“Guasón: Reflejo de una sociedad enferma y los olvidos en la salud mental de sus individuos”

Por: Extracción del texto original de Laura Ilarraza G. / Rosa Martha Loria

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La taquillera película “Guasón”, cuyo guión fue escrito por Scott Silver y dirigida por Todd Phillips, en la que Joaquín Phoenix protagoniza el Guasón tras el personaje de Arthur Fleck, no es una película más nacida de los comics de los años 40´s, en la que el archienemigo de Batman se ha vuelto uno de los villanos más populares de la actualidad, es necesario verla desde sus múltiples aristas para comprender y apreciar a este peculiar personaje del Guasón, un humano con cara y sonrisa de payaso, desde la propia realidad, es un personaje totalmente perturbado que se encuentra rodeado de muchos misterios y detalles que los fanáticos comunes podrían descartar.

El “Guasón” es un personaje profundo y fuera del estereotipo del villano que, no solo narra sus orígenes en un Comic, sino que posee un desorden de personalidad que lo lleva a expresar sus emociones a través de esa risa incontenible y que ha tenido la capacidad, incluso, de mostrarnos a los buenos, como no tan buenos y a los malos, como no tan malos. 

Este villano llega a la pantalla cinematográfica modificando los bosquejos y estereotipos de la versión del “Guasón” que conocíamos, invita a sus espectadores a una deliberación muy propia de los tiempos actuales, sobre la desigualdad, la exclusión, las enfermedades metales y una sociedad que se ha ido enfermando, inclusive, que conquisto los corazones de una gran parte de su público, que piensa y empatiza con él, y en otros más, provocó de un sablazo, dudar sobre nuestro sistema de valores.

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El Guasón es un personaje que nos enseña que el empoderamiento a partir de la propia visión del mundo y de la sociedad, como también, derivado del comportamiento de los transgresores, provocadores y de quienes dicen “no” a una sociedad carente de empatía, de respeto hacia los enfermos mentales y a hacia un grupo social lleno de hartazgo, violencia y miseria. 

Es claro que Arthur Fleck (Guasón), al principio de la película, representa a una persona frustrada y profundamente depresiva, que debe soportar la carga del miedo, la angustia o la muerte, que se disipa lentamente tras su trabajo como Payaso y un gran sueño de ser cómico como su mayor referente: Murray Franklin, presentador de “Late Night Show” en los años 80´s.

Este personaje, un payaso con piel de ser humano pegado a un cigarrillo y que subsiste al maltrato, el abandono, la pobreza y que intenta controlar sus problemas psicológicos y adaptar su humorismo tomando notas e incluso, dando una buena cara a quienes son hostiles con él. Hostilidad que recibe a base de golpes que van generando en el personaje, una serie de cargas emocionales que lo encaminan hacia un sentimiento de frustración y depresión y lo desvían del compromiso social de hacer reír a los demás. 

Es la hostilidad, la identificación de sus orígenes con el rechazo y la locura, que lo empoderan y es el momento en el que Arthur da el paso, usando su característico maquillaje reivindicando una identidad propia del Guasón, dejando atrás la identidad del obediente Arthur. 

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Ambos papeles del personaje y en su totalidad, la filmación invita a reflexionar cómo –  de esta sociedad enferma e insensible-, emerge un héroe disfrazado de villano, con una maldad que no es otra cosa más que producto de su paulatina liberación y, quizá a replantearnos nuestra visión sobre la salud de nuestra sociedad, la desigualdad y la vida de aquellos que apenas logran a medias incorporarse un sistema capitalista y que en lo cotidiano trabajan y comen a medias, en dónde lo que lo único que aumenta es la rebeldía y el hartazgo al abandono, injusticia y discriminación. 

No se trata de tomar el “Guasón” como una apología o profecía, sino como la urgencia de poner la vista hacia una sociedad más sana, romper con patrones de comportamiento deshumanizados que hacen una analogía entre la discriminación, la desigualdad y la falta de atención de la salud mental, como a los desórdenes de personalidad producidos por ese agotamiento psicosocial y que recaen, muchas veces, en la necesidad de emancipación colectiva.