Kenia López Rabadán, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado

Por: Patricio Cortes / Fotografía: Mario Torres

politica_sep_01Entre los grandes pendientes de nuestro país, está el tema de los derechos humanos, rubro donde el Senado tiene cierto peso, por lo que charlamos con la senadora Kenia López Rabadán quien preside la comisión del rubro en la cámara alta.

Nos adelanta que en el periodo que empieza trabajarán sobre un tema que se ha vuelto prácticamente una alerta humanitaria: “Seguramente será la ley de desplazamiento forzado interno, que es esta regulación que permite tener claridad de lo que pasa con los mexicanos y las mexicanas que tienen que salir de su colonia, de su municipio y moverse a otros estados, a otras regiones, porque son forzados por la delincuencia, por temas religiosos, por temas políticos y es necesario que esta migración interna que vive México pueda ser regulada y que también haya una claridad del gobierno de qué hacer con estas personas y cómo poder coadyuvar en su desarrollo y en la posibilidad que regresen a sus estados”.

El tema es de gran trascendencia pues, aunque las migraciones internas tienen siglos en nuestro país, éstas han adquirido un rostro trágico: “Ahora estamos viviendo una migración masiva y lastimosa, pero sobre todo forzada. Digamos, cuando mi mamá toma la decisión de venirse de Veracruz a la Ciudad de México, lo hace por buscar mejores condiciones de vida, escuelas para sus hijos, para poner un negocio, para desarrollarse, lo hizo de manera evolutiva, por buscar algo mejor; ahora se vive de manera distinta, es gente que no sale de su casa para buscar una mejor escuela sino porque está siendo violentada, amenazada, por la delincuencia, porque si te quedas te obligan a trabajar de halcón o para distribuir droga o para secuestrar o dañar gente. Entonces muchísimas de las razones por la que la gente migra son violentas y son ilegales por eso se llama forzada”.

Diagnostica: “Hoy México tiene una deuda pendiente con los derechos de las personas, con los derechos humanos. Vemos como se han violentado los derechos de los niños con la cancelación de las estancias infantiles, en donde hay más de 320 mil niños sin la posibilidad de asistir a un espacio seguro donde sean cuidados. Se han violentado los derechos de las mujeres en muchas de las ocasiones, porque no ha habido presupuesto asignado por parte del gobierno para las instituciones y el derecho a la salud está siendo absolutamente mermado en los hospitales por falta de medicamentos, pacientes con historias lacerantes”.

“Si bien, no es nuevo, pues hemos pasado por etapas muy complicadas en servicios de salud, ahora con esta nueva administración en lugar de componerse, de mejorarse, por lo que se ve, se va agravando, hay una gran merma de derechos humanos. Hoy, en México, somos el país que sin guerra es el más peligroso para ser periodista, las amenazas, las agresiones y sobre todo los asesinatos a periodistas demuestran que todavía hay muchas cosas que se tienen que perfeccionar. Tenemos un sistema detenido, lastimado presupuestalmente, que no tiene recursos para salir adelante”, complementa.

Tampoco nos ve concordantes en el concierto internacional: “Hemos firmado y ratificado diversos convenios, el problema es que… por ponerte un ejemplo, el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas, el aeropuerto, todos esos megaproyectos, necesariamente tienen que estar antecedidos de una consulta  a las comunidades indígenas. Consulta que es obligada para los mexicanos a través de un convenio internacional y hoy por hoy no hay claridad ni el de la consulta, ni que sean transparentes, ni que sean previas”.

“Hay escenarios muy lamentables como lo que estamos viendo en la Ciudad de México donde hay algunos casos de policías que en lugar de cuidar a las mujeres las agreden, las violan, las lastiman, las laceran. Una de las cosas más preocupantes es que, después de una manifestación, sin duda compleja, la primera reacción del gobierno de la Ciudad de México, sea decir que es una provocación, en lugar de reconocer que hay un grave problema de seguridad para las mujeres”, denuncia.

Reconoce que preside una comisión cuyo objetivo puede ser controvertido, pues, por ignorancia, muchos creen que el tema de derechos humanos se limita a la defensa de delincuentes: “Ha habido una tendencia a estigmatizar la defensa de los derechos humanos de los delincuentes como si sola y únicamente esa fuera nuestra responsabilidad. Primero hay que refrendar que quien delinque y quien no delinque ambos tienen derechos humanos y eso tendría que revisarse siempre. También hay que reconocer que los derechos humanos hoy deben de tener un perfil distinto o cuando menos distinguible; hay que defender los derechos humanos del delincuente, pero también los del policía; vemos escenas donde está un ciudadano golpeando a un policía y el policía no se defiende porque no tiene metodológicamente claro cuál es el uso de la fuerza que tiene que implementar, pero además, se preocupa caer en un supuesto de agresión a los derechos humanos del ciudadano o del posible delincuente. Hay que entender que ambos tienen derechos”.

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Refiere sobre su reciente visita a la Organización de las Naciones Unidas: “La delegación de México se reunió con los expertos de discriminación y racismo, el nivel de expertos es muy alto, e hicieron cuestionamientos complejos y siguen pidiendo claridad en varias cosas, una de ellas es qué va a pasar con las comunidades indígenas que son quienes más sufren discriminación y racismo, uno de los reclamos más sonados es que no hay claridad en la consulta y cómo van a perjudicarse o no con estos megaproyectos, decía un relator que las consultas a mano alzada no eran consultas y eso se debe resolver en beneficio de los mexicanos, decía otro relator ¿qué tiene de maya el tren maya?”.

La cuestionamos sobre cómo es la relación de la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado con el gobierno federal y comenta: “De mí parte es muy respetuosa. Yo sé que no recibieron instituciones donde los derechos humanos se garantizaran, ahí tenemos Ayotzinapa y muchos eventos de la historia reciente de nuestro país, pero también con ese respeto hay que señalar las cosas que se siguen haciendo mal y una de ellas… yo diría peor que nunca, es la asignación de recursos para las áreas de derechos humanos, con esta austeridad que golpea a muchos. Siempre estaremos de acuerdo con la austeridad bien entendida, pero yo no encuentro la justificación de un recorte a la comisión de víctimas, no lo acepto desde ninguna lógica”.

Retornando a los pendientes de la comisión que preside, destaca: “El PAN, en mi nombre, y después el senador Monreal, presentamos una iniciativa que más o menos tienen la misma guía de propuesta y es que las personas que discriminen o que inciten al racismo, al odio, a la violencia sean sancionadas. Lo que vimos en El Paso, Texas es una muestra clara de racismo y en México debemos tener el andamiaje legal necesario para que eso no suceda. En la Encuesta Nacional de Discriminación, una de cada cinco personas se siente discriminada y tenemos discriminación de varios tipos, ya sea por el color de su piel, por su apariencia física, por su religión, o por si se es obeso, hay varias formas de discriminación en México y necesitamos encontrar el tipo penal en el catálogo de cuáles serían los supuestos para ser sancionados. Si no mandamos un mensaje de unidad sobre este tema, los partidos políticos estaremos cometiendo un error. Es necesario que hablemos de cosas que puedan construir y una de ellas es generar un discurso de reconciliación entre los mexicanos”.

Egresada de la Facultad de Derecho de la UNAM, nos habla de aquellos viejos anhelos de estudiante: “Nunca te imaginas que vas a ser diputada o senadora, pero siempre sabes que vas a buscar algo más. Lo que siempre me imagine y tuve muy claro es que, cuando estuviera en la toma de decisiones, trataría de hacer lo mejor posible. Yo cuando estuve en la mesa de la comisión de cultura se resolvieron en un año más de 5 mil millones de pesos y no me quedé con un solo peso. En la vida hay que tomar decisiones o quieres hacerte millonario o quieres que nadie se atreva a decirte nada, yo decidí que no, porque quería hacer una carrera política”.

“Alguna vez llegó un señor con mucho nombre y a mi oficina siendo diputada local y me dijo ‘¿qué necesitas?, yo te lo doy’, con tal de que lo apoyara en una ley. Yo le dije, yo quiero una carrera política y esa no me la puede usted dar”, concluye con una sonrisa la entrevista.