José Gordon, el arte y la ciencia en la misma paleta

Por: Patricio Cortés / Fotografía: Mario Torres

En esta ocasión charlamos sobre ciencia con uno de los periodistas más reconocidos de México en esta área. Sí, hablo de José Gordon quien ha entendido que la ciencia y el arte son la llave para salir de las cárceles conceptuales y abrirnos a nuevas ideas.

La charla parte de cómo se adentró casi simultáneamente en mundos que pareciesen opuestos como la ciencia y el arte: “Ambas tienen como base la curiosidad y la capacidad de asombro”.

Destaca tres elementos que comparten arte y ciencia: 

En ambas disciplinas se está hablando de descubrimientos. 

Expone: “A veces no se piensa que la poesía puede tener hallazgos, pero realmente cuando vemos lo que hace la buena literatura, siempre nos muestra el lado visible de lo invisible. Entonces, la literatura permite captar, por ejemplo, lo que está más allá de la superficie de un personaje y de esa manera estamos teniendo un espejo de lo que somos nosotros como personajes. Recuerdo que había un escritor que definía el drama como la distancia entre lo que deseamos, lo que pensamos y lo que pensamos que deseamos. Lo que pensamos que deseamos es muchas veces algo que es completamente falso, es la cara, la fachada que damos a la vida, pero realmente lo que pensamos y lo que deseamos son otras cosas y a veces ese es el gran drama, ese conflicto lo sabe revelar muy bien la literatura. Entonces, estamos hablando de que la poesía y el arte nos revelan partes que no conocíamos de nuestra propia naturaleza”.

“La ciencia también es una revelación de las partes que no son visibles en la naturaleza. Superficialmente, nos vemos en los cuerpos que tenemos, pero si nos vamos a un nivel más profundo, los rayos X nos revelan que tenemos un esqueleto por dentro y que ese esqueleto está formado por moléculas y las moléculas están formadas de átomos y lo que estamos teniendo en realidad es la exploración de lo que no es aparente”, complementa.

Nos despiertan la capacidad de asombro… 

Explica: “Veo claramente que un buen poema es una revelación, donde de nuevo vemos la vida con el encanto de una mirada fresca. En la literatura se da el milagro de ver las cosas como si fueran por primera vez y, por otro lado, en la ciencia también está la posibilidad de asombrarnos de los registros más finos de la naturaleza”.

Conectan mundos

Glosa: “La literatura lo hace a través de metáforas; la ciencia, a través de ecuaciones. Entonces, de esta manera lo distante, de alguna manera, se hace cercano”.

En el mismo tenor, comenta que, sin confundir las metodologías y rigores, ciencia y arte abren la posibilidad de empezar a digerir o metabolizar un concepto inédito. Para ello cita lo que se conoce como la neurona Jennifer Aniston, (investigación de Rodrigo Quian Quiroga de la Universidad de Leicester) donde en un experimento se descubrió que si se le mostraban a un individuo imágenes de la actriz en distintos contextos, se encendía la misma parte del cerebro, fue el descubrimiento de lo que se llaman las neuronas de las ideas, de los conceptos, pues hay neuronas que se encargan de reconocer a una persona, independientemente de que cambie la situación. En el mismo lugar se encendieron “las luces” con otros personajes de la serie Friends, por lo que se comprobó que la memoria funciona con asociaciones. “Nos dimos cuenta de una manera muy intuitiva en La oveja eléctrica (programa sobre ciencia) e Imaginantes (cápsulas culturales) que eso es lo mismo que sucede cuando tú estás hablando de conceptos extraños de la ciencia y si de repente los entremezclas con temas del arte, sabiendo que la metodología y rigores son distintas, la memorización se facilita”.

Ejemplifica con las ondas gravitacionales que viene del choque de los hoyos negros y que van modificando la estructura del espacio tiempo de una manera muy delicada, mismas que casi son indetectables, lo cual se ha logrado con instrumentos y experimentos muy afinados. “Los científicos plantean que en un futuro, cuando podamos domesticar las ondas gravitacionales, podremos ver zonas del universo que no estaban accesibles, como cuando tuvimos los rayos x nos vimos a nivel de esqueletos por primera vez sin tener que estar muertos”. Para demostrar el punto cita: “Rayuela de Julio Cortázar dice ‘Te siento temblar contra mi cuerpo como una luna en el agua’, entonces cuando tú de repente sientes esa finura, la emoción de una pareja que es como el temblor delicado de una luna en el agua y comparas con el temblor delicado de una onda gravitacional, no es que sean lo mismo, pero al asociarla, es más fácil abrir conceptos inéditos”.

El tema es hacer interesante lo importante: “La clave es saber contar una historia, saber dar los elementos para abrirnos a conceptos inéditos y descubrir que si se saben comunicar bien las historias del arte y la literatura, así como las historias de la ciencia, hay un elemento común, son fascinantes. Entonces, ahí está la atracción precisamente para ver que lo que se suponía que no era fácil de comunicar, sí, necesita elaborarse una narrativa, ir tejiendo finamente un relato para que sea atractivo”. 

La ciencia y el arte son vitales para entendernos, para entender nuestra sociedad, para ver cómo podemos transformarnos porque ahí dentro de esas historias aparecen dos elementos que son clave, pensamiento crítico e imaginación. Detrás de la crisis que vivimos, y estamos hablando de económicas, sociales y personales, hay una crisis fundamental que es la crisis de la imaginación, no tenemos imaginación y estamos repitiendo los diálogos de telenovelas baratas, en nuestras relaciones interpersonales, en nuestras relaciones colectivas. Cuando proponemos que vamos a hacer cambios importantes, resulta que no tenemos la imaginación para suscitar este contagio de creatividad que es como nunca necesario en nuestra sociedad”, explica.

Advierte: “Como lo planteaba el psicólogo Abraham Maslow, cuando tu único instrumento es un martillo, todo lo vas a ver en forma de clavos. Nada más tenemos martillos y con eso estamos queriendo solucionar las cosas, necesitamos salirnos de las formas tradicionales de pensar y eso lo logra por excelencia el arte que rebasa los límites de la imaginación y la ciencia que rebasa los límites de la inteligencia que concebíamos en la naturaleza para darnos cuenta que se amplía nuestro registro del mundo. Entonces, esto se vuelve vital, pero para ello, hay que volver a poner en la conciencia colectiva estos relatos que se vuelven referentes de por dónde podremos discurrir con imaginación y creatividad, por ejemplo”.

Le comento que en todo caso los medios como conjunto estamos fallando y diagnostica: “No sabemos contar nuestras historias y nos es más fácil culpar a los jóvenes, lo he comprobado una y otra vez. Me ha tocado la fortuna de dar muchas conferencias a muchachos de las preparatorias, de las secundarias y cuando se encuentran con estas historias, tanto de la ciencia como de la literatura, se emocionan, por eso Imaginantes tiene la penetración que tiene, por eso tenemos ahora La oveja eléctrica en su temporada número 14, el programa de ciencia y pensamiento de Canal 22, porque estamos hablando de historias que son importantes para entender nuestro contexto, nuestro mundo, para entendernos y a través de ello transformar las cosas”.

“Es lógico que un pensamiento estructurado, organizado, inteligente nos va dar soluciones más importantes, pero el problema es que a veces no viene acompañado del desarrollo de la sensibilidad y de la compasión, precisamente ahí es donde entra el arte en la posibilidad de expandir la mirada desde una manera orgánica que la sienta en todo el cuerpo donde la sensibilidad está a flor de piel y nos enseña a desarrollar las neuronas de la empatía”, reafirma el conductor.

José Gordon apasionado de la Literatura, descubrió que la ciencia podía ser igualmente fascinante y por eso sumó ambas pasiones a comunicar: “Para mí siempre ha sido el reto comunicar aquello que nos es importante porque representa belleza, inteligencia, creatividad, ganas de transformar las cosas. Pasa como cuando te vas al cine y ves una película por segunda vez porque la quieres ver con la persona que amas, cuando descubres algo que es valioso, no te queda más que compartirlo”.

Nuestro entrevistado también maneja el concepto de cárceles conceptuales, lo explica: “Tenemos una cárcel de perjuicios e ideas que ya traemos prefabricadas y además vamos arrastrando y en ellas y cuando no nos damos cuenta aparece, por ejemplo, el machismo en la ciencia y otras cosas”. La llave: “Liberar la imaginación”.

En ese tenor viene su próxima obra: “Voy a publicar con editorial Sexto Piso un libro que se abre en tercera dimensión, que se llama Viajes cósmicos la frontera del cerebro, gato encerrado. El gato encerrado es un experimento que hicieron dos neurofisiólogos, Hubel y Wiesel, que ganaron el Premio Nobel, se dieron cuenta que cuando los gatos acaban de nacer, no tienen desarrollados los nervios ópticos parafraseando a Antonio Machado, se hace mirada al mirar; los primeros días de los gatitos que acaban de nacer son críticos para terminar las conexiones, entonces, hicieron un experimento, un tanto cuanto cruel, metieron a los gatos en unas cajitas en esos días críticos para desarrollar la visión y, por ejemplo, en una cajita estaban nada más puras líneas horizontales, cuando sacaron a los gatito de esas cajas, estos siempre se tropezaban con las patas de las sillas y las mesas porque estaban acostumbrados a ver lo horizontal, no conocían lo vertical. Quiero pensar que en nuestra sociedad estamos encerrados en una especie de cajas, en donde lo que hemos aprendido a ver solo lo que nos dicen que existe y no nos damos cuenta de que existen otras posibilidades. Para mí la ciencia y el arte son las posibilidades de abrir boquetes en esa caja para salir a ver mundos más amplios”.

Mientras nos despedimos, Mario, nuestro fotógrafo, le dice a José Gordon “tú también eres poeta”, el periodista asiente y dice: “No se puede uno acercar al arte si no es a través del arte”.