Balbina Flores, Representante de Reporteros Sin Fronteras

Por: Patricio Cortés / Fotografía: Kury Galeana

periodista_sep_01Hoy México es considerado el país, sin guerra, más peligroso para ejercer el periodismo, lo cual no solo atenta contra los comunicadores sino también contra la sociedad misma, restringiendo su derecho a estar informada. Sobre el tema, charlamos con la representante de Reporteros Sin Fronteras, Balbina Flores, quien es ampliamente reconocida como una de las principales defensoras de periodistas en nuestro país.  

De entrada, le pedimos un diagnóstico de esta administración y no es nada optimista: “Del primero de diciembre a la fecha, no hay un diagnóstico alentador y no es que queramos destacar lo malo, sino porque los hechos están mostrando una situación que no ha cambiado sustancialmente con relación a los primeros meses de las administraciones anteriores. Llevamos diez periodistas que han sido asesinados en esta administración, nueve en lo que va de este año y el año no ha terminado (dos días después de la entrevista asesinaron a uno más), estamos a mediados de agosto. Por otra parte, las constantes amenazas y agresiones a periodistas, sean físicas o ataques en redes sociales continúan, eso no ha variado. La constante salida de periodistas de sus zonas de origen por temor a la inseguridad también se mantiene y a eso hay que agregar la situación de impunidad que continua, así como la falta de garantías de seguridad para el ejercicio periodístico”. 

“La explicación que nosotros encontramos es que los actores de inseguridad y las zonas donde ha habido violencia no se han modificado, incluso, se ha reactivado en algunos estados como Michoacán y Guerrero, y se han añadido otras que antes no aparecían, por ejemplo, Quintana Roo y Guanajuato. Hay que ubicar que la mayor parte de ataques a periodistas están en lo local, en los estados, en los municipios, y tiene que ver con esas condiciones de inseguridad donde está la presencia de la delincuencia, donde a veces hay una vinculación o colusión entre estos grupos y las autoridades locales, esa situación se mantiene”, expone.

Complementa: “Lo que vemos ahora es que el gobierno actual no tiene un control en estas localidades, y acabar con eso no le va a ser fácil, por otra parte, viene toda una historia de impunidad terrible que no se ha modificado. No vemos hasta este momento cuáles van a ser las políticas para combatir la impunidad. La verdad es que nosotros esperábamos que a estas alturas pudiésemos tener cierta claridad respecto a la política actual que el gobierno va a seguir en relación al combate a la impunidad, no lo tenemos claro. Lo que tenemos es que el presidente, como lo han dicho otros presidentes, respeta la libertad de expresión, que están trabajando en el tema de seguridad, de protección, pero la realidad del tema que tenemos ahora enfrente es que las condiciones no han cambiado”.

A la ya complicada situación se suman los constantes comentarios del presidente desacreditando a los medios que considera hostiles: “Hay que agregar este discurso del nuevo gobierno que no es adecuado con los medios y los periodistas, que van desde estas expresiones como lo que le dijo a Proceso que no se porta bien, no específica en qué sentido no se porta bien, porque eso de no portarse bien puede tener toda una lectura. Expresiones de ese tipo no ayudan, lo que nosotros decimos es que de acuerdo a los principios de libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y de la Corte, hay una serie de lineamientos internacionales que indican la responsabilidad de un presidente, o de un funcionario público de cualquier nivel, de cómo debe actuar frente a la prensa o los medios, no puede descalificar, no debería poner este tipo de expresiones sobre todo en un país como México”.

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“Este tipo de expresiones no favorecen porque el presidente es un personaje público y tendría que actuar de acuerdo a su investidura. Su figura de jefe de Estado le da una responsabilidad de garantizar y respetar derechos, no dando un discurso que ponga a los periodistas en mayor vulnerabilidad”, declara.

Según nos comenta Reporteros Sin Fronteras se ha acercado a las autoridades federales: “Hemos hecho ya varias recomendaciones directas en el tema de seguridad de periodistas: se tiene que fortalecer el mecanismo de protección, es decir, empezar por revisar por qué no ha funcionado y cuáles han sido sus fallas y a partir de eso establecer una política de fortalecimiento de sus recursos económicos; pero también de su metodología de diagnóstico y de sus medidas de protección. También somos muy conscientes de que en la medida que no se combate la impunidad, es decir, en la medida que no se investigue y se castigue a los autores materiales e intelectuales de estos ataques a periodistas, es muy difícil revertir una situación y realmente garantizar una seguridad. Los perpetradores de estos ataques siguen libres”.

“De los 30 periodistas que han sido asesinados en el mundo, nueve de ellos han ocurrido en México (un día después de la entrevista ocurrió el décimo homicidio). Hay condiciones que han ido generando esta situación, una de ellas es la impunidad, otra son las condiciones de inseguridad que se han ido agudizando en diferentes regiones del país, pero también de alguna manera es la falta de voluntad que ha habido en gobiernos anteriores en el sentido de realmente tomar decisiones que vayan encaminadas a contrarrestar esta impunidad, y el actual gobierno no ha dado señales de tener una política que quiera acabar con la impunidad”, señala,  indignada.

Surge la pregunta si las autoridades no quieren o no pueden, Balbina responde: “Hay algo de ambas cosas. De poder, pueden, tienen los recursos, son las instituciones encargadas para eso. De querer, no sé si quieran realmente porque ya lo hubiesen hecho desde hace rato, ese querer y ese poder deben ir acompañados de acciones porque lo último que le señalamos a la actual administración, es que este gobierno, tiene la oportunidad de demostrar que va a hacer algo en el tema de la prensa y la libertad de expresión, que estamos esperando sus acciones, contundentes. Muchos en el campo de derechos humanos todavía guardamos la expectativa de que esto cambie, pero no será por mucho tiempo”.

Comenta que desde el extranjero se considera a México como un país muy peligroso para ejercer el periodismo: “Estamos clasificados como uno de los países en situación difícil, bueno vamos a ver la siguiente clasificación el año que viene, hay países donde hay una tendencia ya a ser graves (a nivel de países como Cuba, Siria, Libia…), no estamos muy lejos estamos a un paso de ser un país en situación grave y eso es lo que el gobierno no dimensiona, no lo tiene en su radar, no lo tiene como una prioridad. Son alarmantes los asesinatos que ha habido en estos meses, los periodistas le preguntan al presidente y no dice mayor cosa. Nosotros decimos ‘tiene que haber una política donde todo gobierno tiene que condenar este tipo de agresiones a periodistas y ese discurso no lo ha habido hasta ahora’.”

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Acota: “Hay que pregúntale a la Fiscalía General de la República cuál va a ser su papel ahora, porque ya es un órgano autónomo, si nosotros vamos con el presidente y le decimos ‘oiga que si los asesinatos’, nos va a decir, ‘díganselo a la fiscalía’. El actual fiscal general brilla por su ausencia en este tema. Entonces creo que hay presionar y preguntarle cuál va ser su nueva política para el tema de la atracción de las investigaciones, que no lo están haciendo. El artículo 71 de la Constitución y el 21 del Código Penal establecen claramente en qué situaciones la fiscalía puede ejercer la atracción y, a pesar de haber elementos para eso, la fiscalía no lo está haciendo, es grave hasta el año pasado lo estaban haciendo, pero no en esta administración. Dimos un paso atrás en ese sentido, lo peor es que no sabemos por qué, no sabemos si es la nueva política de la fiscalía general, si no hay recurso, no sabemos a qué se debe eso”.

En este contexto, representar al principal organismo internacional para la defensa de los periodistas en México, no es sencillo: “Lo más difícil es lidiar con la frustración, porque para nosotros lo ideal sería tener una comunicación fluida con las dependencias, ver avances en las investigaciones de los asesinatos, es decir, ver cómo se atraen las investigaciones y avanzan. Lo más terrible, lidiar con esa frustración, vemos cómo matan periodistas cada mes y no pasa nada, es desalentador ver que al gobierno no le preocupa demasiado el tema, aparentemente no es una gran prioridad, por lo menos hasta ahorita no lo hemos visto así. Otra frustración es lidiar con un periodismo muy precario en condiciones de trabajo terribles, cada vez peor pagado, vemos un periodismo no solo atacado sino periodistas que viven una situación cada vez mucho mayor de vulnerabilidad laboral”, concluye.