La madurez conceptual de Marco Zamudio Alicia a través de los ojos de Marco Zamudio

Por: Rosaura Cervantes Conde

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¿Qué hay en la madriguera? ¿Por qué llama la atención? ¿Cuántas veces nos hemos atrevido a traspasar lugares desconocidos? ¿Qué implica caminar en ella y poder confrontarse? Alice en la madriguera, es una exposición en la que el Maestro Marco Zamudio investiga, interroga los diferentes estadios de la mujer, los plasma y nos lleva a su propia interpretación sobre este personaje creado por Lewis Carroll. 

La cita fue en su taller, el cual se localiza dentro de una imprenta, el espacio es enorme, subimos unas escaleras y llegamos a la guarida del maestro Zamudio, hay cuadros colgados en las paredes y otros en caballetes, esculturas sobre una mesa, algunas son de su autoría, otras son de sus amigos… Al llegar estaba retocando una pintura, se trata de una mujer con el torso desnudo y un conejo sobre su cabeza que data de 2016. 

El maestro Zamudio ha planeado en una primera instancia tres entregas sobre esta niña que salió de la imaginación de Lewis Carroll. La primera entrega fue El principio de Alice, la cual se realizó en marzo, en ella se abordaban enfermedades mentales como la depresión, la esquizofrenia y la paranoia; la segunda hablaremos más delante de ella, aunque cabe resaltar que en estos momentos se presenta en Centro Cultural Ahuehuete y la tercera parte, Alice in the Darkness, se exhibirá en el Colegio Civil de la Universidad de Nuevo León.

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Continúa.- “Quise volver a estos cuadros que son los bocetos de las otras pinturas para retocarlos y ponerles más cosas, se me hacían muy insulsos, pocas veces me pasa, pero con estos cuadros ya me era imperioso, ya era la necesidad y empecé a retocarlos y ponerle cosas más raras de las que no me estoy basando en la realidad”, indica que no necesita de una foto o boceto, “sino que ya tengo cosas que siento que debo agregar y no debo estar basado en una foto o en una modelo, sino que ya lo estoy poniendo de mi cosecha…”.

¿Por qué retomar el tema de Alice para una segunda y tercera entrega?

Es un tema que empezó hace cuatro años y medio cuando el Dr. Luis Enrique Manterola me preguntó si me podía acercar a sus pacientes esquizofrénicos con el tema del dibujo y la pintura, y así empecé a dar clases, cada semana iba con un grupo y a la siguiente con el otro, y los cuestioné (a los alumnos) si recordaban o tenían algún cuento que les hubiese gustado. Recuerdo que llevé lienzos, papeles, y yo creo que el 80 por ciento les surgió el gato de Alicia. Volví a interrogarlos sobre lo que representaba para cada uno, y ellos me explicaron que era el miedo, otros la desazón, y para el resto la ansiedad, pero todos lo pensaban a través del gato de Alicia, y de ahí surgió mi obsesión por Lewis Carroll, y me doy a la tarea de redescubrir a Charles Lutwidge Dodgso (su nombre real). 

Indica que para entonces él ya había leído los dos cuentos Alicia (Alicia en el país de las maravillas y Alicia a través del espejo), “me metí con la vida de Lewis Carroll, con sus obsesiones, él padecía una especie de degeneración de la personalidad y lo reflejó con todos los personajes que están en Alicia, y eso tuvo mucho significado”. 

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Esto nos lleva a hablar de la mujer y de cómo la concebía antes y después de Alice. Responde francamente: “Era muy peyorativo, sigo siendo machista, pero antes era mucho más, y decía que la mujer era la culpable de todas mis desdichas y cuando me doy cuenta de que no era empático con ellas, venía el caos. Cuando no quieres entender a las personas, es porque no quieres, no porque no sepas entenderlas, simplemente no quieres porque no te pones en el zapato del otro, de la otra. Hay un egoísmo tan grande, que por eso viene los distanciamientos con los demás.

¿Qué viste en Alicia? Alicia es una niña, es una púber, que a veces es muy mujer, tiene etapas donde ella cree dominar la situación y Lewis Carroll la hace crecer enorme, toma el jarabito y en ese momento está representando el ego tan enorme que tiene la mujer, pero de repente Alice se deprime –por cualquier cosita- y se hace chiquita, entonces va de aquí para allá en una especie de sube y baja de emociones, de sentimientos que trae como consecuencia todas estas aventuras que va teniendo con otros personajes, algunos -muy pocos- son los que la quieren ayudar, pero ella no quiere salir de esa situación, se resiste a salir de esa madriguera, pero también hay personajes que se quieren aprovechar de ella.

El gato y la gusana que son los personajes más existenciales, son los espejos de Alicia, ese encuentro que tiene consigo, que es ahí donde surge el espejo; los gemelos son dos partes de un solo ente que es Alicia, que es ella reflejándose ante esos personajes, entonces todo esto significó una obsesión tremenda. Yo tomé a Alicia, porque para mí mi ícono siempre ha sido la mujer, la amo, es maravillosa en todos sentidos.

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-Hablas del machismo y de pronto escucho que amas a las mujeres… Sonríe discretamente y responde: La incógnita de la mujer es como la de la muerte, nunca sabes en qué momento va a despertar de algo (una mujer) y va desde pasiones indómitas hasta la misma muerte. Las mujeres han derrotado imperios, ve a Cleopatra… Entonces todos estos sentidos que le da la mujer a la vida, es lo que yo trato de expresar. Yo tomo a Alicia como personaje y después la voy desmenuzando y al final Alicia se convierte en una especie del arquetipo de la mujer, como Venus, Elektra, y miles de arquetipos femeninos más, para mí ya existía Alicia, y creo que también para Lewis Carroll, porque no es Alicia la mujer, es Alicia el arquetipo, ¿Por qué?, porque todas las mujeres son Alicias, y así fue como se fue construyendo la serie, que yo no creo que se vaya a terminar en tres partes, porque no termino de seguir expresando, no solo es el cuento sino todo lo que me produjo la experiencia con los esquizofrénicos, la experiencia de haber releído a Lewis Carroll, la experiencia de haberme adentrado en su vida y ahora mi obra. 

pintor_nov_05Los gatos que están en tu obra….Entre cierra los ojos y esboza una sonrisa entre el sarcasmo y la satisfacción.- ¡No son nada amables! Son gatos más bien cínicos que hace ver a Alicia lo cínica que es ella, es el que le dice ‘no te engañes’, en otras palabras ‘no te hagas pendeja, tú eres la que estás haciendo todo eso, ‘Por qué te quejas de estar donde tú quisiste estar, tú fuiste la que te metiste’. 

De este tema, cambiamos al de las exposiciones, Tomás Gondi lo invitó para abril a exhibir su obra en Los Ángeles y un par de meses antes, estará presentando e inaugurando el mural de El Migrante en la calle de Chiapas que pertenece a un edificio de Marco Cordero y Asociados. Es un mural de 6 x 1.40m con técnica de esmaltes y acrilatos sobre lámina de hierro, una técnica nueva para él, en la colonia Roma, donde seguro habrá varios transeúntes que están lejos de sus hogares y las vías del tren le imprimen una mayor añoranza.  

¿Qué representa realizar un mural?

Al principio no quería, pero hoy en día, reconozco que los murales del metro representan todo, hay uno en la estación Tlatelolco, El andén de ouróboros, y otro en metro Insurgentes The Passenger”, aún inconcluso, porque no me han dado permiso para terminar-. Como intelectual, porque este es un trabajo intelectual, te conviertes en un portavoz y eres voz del pueblo, en ese entonces se me acercaron unos chavos y me dijeron <¿qué a los gays no nos vas a representar?>. Por eso surgió el diablo mariposa, también llegaron los skatos, y así salió el otro personaje con su patineta, y otros más como las prostitutas, todo ha sido maravilloso y me doy cuenta que el arte público tiene una causa que es convertirse en voz de los que van a pie y es algo que no puedo cambiar por nada.     

Cabe destacar que tanto las exposiciones de Alice como el mural de El Migrante tienen dedicatoria a sus grandes amores, “a mis hijos Merisi y Luca, y a Lizeth quien me ha apoyado en todo, la verdad que sin ella sería más difícil poder lograr cada paso”.

Marco Zamudio siempre quiso ser dibujante, más fue su maestro Jorge Albarán -“para mí un gran maestro”- el que descubrió su talento y del que escuchó el primer consejo: Marco se necesita dos cosas para ser artista, se necesitan dos huevos y tu dibujo es para esto. Y no se equivocó. (Hace una pausa). Sí lo llegué a maldecir cuando había rachas muy malas, pero siempre me llamó la atención el dibujo, la pintura, la escultura, apenas estoy empezando a hacer mis primeras esculturas en bronce.

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“Hay un recuerdo que tengo cuando yo me dirigía rumbo a la secundaria, entonces vi a un papá con su hijo, y el niño le pregunta, ¿a dónde vamos papá?, este responde: Al museo, y el niño vuelve a cuestionar,’ ¿a qué vamos al museo?, y la respuesta fue, ¡Vamos a hacernos mejores personas!”. Palabras que le quedaron muy grabadas al maestro. 

Con cierto dejo de añoranza continúa: “Se ha perdido el sentido de la contemplación porque ver una obra, en este caso una pintura, no es más que volcar tu todo, vuelcas todo tu ser a la contemplación de la idea del otro, de lo que quiso decir el otro y que te genere algo nuevo, porque no necesariamente no es la visión de él, sino es la visión que te genera aquel”. 

Instalado en el este camino del pasado, recordó a José Antonio Ruiz Estrada y a Ramón Zurita Sahagún, primer editor y director general respectivamente en Revista Personae, y con emoción me comparte: ‘Me conocen desde que inicié. JARE, fue el primero que me entrevistó en la galería de Patricia Conde, allá por la Herradura. 

Surge una pregunta obligada, ver aquel Marco Zamudio y reconocer al maestro Zamudio en la actualidad.- “Hay madurez conceptual en la obra, que todavía me falta porque el día que un creador diga que ya está hecho, en ese momento ya está perdido, porque estando en esto, nunca dejas de aprender, nunca dejas de comunicar algo, nunca dejas de sentir, ser sensible es un privilegio pero también es un pesar porque todo te atañe, te preocupas por cosas que podrían parecer ociosas, pero es importante estar en contacto con nuestros sentidos”.  

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Los temas más recurrentes en la obra del maestro Zamudio son la muerte, la vida y la mujer, afirma y explica: “De pequeño me morí un ratito, tuve un paro bronco-respiratorio, me resucitaron y desde entonces empezó la obsesión con la muerte, pero no es el horror, yo no le tengo miedo a la muerte, aunque ahora que tengo dos niños sí me da miedo morir, porque no me gustaría dejarlos solitos, pero en el fondo no me da miedo morir. No soy religioso, no creo ni en el diablo ni en dios, sí creo en el mal y en el bien, pero como no los tengo, no tengo esos prejuicios ni bastones para sostenerme, confieso, que a veces me gustaría tenerlos para recargarme en algo. Tampoco soy deshonesto de cuando me convenga voy a creer en Dios y cuando no, no… El que existe es el ser humano con sus convicciones, con sus errores y sus virtudes, pero la muerte es una incógnita para mí”. 

Y así como se refirió a la muerte, también habla de la felicidad: “La felicidad la encuentras cuando ya te madreaste media vida o más de media vida y como dice el maestro Darío Ortiz eso es el arte, es la búsqueda de la felicidad, y sí, a lo mejor te abstraes de una realidad muy pesada, en mi caso yo quisiera estar todo el tiempo pintando, pero tengo que pagar rentas, colegiaturas, etc.”. 

Actualizarse o morir. Para despedirnos, toca el tema de las pinturas digitales, que también está elaborando. Indica que el tiempo en el proceso es muy similar, así como el creativo, aunque su mirada indica que disfruta más tocar las pinturas y tomar el pincel. 

El Arte es el alimento a la vida, es la chispa del goce, es un modo de vida. Platicar con los artistas plásticos siempre da la oportunidad de conocer ese mundo que hay detrás de las pinceladas, de los colores, de los lienzos. Hay obras que nos transportan a otros mundos, a otras sensaciones y las más fuertes son las que nos confrontan a la vida, a nuestras propias circunstancias. El poder transmitir toda esta energía, solo la gente con una sensibilidad desarrollada, una sensibilidad educada puede conseguirlo, todo esto y más es Marco Zamudio.