Ana Patricia Rojo, retorna a la pantalla grande

Por: Kury Galeana / Fotografía Josué Cruz

bonita_ag_01Nació prácticamente en los escenarios, desde muy pequeña conquistó corazones, y con apenas ocho años ya estaba nominada para los principales premios del cine mexicano, ella es Ana Patricia Rojo.

En la actualidad está promocionando su nueva cinta El triunfo de vivir: “Me emociona mucho volver a las pantallas grandes. Tengo un romance con el cine desde que soy muy pequeña, desde que empecé mi carrera a los 5 años y luego a los ocho cuando hice Veneno para las hadas (su película más premiada), he tenido la oportunidad de estar en varias producciones cinematográficas, aunque últimamente, en las que he estado eran exclusivamente para la televisión o para redes y, bueno, volver a las salas cinematográficas de la mano de Ricardo Tavera con una producción como esta, ha sido de lo más grato”. 

El argumento aborda un problema de gran sensibilidad: “Es un tema muy humano que nos llega a todos, que nos toca a todos, que de alguna manera todos nos hemos relacionado con el triste tema del cáncer. Sin embargo, está tratado de un modo muy humano, con casos de la vida real y algunos de un gran éxito. Irán viendo cómo se desarrolla la película, las actuaciones son maravillosas de parte de todos mis compañeros, hay niños actores que seguramente pronto estaremos oyendo mucho de ellos porque tienen un gran talento. Esta tratado de una manera muy sensible, muy natural, muy como es”.

El film trata de demostrar que es un tema que va mucho más allá de la medicina, la actriz, expone: “Mi personaje es la mamá del personaje central que es niño que descubre que tiene cáncer y en este proceso se demuestra que los valores humanos pueden ser la diferencia en este proceso. Cuando se habla de cáncer, se habla de quimioterapias, radioterapia, de tratamientos nuevos que se van descubriendo, pero no nos podemos olvidar de la solidaridad, de la fe, de la esperanza, del apoyo familiar, del entorno. Lo fundamental que es seguir creyendo, la diferencia que puedes ver entre una persona que pierde la esperanza y una que sigue luchando, el recuperar la salud es un tema integral, no solo de indicaciones médicas sino más allá de eso, de involucrarse a todos los niveles y todos los sistemas de apoyo alrededor”.

Literalmente con una vida en los reflectores, nos da su diagnóstico del cine nacional: “Actualmente tememos algo importantísimo, que durante mucho tiempo se buscó, que haya mucha producción. Se están levantando muchos proyectos, se están rescatando muchos espacios en las salas cinematográficas que durante mucho tiempo estuvieron reservados para producciones extranjeras y ahora es cada vez más frecuente ver películas nacionales. Eso me parece importante”.

bonita_ag_02“Durante varias décadas hubieron como estas oleadas específicas de cine, es decir, él de los luchadores, él de las ficheras, de denuncia, como muy específico hablando de problemas, de tipos específicos, y ahora la variedad es enorme, cada vez más vemos que hay comedia romántica, de acción y creo que de esa variedad se tiene que tratar el cine. Siempre ha habido muchísimo talento y que podamos ampliar la gama de propuestas y las podamos presentar, creo que le está dando un florecimiento importante al cine nacional”.

La cinta que hizo despegar su carrera, la multipremiada, Veneno para las hadas, le llegó a temprana edad (ocho años), aunque no fue su primer trabajo: “Ya había hecho tres películas, tres telenovelas, una obra de teatro, para mí fue un proyecto muy interesante, pero no dimensioné lo que realmente significaba en relación a otras cosas que había yo hecho, y fue hasta que empezamos a estar nominados… Estuve nominada al Ariel, no como actuación infantil, sino como mejor actriz femenina, gané La Diosa de Plata, gané un premio en el Festival de Colombia, empecé a tener una repercusión importante”.

“Realmente nunca lo vi como un juego, porque era el negocio familiar, mi abuela era escritora, periodista, productora, Mercedes Pinto; mi padre Gustavo Rojo, mi tío Rubén Rojo, pues estaba involucrada en el cine, en el teatro. A los 40 días de nacida me metieron en un bambineto y me llevaron de gira, a los 11 meses hice mi primer comercial, y a los tres años ya me presentaba en los festivales de teatro de mi papá. Para mí siempre fue algo muy serio, de eso vivíamos, era el trabajo en el que nos desarrollábamos como familia y lo disfrutaba; nunca fue forzoso, ni obligatorio, pero nunca lo vi como un juego”.

Creció siendo actriz y nunca dudo de ello: “Creo que nunca me lo cuestioné, nunca tuve una crisis vocacional, fue una transición muy normal que se fue dando de la etapa infantil a la adolescencia, a la juvenil, y ahora a mi etapa adulta. Es difícil, muchos de los que empiezan en la actuación siendo niños, llegan a una etapa de la juventud o de la adolescencia y dejan de trabajar, en mi caso nunca faltaron las oportunidades, gracias a Dios, se fueron enlazando los proyectos uno tras otro, tanto en cine como en teatro y televisión hasta llegar a este punto donde he podido pasar las etapas por los que ha atravesado el medio artístico, sigo trabajando, acabo de hacer esta película, terminé la serie de La Guzmán, estoy en tres obras de teatro”.

No obstante son pocos los niños actores que se mantienen vigentes, preguntamos a Ana Patricia Rojo cómo se ha mantenido en los reflectores, y con la seguridad que la caracteriza afirma: “Es vocación verdadera, realmente el compromiso, disciplina, paciencia, tolerancia, determinación, ganas de hacer las cosas. Es amor a la profesión, ser profesional, responsable, puntual, hacer las cosas desde el corazón, involucrarse. Yo siempre he creído que nosotros como actores somos un canal de la energía divina, un canal de Dios, de su manifestación, y tenemos esta oportunidad maravillosa de transmitir emociones y hace reflexionar. Creo que Dios me eligió para estar aquí”.

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Se describe: “Como mujer estoy bendecida con ser mamá, es mi mayor logro en la vida, el triunfo de mi vida es ser madre de dos niños maravillosos. Soy una mujer en constante búsqueda de crecimiento espiritual, crecimiento en todos los sentidos, siempre tratando de compartir, de dar”.

Destaca una “absoluta gratitud con el universo, con Dios, de poder estar frente a una cámara”.

A pesar de tener años en los medios, muy pocos chismes se han filtrado sobre su persona, explica: “Soy muy celosa de mi privacidad, de mi intimidad, de mis espacios íntimos y aún ahora cuando con las redes sociales uno se ve mucho más impelido a abrirse con la gente, yo lo hago con mi trabajo. Mi familia y mi intimidad las protejo enormemente porque son mi espacio sagrado y ahí quiero que permanezca”.

Para concluir, destacó que uno de los papeles que más recuerda, está el que interpretó en melodrama Rebeca (Miami), que además de ser la primera no villana que interpretaba en años, tuvo la oportunidad de explotar sus dotes como cantante, ese proyecto le dio paso para protagonizar Mujer de madera en México (sustituyó a Edith González). En cine evidentemente Veneno para las hadas y se suma J-ok’el, película de habla inglesa inspirada en la leyenda de La Llorona. En teatro acaba de estrenar, La homofobia no es cosa de hombres.