Los pendientes de tus senos

Por: Ammaranta MM / Contacto: www.ammarte.org

amaranta_nov_01Me gustaría que antes de profundizar en esta lectura, primero tomes un papel, una pluma y te respondas a ti misma las siguientes preguntas: 

¿Qué relación tienes con tus senos? ¿Te gustan tus senos? ¿Cómo piensas que son? 

¿Los comparas con los de otras mujeres? ¿Los acaricias?

¡Ahora sí, vámonos a la lectura reflexiva y activa!

En nuestra cultura occidental reducimos y significamos nuestros senos a tres funciones: Una es amamantar, si acaso nos animamos a hacerlo. La otra es para la función sexual de atraer y dar placer, principalmente dar, más que recibirlo. La tercera está reservada para la enfermedad, concretamente el cáncer.

Mi propuesta es que te relajes y toques tus senos. ¡Alto! No te estoy diciendo que los toques para buscar bultos, bolas, tumores, cáncer. Para eso están los médicos y las campañas de detección de enfermedades, para lo horrible, lo innombrable, lo que no queremos en la vida, para la enfermedad y la salud.

Lo que yo te quiero compartir es una filosofía complementaria para que te relaciones con tu cuerpo de una forma íntima, amigable, amorosa y gozosa. Te sugiero integrar esta propuesta en tu relación diaria con tu cuerpo entero. Pero comencemos por los senos.

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Acaricia tus senos, te lo agradecerán. Acaricia todo tu cuerpo te lo agradecerás. No lo dejes como pendiente, no les dejes pendientes a tus senos. Relaciónate con ellos mediante la caricia cotidiana, incluso háblales bonito mientras te miras al espejo. Recuerda que entre tus senos está tu corazón, ese órgano que bombea la sangre con oxígeno al resto de tu cuerpo. Y si tu corazón tiene mal de amores externos entonces transmítele Autoamor mediante la caricia de tus senos. Con el paso de los días sentirás la diferencia. No esperes a que alguien más te los acaricie. Acaríciate como deseas que te acaricie la persona que te gusta, o la persona a la que amas.

Aquí te dejo algunos tips para las caricias de tus senos. Recuerda, son sólo tips que tú puedes ir complementando con lo que a ti te guste.

Si apenas vas a comenzar a relacionarte con tus senos, te sugiero que lo hagas una vez por semana, con el trato cotidiano y el sabor de las caricias lo querrás hacer diariamente y te darás el tiempo para ello. 

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Consigue con anticipación un aceite de tu agrado para acariciarte, puede ser solo aceite de coco virgen, y si quieres le puedes agregar unas gotas de aceite esencial de incienso o de lavanda, busca que sea puro y orgánico. También arma una lista con canciones para el momento.

Busca el día más relajado de la semana y regálate al menos media hora. Pon tu lista musical,  coloca cojines, telas de texturas y colores agradables y ambienta el espacio a tu gusto. Toma un poco del aceite previamente preparado, respira lento y profundo mínimo tres veces. 

Parada o sentada comienza a tocar tu esternón (el hueso entre tus senos) y a extender suavemente la piel desde el centro hacia las orillas, por los huecos de las costillas, con las yemas de tus dedos, aplica un poco de fuerza y otras veces suavidad. Recorre todo, de abajo hacia arriba hasta las clavículas, el tiempo que sientas necesario. 

amaranta_nov_04acaricia tus dos senos en círculos, primero hacia afuera, ahora hacia adentro, no los jales, sólo acarícialos. Haz lo mismo con toda la parte de las costillas por abajo de tus senos. Y así mismo por encima de tus senos. 

Luego, con mucha suavidad acaricia desde el seno hasta la axila, primero de un lado y luego del otro, las veces que quieras. Haz todo con lentitud y sin prisas.

Ahora, con tus manos dibuja un corazón que comience en tu esternón y baje hasta tus genitales. Dibuja el corazón varias veces, de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba. 

Para terminar, deja tus manos un momento en tu corazón.

Cuando tengas al menos un mes de acariciarte tus senos, vuelve a las preguntas iniciales de este texto y respóndelas otra vez. ¿Respondiste lo mismo? Escríbele una carta a tus senos y léela en voz alta mientras se miran frente al espejo.

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Espera más sorpresas para el próximo número, y recuerda: 

¡No le dejes pendientes a tu cuerpo!

Ahora sí, ¡manos a los senos!