Hacienda de Chinameca, no es solo la muerte de Zapata

Por: Arturo Ríos Ruiz

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Fue en Cuernavaca donde Hernán Cortés, con su experiencia como cañero en Cuba, introdujo la caña de azúcar a México, construyó los primeros tres cañaverales en los valles donde hoy está esta ciudad, así como otros más en los terrenos de la hoy Cuautla, que por el clima en la zona, prolifera este tipo de cultivo. 

Otros españoles siguieron el ejemplo de Cortés y, a partir del siglo XVII, las haciendas azucareras proliferaron en los fértiles valles de Cuernavaca y Cuautla, convirtiéndose la región en una de las más importantes productoras de azúcar de Nueva España.”

Al principio la forma de producción que primó fue similar a la de las haciendas, con su característica organización del trabajo feudal. De acuerdo con Maurice Dobb con el concepto de Feudlismo, este es: “Un sistema bajo el cual el estatus económico y la autoridad estaban asociados con la tenencia de la tierra y en el que el productor, que a su vez era poseedor, tenía la obligación, basada en la ley, dedicar parte de su trabajo o de su producción en beneficio de su superior feudal.” 

La Encomienda en Nueva España fue introducida por Hernán Cortés después como forma de “repartir” a los indios a distintos conquistadores y colonos.             

Fue así que las haciendas y su modo de producción fueron heredadas directamente, además de la sociedad feudal también de la encomienda. En México, al final de su periodo, gozaron de los beneficios de las innovaciones tecnológicos del siglo XIX. La revolución y la reforma agraria las destruyeron y dieron lugar a otras formas de producción.   

Luego surgieron los ingenios, mismos que utilizaron las estructuras de las haciendas, rodeados por ríos y manantiales para tener esa fertilidad propia de Morelos que contribuyó a hacer de la industria del azúcar morelense la más importante en el país.

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Morelos, históricamente ha sido el punto de asentamientos y testigo de acontecimientos ligados a nuestra historia nacional. La ex hacienda de Chinameca es un ejemplo de lo mencionado, fue la última en la que se produjo el valorado dulce. En la actualidad la referencia es que prevalece el triste recuerdo de que ahí mataron a Emiliano Zapata el 10 de abril de 1919, pero tiene su propia historia esta belleza arquitectónica.

Fue construida antes de la Revolución, por ello su trayectoria es relativamente corta. En los informes publicados en 1870 por el gobierno del estado de Morelos, no figura Chinameca, sólo la referencia que por 1700, Felipe Cayetano de Cárdenas operaba un pequeño trapiche de tracción animal. La hacienda como la vemos, fue edificada en 1906 por el arquitecto León Salinas.

Después se convirtió en todo un emporio azucarero y descubrimientos recientes de INAH, cuyos arqueólogos encontraron debajo de la antigua finca morelense restos de los molinos que funcionaron a inicios de esa centuria, así como otros de finales del siglo, ocupando los poblados de Zacapalco, El Limón, Santa Rita, Santa Cruz, La Mezquitera, La Era, Nexpa, Cuaxtitlán, Pala, Los Hornos, Chimalacán, Ajuchitán, Huautla, Rancho Viejo, San José de Vázquez, y otros más, llegando a crecer hasta 64,486 hectáreas.

Durante las excavaciones también se recolectaron dos toneladas de distintos elementos que formaron parte de la maquinaria del ingenio. Este hecho ha revelado los vestigios de los trapiches o molinos utilizados para la extracción de azúcar hace más de 200 años.

Los vestigios corresponden a diversas épocas: desde las primeras décadas del siglo XVIII, cuando el proceso de la caña se hacía con mecanismos hidráulicos o movidos por animales de tiro, hasta la novedosa aplicación de máquinas de vapor, hacia el año 1900. Antes de este descubrimiento, la única evidencia de este tipo de producción que tuvo la ex hacienda, era el chacuaco de principios del siglo XX, una chimenea de 45 metros de altura, construida con ladrillos.

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Mario Córdova Tello, delegado del INAH en Morelos, explicó que el hallazgo se registró durante excavaciones en un área de mil 500 metros cuadrados, efectuadas como parte de los trabajos de remodelación que se realizaron en esta ex hacienda. “Los vestigios constituyen solo una parte de lo que fuera la hacienda, cuya extensión es de aproximadamente 4 hectáreas”. 

En esta sección, cercana al chacuaco, hay evidencias de tres etapas constructivas, o una cuarta, desde el primer trapiche de los albores del siglo XVIII, hasta los de la industrialización del proceso de la caña que datan de fines del siglo XIX y principios del XX.

Para 1880 se le conocía como “Rancho Nuevo”, rápido inició la conformación de un poblado integrado por los soldados que combatieron tanto en la guerra de intervención, como en la revolución de Tuxtepec, entre 1870 y 79 a quienes se les dotó un terreno. 

Para 1896, las tierras de los viejos milicianos pasaron a manos del próspero hacendado Vicente Alonso Simón, propietario de otras haciendas como Calderón y El Hospital.

Al pasar los años, Alonso Simón siguió acumulando terrenos, tantos que en 1899 se considera que poseía alrededor de 35,000 hectáreas, iniciando entonces la construcción del canal para llevar agua a esas sementeras. La obra costó 300,000 pesos, y se terminó en 1904. 

Por consejos del ingeniero León Salinas ligado a la industria azucarera, construyó un puente-canal de 36 metros de alto sobre la barranca llamada “La Cuera”, para facilitar la llegada del vital líquido a los sembradíos, pues además de la caña, se cultivaba arroz. 

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El ingeniero Salinas fue comisionado para construir el ingenio azucarero de Chinameca, así como un ramal del Ferrocarril Interoceánico, desde la estación Huichila, en el que transportaron sofisticada maquinaria desde Veracruz, para modernizar la fábrica. Llegó a ser la de mayor extensión en la región, tenía una superficie de más de 60,000 hectáreas. 

En 1907-1908 la producción alcanzó la cifra de 1,030 toneladas de azúcar y 421 de miel, que aumentó en el siguiente año. Para 1910 se había valuado fiscalmente en un millón 250,000 pesos y tenía una población de 986 habitantes.

Al fallecer Vicente Alonso, las propiedades quedaron a su viuda Julia Pagaza, quien no reconoció las promesas de su esposo para devolver las tierras, ese hecho provocó el descontento que coadyuvó a la lucha armada. 

La hacienda de Chinameca fue el lugar de la traición de Jesús María Guajardo, subordinado de Pablo González, jefe de las fuerzas carrancistas en el estado, en que asesinaron a Emiliano Zapata, el 10 de abril de 1919. Después de la Revolución se repartieron las tierras, le quedaron unas 70 hectáreas, luego pasó a manos de Nacional Financiera, y desde hace algunos años está bajo la administración del gobierno estatal. Fue remodelada y alberga al “Museo del Agrarismo”. 

Colocada debajo de la puerta principal está una escultura ecuestre de Zapata montando su “As de Oros”, realizada por Xerxes Díaz. A la entrada del edificio, vemos una escena en la que aparecen el Profesor Otilio Edmundo Montaño -autor intelectual del Plan de Ayala- y Emiliano Zapata, obra de Kunte-Ubando. 

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La ex hacienda de San Juan Chinameca forma parte del patrimonio histórico de hondo valor histórico-social, atractivo que se aprecia, si se entiende el papel que tuvieron estas fincas en el desarrollo de la colectividad en la región, que hoy conforma el estado de Morelos.

Bibliografía: Haciendas en Morelos de Alfonso Toussaint

Estudio de Mary Tere Soto