John M. Ackerman, politólogo y comunicador

Por: Patricio Cortés

periodista_nov_01Doctor en Derecho Constitucional y Sociología Política, adquirió fama como columnista de La Jornada, y hoy conduce en la televisión pública el polémico programa John & Sabina. Es un personaje cercano al actual presidente, y uno de los más férreos defensores de lo que se le ha denominado como la Cuarta Transformación (4T), él es John M Ackerman Rose.

Coordinó el texto El cambio democrático en México: Retos y posibilidades de la Cuarta Transformación, uno de los esfuerzos académicos más importantes para analizar al actual régimen. Cuestionado sobre los retos de la 4T, comentó: “Necesitamos mucha conciencia, generar sistemas de información autónomos desde la alternativa. El gran problema que yo veo es que la oposición autoritaria al gobierno democrático sigue con el control del 80% de los medios, gastando mucho dinero en las redes sociales, golpeando constantemente para generar una impresión de que las cosas están naufragando. No está funcionando, el presidente con sus mañaneras, con su habilidad increíble de comunicar, todos los días desmonta las mentiras, pero nosotros mismos necesitamos reproducir desde nuestros espacios, escuelas, trabajos, comunidades, familias, esa misma dinámica de preguntar, contestar, dialogar sobre la situación nacional, de politizarnos en el mejor sentido eso para mí es lo esencial para poder avanzar y consolidar la cuarta transformación”.

De hecho, su cercanía al presidente y a Morena le ha acarreado fuertes críticas, a lo que él expone: “Yo estoy acostumbrado, el presidente está acostumbrado el golpeteo, no es más hoy que antes, de hecho creo que hasta menos, porque hoy tenemos por lo menos cierta protección, cierto paraguas del mismo poder estatal y del presidente. Yo, por ejemplo, después de estar censurado seis, siete años de la televisión hasta programa propio tengo. Me critican, se me lanzan encima, como siempre lo han hecho, pero ahora ya tengo un programa donde les puedo contestar, antes no tenía nada. La verdad es que la coyuntura va cambiando, pero la obligación más bien es ciudadana, tenemos que reproducir esa misma politización localmente”.

“Sigo haciendo exactamente lo mismo, los que me golpeteaban antes lo hacen hoy, pero tememos más proyección porque precisamente tenemos espacios nuevos para ejercer esa libertad de expresión”, asegura.

Le preguntamos cómo se puede evitar que la 4T no termine descarrilada como muchos proyectos progresistas del continente, declara: “Resultados, resultados, resultados. Ahorita estamos dando resultados del gobierno en materia de política social, de lucha contra la corrupción, los grandes proyectos de infraestructura, las obras ya están caminando. Los dos grandes pendientes son el crecimiento económico y la seguridad pública, evidentemente, los dos van a tomar un poco de tiempo, la Guardia Nacional apenas se va instalando, la economía ahorita apenas está reconfigurándose desde un enfoque más popular y social, entonces están en un enfoque de transición, para el 21, ya vamos a estar a la mitad del gobierno y empezando a sentir los efectos del despegue, yo espero que esa elección sea aún más contundente que la del 2018”.

Difiere con la afirmación de que la izquierda latinoamericana se caracteriza por seguir a caudillos: “No creo que haya un problema de caudillismo en América Latina, ese es un enfoque neoliberal de Enrique Krauzer, que nos quieren hacer sentir mal con nuestros líderes populares de izquierda en la historia. Esa idea de que Zapata y Villa podrían ser caudillos, yo no estoy de acuerdo, los caudillos son Donald Trump, Barak Obama, esos son los que, desde el poder, hacen y deshacen con sus pueblos. Lo que tenemos aquí son líderes fuertes que generan un gran movimiento social desde abajo, eso es lo que es Andrés Manuel. ¡No es caudillo! ¿En qué sentido es caudillo? ¡Es un líder! ¡Si fuera caudillo, no tendríamos ni debate ahorita en Morena!”.

Sin embargo, una constante en el subcontinente es que los liderazgos de izquierda son tan fuertes, que cuando el líder/presidente deja el poder, el proyecto se viene abajo, Ackerman lo reconoce y propone: “Es nuestra responsabilidad, justamente de todos nosotros aquí (la entrevista se da en el Zócalo), de no estar esperando que Andrés Manuel cambie el mundo, sino de ya estar aprovechando este contexto de oxigeno democrático para avanzar cada quien en sus espacios, para conquistar esos espacios que nos fueron excluidos antes. Es lo que yo estoy haciendo en los medios y lo que tiene que hacer cada quien es aprovechar estos espacios, porque esto no va a durar para siempre. Viene un reflujo de derecha autoritaria y si no estamos ya atrincherados desde donde podamos, simplemente en dos años van a revocar todo lo que se ha avanzado”.

Minutos antes de la entrevista, en la presentación del Libro Repensar la democracia (coordinado por nuestro entrevistado), el exministro de Educación de Ecuador, René Ramírez Gallegos, afirmó que Lenin Moreno revirtió en dos años todos los cambios positivos que realizó Rafael Correa en más de una década, a pesar de que Lenin Moreno llegó a la presidencia ecuatoriana apoyado por su antecesor, ofreciendo un mandato de izquierda que se volcó a la derecha. La pregunta que le hago a Ackerman es ¿cómo evitar que suceda en México?, el jurista/comunicador responde: “¡Va a pasar! Podemos tomar apuestas de quién es el Lenin Moreno de aquí”.

Cuando le cuestiono quién podría ser, opta por la prudencia: “Yo tengo mi hipótesis, pero no la puedo decir públicamente, ¡imagínate!, pero ahí tenemos que ir identificando. Andrés Manuel, en sus mañaneras, dice aquí no caben los vividores, los oportunistas y los que quieren reproducir la vieja cultura política dentro de Morena, pero no se mete y eso es positivo, porque es un presidente democrático, no está metiéndose dentro del partido, pero quien tiene que meterse somos nosotros, el pueblo tiene que romper con esas lógicas de estar siguiendo a los caciques”.

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Retomando la explicación del régimen de la 4T, nos habla de uno de sus libros anteriores (El mito de la transición democrática) donde rompe con la idea de la transición: “Vicente Fox nos propuso una transición democrática, esta es una idea muy limitada de un cambio estrictamente político, de alternancia donde un partido puede ganar u otro, pero todo sigue igual”. Fue una mentira que nos vendieron para que nos tranquilizáramos que ya habíamos pasado a otra etapa, así que cada quien a su casa, a su trabajo”.

Propone: “Lo que necesitamos es construir democracia, para ello necesitamos visualizar de manera diferente nuestra tarea, no es suficiente solamente volver a hacer y ahora hacerlo bien, porque entonces nos va salir lo mismo aunque lo hagamos bien. En Morena no es que queramos hacer ahora si un buen PRD, es otra cosa, una diferente visión de la democracia, la transición y de participación. La cuarta transformación tiene que ser radicalmente distinta desde su misma visión y perspectiva, sino caerá en el mismo fracaso que la transición ¡López Obrador no es Vicente Fox!”.

Incluso aclara que originalmente la Cuarta Transformación tenía otro nombre: “El concepto original no fue Transformación, Andrés Manuel lo cambió para que fuera un poco más compresible para la población en general, el concepto original era Cuarta República, retomando a los franceses. La idea de la transición lineal es una visión totalmente estadounidense de la ciencia política conservadora, la idea de república de la transformación es más de una visión francesa. Los franceses hablan más de pasar a una sexta república, tienen una visión cíclica, hay momentos de revolución, transformación y luego decaimiento natural. Ellos están en la quinta república van para la sexta, (Emmanuel) Macron es el elemento más claro de la descomposición de la quinta república”. 

Abordo también el tema que si él como miembro de Morena le gustaría competir para una diputación en el 2021 y responde: “No puedo, estoy prohibido, así como el Paco (Taibo 2), también soy mexicano por naturalización ¡a mucha honra y orgullo! No puedo ser rector de la universidad, no puedo ocupar ningún cargo. Eso a mí me libera profundamente para hacer lo que se me hinche la gana, eso es muy bonito”.

Para concluir nos habla de sus múltiples actividades: “Colaboro en cinco medios de comunicación, dirijo un programa, doy clases, ahorita estoy en los medios y en la universidad”.