vuelve lo más normal del mundo.

Sé que esto puede sonar hippie o medio extremo, pero para mí realmente todos los seres vivos deberían tener el derecho a vivir su vida naturalmente, sin encierros, sin explotación, y eso es inconcebible en el mundo capitalista porque es un mundo que piensa solo en ganancia y no en bienestar, incluso para las personas.

fer_ago_05Además de la cuestión animal y de todos los beneficios que el veganismo brinda al medio ambiente. ¿Que impactó ha tenido en tu salud?

Yo sufría del estómago casi crónicamente, tuve épocas de mi vida en la que todo me caía mal. Iba a los médicos y me decían que tenía colon irritable y que no comiera hojas verdes, cuando las hojas verdes son casi el centro de la alimentación. De hecho comemos carne porque creemos que es saludable, y técnicamente lo que le brinda nutrientes es lo que el animal comió, es decir, las plantas. Pero lo más saludable que uno puede hace es comer hojas verdes sin mediaciones.

Mi transición al veganismo la hice de dos años, y fue una gran decisión. Los problemas estomacales desaparecieron, y te diré hoy, con una convicción del 200% que eran los lácteos. Es increíble que nos hayan lavado la cabeza para pensar que los lácteos son una fuente alimenticia cuando, si miramos a la naturaleza, este es el mecanismo más perfecto que va a existir, la leche materna se toma de tu propia madre o por lo menos de tu misma especie por los primeros años de la vida. Todo lo demás es un engendro que se hizo de encerrar a una vaca, embarazarla para que produzca leche, sacarle a la cría en sus propios ojos, tal vez incluso matarla, agarrar esa leche que está llena de pus y sangre, literalmente, meterla en sistemas de pasteurización, sacarle las bacterias, ponerle otras, sacarle la lactosa, hacer un coctel. Lo más grave es que se tiene conocimiento al respecto y lo ignoremos. Es grave porque hay actores vestidos de médicos y médicos reales que te dicen lo saludable que es este coctel que llamamos leche, en realidad son bacterias, hormonas, antibióticos, pus, sangre, y todas esas cosas. Incluso causa osteoporosis que es la razón por la que la gente toma leche. Es increíble lo retorcido que es todo y lo potente de la publicidad.

Regresando a Fauna Querida. Quisiera me contarás acerca de la serie de cuentos “Juana de la Fauna”. ¿De dónde surge la idea de crearlos?

Juana de la Fauna es una serie de cuentos infantiles gratuitos online en formato descargable que están pensados para formato móvil. La idea de esta serie de cuentos es poder llevar el mensaje de la protección animal y de la biodiversidad. Es como una forma de profundizar este mensaje con palabras y con ilustraciones. Apuntando a los chicos que son los más permeables a este tipo de mensaje porque son todavía como plastilina, les quedan muchísimos años de formación, y también a los padres que son quienes posiblemente les lean los cuentos. Es una forma de llegar a dos públicos muy diferentes, pero los dos necesarios. Uno porque son el futuro y los otros porque son los que ahora puede hacer un cambio, no solo hacia sus hijos sino también en sus propias vidas.

Los cuentos son de una nena que viaja con su familia. El padre es ingeniero agrónomo y la madre fotógrafa. Por el trabajo del padre, que trabaja en cultivos obviamente de vegetales, viajan por todo el país (Argentina) y a raíz de estos viajes ella va conociendo a los animales de todas las provincias, pueblos originarios, y bueno, temas relacionados al medio ambiente.

¿Qué sigue para Mel Zukernik?

A nivel mío, Fauna y Juana se convirtieron muy en el centro de todo porque los valores de los que hablan son los valores que trato de practicar para mí y a veces cuando no me salen es que uso esos cuentos, esas ilustraciones para tratar de volver a esos valores. Por momentos la sociedad de consumo me absorbe; hay veces que me lo perdono y hay veces que digo: ¡no! pero yo quiero esto, y volver hacia eso.

También, en un sentido más artístico y menos literario, tengo ganas de hacer cosas pero todavía no se bien por dónde canalizarlas, estoy pensando un poco en eso. El tema es que me cuesta mucho pensar en hacer cosas que no tengan ningún propósito para esto. Entonces no sé qué va a pasar. No sé si voy a lograr dejar salir la creatividad de Mel abstracta hacia cualquier rumbo o si voy a terminar haciendo algo que sea otra vez hablar de lo mismo de otra manera, y creo que esa es la más posible, porque es muy difícil ahora pensar hacer otras cosas por fuera de esto, porque es lo que más me importa.