Los pendientes de tu cuerpo — Psicocorporalidad

Por: Amaranta Medina Méndez

amaranta_oct_01Antes de adentrarte en este escrito toma una pausa, inhala lento, profundo y reflexiona si ahora mismo te sientes con algún grito ahogado, un orgasmo reprimido, una carcajada atorada, el llanto estancado o una preocupación que no te deja descansar.

¿Expresas tus emociones en el mismo instante en el que las estás sintiendo o lo dejas para después?

¿Dejas que tu cuerpo sienta o no tienes tiempo para eso?

En los quince años que tengo trabajando con mujeres, me he dado cuenta que sin importar edad, condición socioeconómica, nivel educativo, geografía ni cultura, la mayoría pedimos permiso o disculpas por expresar nuestras emociones o reflexiones -llorar, carcajearse, mostrar enojo- como si fuera un atentado contra las demás personas. ¡Hay culpa! No se diga de los hombres que están bien entrenados y acorazados para no llorar delante de alguien, aunque es evidente, para el ojo observador, se pueden estar resquebrajando por dentro. 

¿Qué pasa cuando te aguantas la expresión de tus emociones y sensaciones?

Cada vez que te aguantas, estás generando lo que yo llamo  “los pendientes de tu cuerpo”, los que se van acumulando hasta encontrar el mejor momento de salir a la superficie en una catarsis que te dejará perpleja/o, ya sea por el escándalo que harás, porque te asustarás o por el dolor físico que se gestará poco a poco en tu cuerpo y que tendrá formas encarnadas como contracturas musculares, torceduras de cuello, gripe, gastritis, y dolencias a las que no encontrarás explicación y que aparentemente no tienen origen. O enfermedades agudas, crónicas y hasta degenerativas.

¿Quieres eso en tu vida?

Yo creo que nadie desea vivir situaciones desagradables y mucho menos enfermedades. El problema es que no nos hacemos cargo de nuestras emociones ni de las situaciones que vivimos en el día a día, todo lo vamos postergando para un “mejor momento” que tal vez se tarde horas o años en llegar. 

Deja de tenerle miedo a tus emociones y a lo que siente tu cuerpo cada vez que vives una situación difícil de manejar con las distintas emociones que la acompañan.  ¡Atrévete a sentir en el mismo momento en que tu cuerpo está vibrando con la tristeza, con la alegría, con el orgasmo, con la ira!

No se trata de lastimar a alguien, mucho menos a ti misma/o. El problema es que si te aguantas, a la primera persona que lastimas es a ti. Sé consciente de lo que sientes y asócialo inmediatamente al momento que estás viviendo y a momentos pasados que te han hecho sentir eso que estás sintiendo. Si tienes que aguantar por no perder la chamba o porque te dieron ganas de golpear a alguien y obviamente no lo harás, porque como escribí antess, no se trata de lastimar, procura que en el primer momento más oportuno, lo puedas liberar. Para que no te quedes con el cóctel de “substancias de la sobrevivencia” que se activaron en tu cuerpo porque éstas te cobran la factura más adelante. La adrenalina, la glucosa y el cortisol son unas de las tantas substancias que tu cuerpo libera en ese momento en el que sentiste que te jugabas la vida, son para que huyas o ataques y te defiendas. 

Vivimos en un cuerpo de mamífero con programas biológicos y arcaicos para la sobrevivencia, con cerebro de humano y una consciencia social y espiritual en proceso de desarrollo, gracias a los cuales ya no tenemos que huir ni atacar. Como seres sociales y civilizados que somos, nos toca resolver nuestros problemas de otra forma, no como animales, por lo mismo, no la tenemos tan fácil pero tampoco imposible. 

Lo primero de todo es que si tienes emociones y sensaciones postergadas por mucho tiempo, busques la mejor manera y el mejor espacio de contención para liberarlos. Por ejemplo, hay lugares especializados en los que puedes permitirte sentir tu ira y liberarla rompiendo cosas, sí, rompiendo cosas aunque esto sea mal visto. En estos espacios estás apoyada/o y contenida/o por terapeutas profesionales que te cuidan y te acompañan para vivir el proceso de la mejor manera para ti. 

En la exploración de varias técnicas de expresión encontré que la escritura autobiográfica, el movimiento, la arte terapia, la danza, el masaje y la respiración son excelentes para liberar emociones y relajar el cuerpo. Incluso te dan claridad mental para resolver aquello que puso a todo tu ser en estado de alerta. Lo mejor de todo es que también te dan la oportunidad de tener un momento para ti en el que te detendrás a conocerte, tratarte bien y a saber lo que es comenzar a amarte. 

Mientras más te permitas expresar y sentir, tus emociones vendrán con menos intensidad, tendrás más claridad de pensamiento y por lo tanto tu acción será más clara y asertiva. Mientras más te permitas conocerte a partir de lo que sientes en cuerpo y alma podrás fluir de una manera más amorosa contigo y con las/los demás en tu día a día.

 

Tips

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Si en el mismo momento en el que estás viviendo una situación dolorosa o peligrosa no puedes detenerte a ser consciente de lo que sientes:

Anota de inmediato la sensación y el acontecimiento que la provocó, al menos con unas palabras clave. 

Ya en la calma de tu casa escribe todo con detalle, siéntelo con todo tu cuerpo, deja que salga el llanto, el moco, el grito, la mordida en la almohada o incluso el vómito y más, toma mucha agua, corre, haz ejercicio, brinca, baila, escribe, canta, sacúdete como los perritos, estírate como gato, grita. 

No te quedes sentada/o esperando a que pase porque no pasará, se te cristalizará en el cuerpo.

¡Libera la emoción y siente! ¡Todo pasará si lo dejas fluir en ti!

No le dejes pendientes a tu cuerpo.

Si consideras que requieres apoyo, busca un/a terapeuta adecuada/o para lo que necesitas. 

Contacto

Amaranta Medina Méndez

Lic. en Geografía Humana

Terapeuta SOMA (Psicocorporalidad), Masaje de Liberación Emocional, Respiración Ovárica Alquimia Femenina, Autora del manual Para perderle el miedo a la escritura, (2013) Ed. DEMAC.

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Sitio web: www.ammarte.org

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