Jamaica, cuna del reggae

Por: Josué Cruz / Fotografías: Cortesía del embajador

jamaica_sep_01Jamaica es una nación que a pesar de estar constituida solo por una isla de 2.8 millones de habitantes, ha dado al mundo grandes artistas y deportistas, además de ser pieza clave en la historia continental.

Esta paradisíaca isla caribeña tiene 240 km de largo y un máximo de 80 km de ancho, y se ubica a 630 km del subcontinente centroamericano, a 150 km al sur de Cuba, a 180 km al oeste de la isla de La Española (Haití y la República Dominicana), y a 621 km de Puerto Rico.

Cristóbal Colón desembarcó en Jamaica el 4 de mayo de 1494, describiéndola como “La isla más bella que han contemplado los ojos: las montañas y la tierra parecen tocar el cielo”. Fue una posesión española conocida como “Santiago”, entre 1494 y 1655 cuando fue invadida por tropas inglesas para convertirla en una colonia británica, llamándola Jamaica, vocablo que significa “la tierra de la madera y el agua”. 

Aunque logró su independencia apenas el 6 de agosto de 1962, su historia es añeja, alguna vez estuvo bajo el manto de la Nueva España, gobernada desde lo que hoy es México. El primer ferrocarril del continente surgió ahí, el Western Jamaica Connecting Railway construido en 1845 recorría, aproximadamente kilómetros entre  Kingston y Angels. Fue en algún momento la base de Morgan uno de los piratas más famosos de la historia.

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No es casualidad que reciba cinco millones de turistas al año, como ejemplo está Las Montañas de John Crow (John Crow Mountains), se incorporó como Bien Mixto en 2015 en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Es una región montañosa accidentada y ampliamente boscosa donde se refugiaron primero los Taínos -indígenas que huían de la esclavitud- y luego los cimarrones (esclavos africanos que escaparon). Siendo una región aislada, mediante el establecimiento de una red de senderos, escondites y asentamientos, hoy conocidos como la Ruta Patrimonial de Nanny Town, pudieron eludir el sistema colonial. Así los cimarrones desarrollaron fuertes conexiones espirituales con las montañas, aún presentes en sus ritos, medicina tradicional y danzas.

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Los cimarrones fueron hombres libres que lograron su autonomía en una colonia esclavista, donde la población nativa original fue exterminada tras enfermedades y trabajos forzados, bajo el dominio español, luego los ingleses llevaron esclavos secuestrados de África. Los cimarrones combatieron a los ingleses, formaron eficaces unidades militares bien organizadas y tras décadas de conflictos, en 1739 firmaron un tratado en el que se reconocía oficialmente su autonomía, siete décadas antes de que México iniciara su guerra de independencia.

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Las tradiciones de los cimarrones de Moore Town son consideradas por la UNESCO como Bien inmaterial, dicha región está habitada por los descendientes de las comunidades independientes de antiguos esclavos fugitivos, los cimarrones, mismos que elaboraron nuevas ceremonias religiosas colectivas que integraban varias tradiciones espirituales llamadas Kromanti Play, se interpretan bailes, cantos y ritmos de percusión para invocar los espíritus de los antepasados. Se utiliza un lenguaje esotérico de origen africano, llamado coromantee.

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Herencia de esta tradición, más la diversidad jamaiquina surge el reggae, uno de los ritmos más populares del orbe cuya cadencia y espiritualidad han conquistado al mundo entero. Amalgama entre diversos ritmos jamaiquinos y otros del mundo entero, surge este ritmo cuyo principal exponente es el legendario Bob Marley.

De hecho la compilación de éxitos de Bob Marley, Legend, ha vendido más de 15 millones; TIME Magazine nombró al EXODUS de Marley como el mejor álbum del siglo XX y su canción One Love fue adoptado por la British Broadcasting Corporation como su Millennium Anthem.

jamaica_sep_04El reggae nació entre los marginados, pero hoy es universal y prácticamente se oye en todos los estratos sociales y en todo el orbe. Las letras tienen que ver con un proceso de autonomía frente a la ideología hegemónica y promueven vivir en paz y armonía.

“Su aportación a la reflexión internacional sobre cuestiones como la injusticia, la resistencia, el amor y la condición humana, pone de relieve la fuerza intelectual, sociopolítica, espiritual y sensual de este elemento del patrimonio cultural. El “reggae” conserva intactas toda una serie de funciones sociales básicas de la música –vehículo de opiniones sociales, práctica catártica y religiosa–, y sigue siendo un medio de expresión cultural del conjunto de la población jamaicana”, indica la página de la UNESCO (https://ich.unesco.org/es/RL/el-reggae-de-jamaica-01398) al reconocerlo como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Su gastronomía resulta de una mezcla entre la cocina africana y la inglesa, a veces hasta la china interviene. Sus sabores son intensos y condimentados. Entre sus platos típicos podemos mencionar, la carne de cerdo con la pimienta de Jamaica, la papaya “chutney” que son trozos de papaya, mango y jengibre marinado en jugo de tamarindo, vinagre y chile. Tal vez en México nos venga a la mente el agua de Jamaica, pero allá esta flor se utiliza para una bebida navideña llamada Sorrel, con una infusión más concentrada, jengibre, clavos y ron blanco.