ARMELLA SHAKARYAN

Embajadora de Armenia en México

COMPARTIR

Facebook
Twitter

Esta vez charlamos con Armella Shakaryan, embajadora de Armenia en México, una nación de la que se sabe poco en México, pero coincidimos en un extenso patrimonio cultural, por lo que se ha planteado el objetivo de intensificar nuestras relaciones.

“Desde la apertura de nuestra embajada en México, hemos expandido nuestras relaciones bilaterales, desde luego hay mucho más que ampliarnos ya que he visto muchas oportunidades que explorar. Tenemos ya cuatro antiguos embajadores que han hecho un gran trabajo en los asuntos culturales, económicos y políticos, mis prioridades van a ser ampliar las relaciones económicas y culturales”, refiere.

 

Armella Shakaryan
Fotografía: Mario Torres

 

 

Reconoce: “Esta es una región nueva para mí, la verdad no sé mucho sobre el país, ni la región, pero durante estos seis meses, me he percatado que los mexicanos no saben mucho sobre Armenia ni de los armenios. Creo que la mejor manera para lograr reconocimiento en México es a través de programas culturales. Este año Armenia celebra su trigésimo aniversario de la independencia y estamos planeando una semana cultural Armenia en septiembre, vamos a organizar exhibiciones, proyecciones de películas, discursos en escuelas y una feria cultural”.

 

“Como saben este año, México celebrará su independencia en un gran evento (200 años de la consumación) y el gobierno invitó a diferentes países a presentarse en diferentes ciudades de México. A Armenia se le asignó presentarse en Guanajuato, va a venir un grupo grande con 40 bailarines, estarán llegando para presentarse del 24 al 27 de septiembre. Esto también ayudará a Guanajuato, y por supuesto a México, a involucrarse en la cultura armenia”.

 

Pregunto si la COVID 19 está dificultando dichos eventos y responde: “Sí, desafortunadamente, la pandemia es peor día a día, esperemos que con la vacunación se facilite nuevamente todo, sin embargo, hoy, el programa sigue en pie, no se ha cancelado nada”.

 

Destaca los puntos en común: “Creo firmemente que tenemos mucha similitud con México, ambas culturas están orientadas a la familia, las personas son muy cálidas, emocionales y dinámicas. Ambos países tenemos un gran patrimonio cultural y muchas similitudes. Creo que podemos trabajar en el desarrollo de intercambio turístico, como se sabe, Armenia fue la primera nación en adoptar el cristianismo como religión oficial y es algo que se puede compartir ya que hay un intercambio turístico-religiosos que para los mexicanos puede ser interesante”.

 

La economía está entre sus objetivos: “También estaré enfocándome en la posibilidad de expandir nuestras relaciones económicas. Actualmente estamos viendo las bases legales para esta colaboración, se están realizando varios borradores para llevar a cabo este proceso y ya estamos a punto de firmar esos acuerdos”.

 

Reconoce desafíos: “Uno de los grandes problemas es la gran distancia y los problemas de conectividad. Recientemente líneas aéreas europeas han iniciado más viajes a Armenia, las grandes aerolíneas como Lufthansa y Air France han empezado a realizar viajes a mi país, así como otras pequeñas”.

De hecho, no hay vuelos directos de México a Armenia, ni desde nuestro vecino del norte: “Tenemos una gran comunidad en Estados Unidos, especialmente en California, pero aun así no hemos podido lograr un vuelo directo Estados Unidos -Armenia. Esto sí presenta un gran reto para poder llegar, pero se puede lograr a través de Europa”.

 

Sobre los desafíos de su nación, destaca: “El 2020 fue un año muy difícil para Armenia. La crisis del coronavirus llevó a una crisis mundial, así como los 44 días de guerra provocada por Azerbaiyán, le pegó muy fuerte a la economía y desafortunadamente hubo un decrecimiento económico del 7%. Como pueden ver fue un año difícil y entre los principales retos está la recuperación económica”.

 

“Después de la guerra hubo inestabilidad política en el país y el gobierno no tuvo otra opción que convocar a elecciones anticipadas, así que recientemente tuvimos elecciones en Armenia, por lo tanto, tenemos un nuevo gobierno y acaban de introducir un nuevo programa para los próximos cinco años, los grandes partidos también quieren la recuperación económica. El mercado local es pequeño, dependerá de la competitividad internacional. El gobierno tiene un programa para mejorar el ambiente para los inversionistas de la comunidad internacional. Armenia sigue siendo un país desconocido, por ello el gobierno adoptó un buen programa para poder difundir la información a los inversionistas y ampliarla”.

 

Un diferendo territorial ha generado añejas tensiones con Azerbaiyán que no han podido resolverse por mecanismos diplomáticos, pido a la embajadora que nos explique qué ha pasado y glosa: “El principio del conflicto empezó todavía en el periodo soviético, es sobre la región de Nagorno-Karabaj. La primera guerra fue en 1991 misma que Armenia ganó, fue un conflicto que se mantuvo, se llegó a un status quo que duró hasta el 2020, cuando Azerbaiyán atacó a Armenia con gran equipo militar y perdimos. La única posibilidad de paz de ese conflicto es la Organización Internacional de Seguridad de Europa, Azerbaiyán dice que con la reciente guerra se resolvió el conflicto, pero nuestra posición es que no está resuelto y por supuesto que desencadenó una nueva etapa del mismo, porque el estatus de Nagorno-Karabaj no está bien definido, también el grupo de Minks  (creado para mediar el conflicto y comandado por Estados Unidos, Francia y Rusia) considera que el estatus de esta región no está todavía determinado, esperamos que la resolución de paz del grupo de Minks sea pronto”.

 

Pregunto qué necesitaría y aceptaría Armenia para dar por concluido el conflicto: “Es una pregunta difícil, no se tiene una respuesta firme, se tiene que basar en el formato internacional y a través del grupo de Minks que están siendo mediadores del proceso de paz por medio de tres principios (integridad territorial, derecho a autodeterminación de los pueblos y renuncia a cualquier operación militar de fuerza) y esperamos que por ellos se pueda llegar a un acuerdo de paz”.

 

Infortunadamente, este no es el único diferendo territorial del orbe, los hay por todo el mundo. Pregunto a la diplomática a qué atribuye que ya en la tercera década del siglo XXI no hayamos podido superar estos conflictos: “Firmemente creo que los conflictos deben ser solucionados a través de la diplomacia y acuerdos políticos para establecer las bases de una paz duradera. A través de la guerra no creo que se pueda solucionar nada”.

 

Armella Shakaryan

 

Se calcula que hay más armenios diseminados en el mundo que viviendo en su paso, la embajadora explica: “No sé si sepa sobre el genocidio de 1915 (millón y medio de armenios asesinados por el Imperio Otomano). Después de estos eventos trágicos, varios armenios viajaron hacia el Medio Oriente, se establecieron ahí, luego a Estados Unidos. Tenemos una diáspora muy grande, varios de ellos están en Estados Unidos, en Medio Oriente, Francia y Rusia, en este último país es donde está la mayoría de la diáspora. También, después de la independencia, hubo dificultades económicas y por lo tanto muchos armenios emigraron después de la separación de la Unión Soviética”.

 

A treinta años de la separación de la Unión Soviética, le pregunto a la diplomática si eso ha mejorado la calidad de vida del armenio promedio, expone: “Depende como lo quiera ver, es difícil contestar esta pregunta: durante la Unión Soviética las personas no tenían muchos problemas sociales, pero era un país muy cerrado con otros problemas. Las generaciones jóvenes y los armenios en general no querían seguir con eso, así que ahora somos una nación democrática con muchas más oportunidades. Sí hemos tenido retos a lo largo de estos treinta años, pero hemos venido desarrollando nuestro país muy bien”.

 

De hecho, me percato que nuestra entrevistada era muy joven cuando su país se independizó, por lo que le pregunto si las cosas han salido cómo lo esperaba y con una gran sonrisa, responde: “¡Sí!, se han cumplido mis expectativas”.

 

Para concluir, pretendo indagar qué es lo más difícil de representar a Armenia en México y comenta: “Encuentro a México como un país demasiado hermoso, con gente maravillosa, las personas son muy cálidas y amigables. El desafío para mí, son aspectos culturales, soy diplomática de carrera y he estado básicamente a cargo de Estados Unidos y Canadá. Trabajé tres veces en los Estados Unidos y estoy acostumbrada a trabajar en un ambiente laboral diferente. Al principio fue difícil pero ya estoy entendiendo las diferencias, todo aquí se trabaja muy lento”.

 

POLÍTICA

Núm. 262 – Septiembre 2021

septiembre 21, 2021
Inclusión de jóvenes en servicios bancarios

Inclusión de jóvenes en servicios bancarios