SAN JUAN EVANGELISTA — Tierra de tradiciones y hogar de grandes maestros de las artes populares

Por: SOY KARLA APARICIO Y SOY DE JALISCO.

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La comunidad de San Juan Evangelista, mejor conocida como San Juan, se localiza en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga, claro, está en Jalisco, a unos cuantos minutos de las afueras de Guadalajara.

Actualmente, éste poblado se encuentra dentro de la denominada “ruta Franciscana”, una serie de municipios por donde anduvieron los evangelizadores durante los siglos XVI y XVII. 

Hoy día estos municipios cuentan con una enorme tradición religiosa, festival y patronal, que le dan identidad, sentido, valor y pertenencia a cada uno de sus habitantes.

Tlajomulco de Zúñiga así como San Juan, son reconocidos a nivel nacional e internacional por la calidad de sus artesanías. Estas, no solo comprenden la tradición, sino que buscan integrar la herencia de los siglos pasados, con la innovación en la técnica, para preservar el conocimiento y transmitirlo al mundo, por medio del arte. 

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La técnica del barro bruñido, es una de las más tradicionales en San Juan. Su aspecto característico reside en el pintado de las piezas que se lleva a cabo con piedra de río o con un metal llamado pirita, lo cual le otorga el acabado clásico, reconocible en las bellas y ya tradicionales vírgenes, así como en los demás elementos decorativos.

Ésta tradición fue iniciada en la comunidad de San Juan Evangelista por el artesano Sixto Ibarra, quien se inició en la generación de piezas de barro, luego de encontrar piezas prehispánicas enterradas en su comunidad.

Tras su muerte, la familia Ibarra junto con otras del pueblo, continúan con su hermoso legado. Su hijo Martín es, desde hace cuarenta años, reconocido internacionalmente por su propuesta, que consiste en la elaboración de esculturas religiosas, principalmente sus bellísimas vírgenes. Al respecto nos cuenta: “-mi padre cierto día decide irse a trabajar a la frontera y me dejó con la responsabilidad de terminar sus pedidos, los terminé y estos gustaron mucho-”, y desde ese día no ha parado.

Tuvimos el honor de platicar un largo rato con Don Martin, persona muy cálida y enamorado de su profesión como pocos; nos abrió las puertas en su casa, y nos contó sobre el amor y la pasión a esta técnica ancestral. 

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Martín ha ganado varios reconocimientos dentro y fuera de su pueblo, sus figuras religiosas se han ganado la fama de ser milagrosas, pero él señala que no tiene ningún poder sobre sus piezas. “Vierto una parte de mi ser en cada escultura que elaboro, lo disfruto, lo siento y siempre pongo algo de mí, trato de transmitir mis sentimientos y mis emociones en todo lo que construyo, y todo, todo lo que creo, lo hago pensando en que será para bien. Al final, el arte y el significado, cada quien se lo da”.

Hoy día, Martín es uno de los maestros artesanos más reconocidos de Tlajomulco de Zúñiga, quien, con la inspiración milagrosa que parece darle a cada figura, da forma, sentido y vida al barro. La variedad de colores en sus trabajos, las incisiones que realiza con una punta y un compás de precisión, los relieves y el barro negro y brillante, confirman el dicho que dice “la práctica hace al maestro”.

Elaborar una virgen le lleva hasta 3 semanas. Son pocos los artesanos que elaboran este hermoso trabajo, que lamentablemente corre el riesgo de desaparecer.

Molcajetes de San Lucas Evangelista

Es también en Jalisco donde está el molcajete más grande del mundo.

En la plaza principal de San Lucas Evangelista (cuna del molcajete), los artesanos erigieron en una fuente el molcajete más grande del mundo.

Herederos de una tradición familiar, los artesanos del poblado de San Lucas Evangelista, elaboran también los molcajetes y metates que se utilizan en las cocinas mexicanas en busca de darles un toque moderno e innovador.

Por décadas, un puñado de familias ha esculpido y dado forma a estas herramientas culinarias a base de la dura piedra del basalto, que extraen de las minas cercanas del llamado “Cerro Viejo”.

Juan José Pérez, de 65 años, es conocido como uno de los más destacados de los 200 artesanos dedicados a la producción de metates y molcajetes, así como otros productos de piedra, en este lugar.

Comparte que aprendió con sus familiares desde los 8 años a picar la piedra en la mina y darle forma a base de golpes, tallado y mucha imaginación. Cuando ve la forma que tiene una piedra, sabe de inmediato en qué la convertirá ayudado por el picadero, una especie de martillo elaborado por los mismos artesanos.

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Aunque también vende sillas, fuentes y vasijas, el fuerte de Pérez -cuyo trabajo le ha valido reconocimientos y premios en México-, son los molcajetes, en diferentes tamaños y formas.

“Cada día voy diseñando cosas nuevas. Unas se venden muy bien, otras menos, y voy buscando qué es lo que más necesita la gente para que pueda tener auge en la venta. Son piezas únicas y ningún diseño es el mismo”, recalca.

San Juan Evangelista –Tlajomulco-, es tierra de tradiciones y hogar de grandes maestros de las artes populares donde las manos de nuestros artesanos guardan la magia y el conocimiento ancestral que da vida a piezas únicas y espectaculares.

Visitar este pueblo, junto a la laguna de Cajititlán, es llenarte de historia y regresar con un muy buen sabor de boca: su gente es tan afectuosa, que te hacen sentir en un México cálido, amable, que hace tiempo dejamos de percibir.