POR EL PLACER DE VIVIR

Por: Psicoterapeuta y Orientadora en Tanatologia Raquel Estrada. / racheles_03@outlook.com

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Vivir es un gran regalo que recibimos y cada festejo de cumpleaños es la oportunidad de celebrar la vida y de que sea mejor. No es solo un año más, es reencontrarse con los sueños, anhelos y reafirmar la autoconfianza que se tiene depositada. Es tener la posibilidad de construir un proyecto personal significativo que esté centrado en el amor, y sólo a través de las vivencias se puede conocer los errores y las caídas para avanzar y crecer superando las dificultades, por eso es importante tener un sentido de vida para poder apreciarla. Mucha gente se va de este mundo sin comprender nada y viven sin conocer la esencia misma de su existencia. 

Podríamos decir que la vida es un viejo diario y cada día nos encargamos de redactar los capítulos de nuestro corazón y narramos todas las aventuras expresadas en emociones y sentimientos que guardamos. Nos lleva a reencontrarnos con las páginas donde están plasmados los recuerdos, las experiencias y los grandes amores. Hay capítulos que cobran vida y se proyecta nuestra película donde somos el actor principal, no hay tiempo de repetir ninguna escena, y nos podemos ver en un mar de emociones que inundan el alma. Aún nos falta mucho por escribir o quizás no, pero de lo que debemos estar convencidos, es que el próximo episodio sea, nuestra mejor historia jamás escrita. 

Aunque la vida tiene distintos matices nuestro comportamiento suele ser un reflejo de lo que creemos acerca de nosotros mismos y sobre nuestras capacidades para vencer los inconvenientes, porque nadie dijo que sería fácil, es como un gran camino sembrado de rosas hermosas, con una deliciosa fragancia como la felicidad, pero con espinas como parte de la existencia. Hay quien hace de cada enseñanza su gran maestro y se fortalece con cada situación que se presente y ante ninguna circunstancia se debe bajar la guardia, hay que continuar con el mejor ánimo desafiando el destino. Como decía Aldoux Huxley, la experiencia no es lo que te sucede, sino qué haces con lo que te sucede. 

Cuando tenemos un problema la mente se bloquea y sentimos que lo que estamos atravesando no tiene solución, a tal punto que no sabemos cómo remediarlo. Cuando nuestro diálogo interno genera pensamientos positivos, nos permite escuchar la hermosa música que proviene de lo más profundo de nuestro ser, para tener la capacidad de análisis y solución. Aunque aparentemente no podemos cambiar lo que ha pasado, la actitud con la que reaccionamos ante un problema, nos llevarán a la resolución satisfactoria o por el contrario quedarnos en medio de la nada. 

“Nuestra mayor riqueza no está en no caerse nunca, sino en levantarse cada vez que caemos”, Confucio.

Porque cada experiencia -por más dolorosa que parezca- tiene un mensaje y un sentido al final, el objetivo de este aprendizaje es continuar caminando ahora más ligeros y con una mejor postura ante la vida. El saber gestionar las lecciones enriquece y deja un potencial de aprendizaje. “El barco volverá a salir a flote”.   

 

MERECES VIVIR BIEN

Hoy reparé en ti, te vi como un niño abandonado encerrado en la ansiedad y el miedo a enfrentar el presente, tus ojos reflejaban tristeza y el deseo de hacer cambios profundos y necesarios. Te encontrabas con los pies descalzos y cansados de tanto caminar, con la mirada ausente y el cabello desaliñado, tus manos se aferraban al pasado, a tus pérdidas emocionales y en el espejo de la habitación solo se reflejaba tu interior vagabundo que no sabe cual es su sitio. Corrí para abrazarte y poco a poco sentí cómo tu corazón latía y me senté a escucharte, tenías una gran necesidad de ser tomado en consideración, pudiste ir reconociendo tus temores, lo que no te ha permitido ser feliz. De pronto una melodía te invita a bailar con la vida, a cantar con la alegría de un mejor mañana, a reeducar tus pensamientos y a sintonizar notas de fe y esperanza. Pasaron muchas lunas y caían las hojas del calendario, hasta que comprendiste que mereces vivir bien. Tomaste cada pedazo del rompecabezas y lo fuiste armando, te llevó tiempo, en ocasiones te desesperabas, pero no te diste por vencido, y cuando tenías la última pieza, las lágrimas cubrían tu rostro, por primera vez eran de dicha plena. Te fuiste conociendo y aunque estabas cansado no paraste hasta terminar, porque ahora eres una fuente inagotable de bienestar. Mientras disfrutabas de ese gran momento los rayos del sol se posaban en tu ventana, ahora todo era diferente, los días tenían sentido, estabas conectado de forma positiva con el mundo. Estuviste dormido tantos años y por fin has despertado. Te miro sonreír y hay en tu mirada una luz especial y mágica, porque hoy el amor tocó a tu corazón y has empezado a escribir el mejor capítulo de tu existencia. “Vivir es un placer”.