La Virgen de Fátima

Por: María Fernanda Trinidad Hernández

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La historia de la Virgen de Fátima comienza en 1917 en Portugal. La Virgen se hizo presente ante tres niños llamados Lucía Dos Santos (10 años) y sus primos, Jacinta (9 años) y Francisco Marto (7 años). 

Un par de años atrás ellos afirmaron que la primera aparición fue de un ángel quien se presentó tres veces y les dijo que debían rezar mucho, que era el Ángel de la Paz. 

fatima_sep_02El 13 de mayo de 1917, mientras los tres pequeños se encontraban en el campo cuidando a las ovejas, observaron un destello de luz parecido a un relámpago. Ellos bajaron la colina hacia la zona llamada Cova da Iria (Cueva de la Paz), ahí vieron una mujer llena de luz, vestida de blanco y con un rosario en las manos. Los niños dijeron que la Virgen les pidió que rezaran el rosario diariamente y que regresaran los días 13 de cada mes al mismo lugar. 

Los niños cumplieron la promesa que le habían hecho a la Virgen. En la segunda aparición, los niños contaron que la Virgen les había dicho que dos de ellos morirían pronto… Profecía que se cumplió en 1918, cuando Francisco y Jacinta enfermaron a causa de la epidemia de gripe. Él murió ese año, mientras que Jacinta, aunque había mejorado de la gripe, falleció el 20 de febrero de 1920 por otra enfermedad.

En 1921, con 14 años, Lucía entró a un colegio de monjas en la localidad de Vilar, cerca de Oporto. En 1928 ingresó al convento de las Hermanas Doroteas en Galicia. Para 1925, Lucía afirmó que la Virgen se le volvió a aparecer dejándole otro mensaje que sería el más grande secreto. En 1948 decide ingresar a la comunidad del Carmelo de Santa Teresa de Coimbra. Durante su vida en los conventos, Lucia dijo haber sido testigo de más apariciones de la Virgen, también aseguró haber visto a Jesús. En estas apariciones mencionó haber recibido la Promesa de los Primeros Sábados, la Visión de la Trinidad y la petición de la consagración de Rusia. En el 2005, a los 97 años de edad, Lucia falleció en el convento en donde pasó sus últimos 46 años. Fue al año siguiente que sus restos fueron trasladados a la iglesia del Santuario de Fátima. En él descansa junto a sus primos Francisco y Jacinta.

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Según las declaraciones de Lucía, la Virgen les dio tres mensajes que ahora se conocen como “Los Misterios de Fátima”. Los dos primeros secretos fueron revelados en 1942. El primero fue “La visión del Infierno”: la Virgen les mostró un inmenso mar de fuego que se encontraba debajo de la tierra, aquí se podía observar las almas, negras y transparentes, con formas humanas que eran llevadas por las llamas y que de ellas mismas salían las sombras de demonios que convivían y ejercían cierto poder sobre las almas de los pecadores, estos se presentaban como animales horribles y desconocidos, siempre negros, gigantes. Se escuchaban gritos de dolor, de miedo y de desesperación.  La Virgen les habló: “Habéis visto el infierno, es a donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlos, Dios quiere que la humanidad establezca la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si se realiza lo que les diré podrán salvarse muchas almas y alcanzar la paz. La guerra pronto terminará (referencia a la Primera Guerra Mundial), pero si siguen las ofensas a Dios, a la vida, comenzará otra peor (referencia a la Segunda Guerra Mundial). 

El segundo secreto contó con los pasos para salvar a las almas del infierno y convertir al mundo a la cristianidad. Ella les dijo: En el cielo por la noche verán una luz desconocida, sabed que es la señal de Dios de que castigará al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre, de las persecuciones a la Iglesia. Para impedir este castigo vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la Comunión de los Primeros Sábados. Si se cumplen mis deseos habrá paz, si no, habrá sufrimiento, los buenos serán martirizados y varias naciones aniquiladas.”

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El tercer y último secreto fue develado por órdenes del Papa Juan Pablo II el 13 de mayo del 2000. El Papa conoció el tercer secreto después de solicitar el sobre escrito por Lucía, posterior al atentado que sufrió en 1981. 

En la carta se leía: “Escribo por órdenes tuyas Dios mío, que me lo ordenáis a través de su Excelencia el Señor Obispo y la Santísima Madre vuestra y mía. Anteriormente he expuesto dos partes, en esta tercera aparición hemos visto al lado izquierdo de la Virgen a un Ángel con una espada de fuego en la mano izquierda que emitía llamas que parecían incendiarían el mundo, pero Nuestra Señora apagaba el fuego con su mano derecha. El Ángel pedía penitencia, pero una luz inmensa que era Dios, que se veía como un Obispo vestido de blanco, parecía ser el Santo Padre. Vimos otros Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una montaña que en lo alto mostraba una inmensa Cruz de madera; el Santo Padre, antes de llegar a ella, atravesó una inmensa ciudad en ruinas. Se mostraba con pena y dolor, rezaba por las almas de los cuerpos que yacían en el camino. Al llegar a la cima se arrodilló ante la Cruz; un grupo de soldados le dispararon con armas de fuego falleciendo, al igual que los demás presentes. Bajo los brazos de la Cruz se encontraban dos Ángeles que recogían la sangre de los Mártires y regaban con ella las almas de los caídos que se acercaban a Dios. Muchos decían que hacía referencia a la amenaza a la fe de los cristianos; otros que los sacerdotes que la Virgen mostraba en esa visión eran quienes habían o irían a cometer los crímenes sexuales que han salido a la luz en los últimos años, mostrando que también la iglesia y sus representantes habían sido corrompidos por el mal.  

El  Santuario de Fátima

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El Santuario se divide en tres importantes construcciones: La Basílica del Rosario, La Capilla de las Apariciones y la Iglesia de la Santísima Trinidad. 

En el lugar se percibe una energía inigualable. Se siente paz pero a la vez una nostalgia inexplicable. La Basílica del Rosario se puede apreciar al extremo de la gran explanada. En su interior se encuentran 15 altares de los cuales destacan los de los dos niños Francisco y Jacinta, y el de la religiosa Lucía. Al acercarse a los altares se puede sentir una vibración en el cuerpo muy difícil de describir. Una energía recorre los altares y provoca que quien se encuentre ahí se sienta en el lugar indicado. Puedo afirmar que se experimentan ganas de llorar al estar ahí presente. Los vitrales son increíbles y adornan la Basílica de colores que se iluminan con la luz natural del sol. 

La más impactante es la Capilla de las Apariciones, que es donde se les apareció la virgen a los pastorcillos. En esta Capilla normalmente se ve a los peregrinos cruzar de rodillas sobre la explanada siguiendo un camino de mármol bajo una promesa de penitencia. A un lado se pueden encender velas para dejar ofrendas. 

La Iglesia de la Santísima Trinidad, fue inaugurada en 2007. Aquí se puede observar un retablo impresionante sobre un hermoso mosaico dorado. La paz que también se respira aquí es magnífica, reconfortante. 

La historia, el lugar, los misterios, entre otras mil cosas, provocan sin duda algo muy especial e indescriptible.