“ARTE, CULTURA Y VINO”

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La cautivadora conexión entre vino y arte a través de la historia. Se encuentran registros de la existencia de la vid y de la elaboración del vino desde los años 7000 a 5000 años a.C.

Cuando hablamos de la cultura del vino, nos referimos a un conjunto de saberes, hábitos, estilos de vida, inspiraciones artísticas, enoturísticas, conocimientos históricos, científicos e industriales, asociados al mundo del vino en el tiempo, y este se ha enlazado con el mundo de la pintura, la literatura y la gastronomía.

 

“Arte, Cultura y Vino”

 

El vino no solo sirve para brindar o para maridar platillos, también sirve para crear arte. ¿Te imaginas cuadros pintados con vino?

Durante siglos, las uvas y el vino han servido como modelo para famosos pintores y escultores como Miguel Ángel, Picasso, Leonardo da Vinci y Rubens, entre otros. Un sinnúmero de obras de arte, colocan al vino como protagonista. Una muy bella es “El viñedo rojo”, pintada por Vicent van Gogh, donde puedes pasar horas observando y admirando cada detalle.

 

El nombrado “Wine Art” (Arte del Vino), es una experiencia artística y creativa donde desarrollas habilidades pintando con vino, y activas tus sentidos a través del arte, la pintura, la música, el diseño y ¡vino! Las pinturas con vino son peculiares, cautivadoras y nos causan una gran curiosidad, no solo por la historia del arte, sino también por los cambios que la obra experimenta a través del tiempo a causa de la oxidación del vino, provocando que la pintura tenga un cambio en los colores, los tonos rojo y morado se convierten en sepia. A este proceso se le llama “envejecimiento”.

 

El vino es un arte líquido. Cada vino tiene su magia, sus aromas, su intensidad y tonalidades. Casi todos disfrutamos de una copa de vino y observar un cuadro pintado con vino es asombroso. Los invito a descorchar una botella de vino tinto joven y ponernos a pintar. Estos son vinos con hermosos colores y tonalidades violetas, morados, con ‘frutalidad’ y frescura. Cada vino tiene su propio color, se puede pintar con Cabernet Sauvignon porque es un vino más rojo, más tinto; el Merlot tiende a ser un poco más azul; la Garnacha y el Tempranillo tienen mucha potencia de color (violeta profundo). Los vinos tintos nos dan tonalidades color gránate, rubíes, moradas, púrpuras, azules, violáceas, sepias y grisáceas. Podemos usar vino blanco para aclararlo. Los vinos blancos nos dan tonalidades cristalinas y anaranjadas, mientras que los vinos rosados proporcionan tonos color salmón o frambuesa. Hay algunos vinos que son terrosos, de color rojo oscuro y también los hay de tonalidades suaves, amarillas, doradas y hasta rosa pálido. Cuando el vino ya no es joven los colores son más grises.

 

“Arte, Cultura y Vino”

 

El vino es un buen tinte a la hora de pintar y al mezclar distintas clases de caldos con diferentes tonalidades, podemos obtener otra gama de colores para realzar nuestra obra. La técnica es similar a la de acuarela y debemos proteger nuestra pintura del sol. El papel de acuarela es un material básico junto a los pinceles y el vino. Son elemento fundamental para poder trabajar con esta técnica. El papel de acuarela está elaborado para poder resistir y absorber el líquido y el pigmento para que éste se impregne y quede fijo en él. Un punto esencial del papel de acuarela es el gramaje, me refiero al peso del papel, que se calcula en densidad por metro cuadrado. El grado de absorción debe ser bueno, ya que trabajar con vino, debemos pensar en un gramaje alto para resistirlo. El gramaje que les recomiendo es el de 300g/m², ni demasiado delgado ni demasiado grueso.

 

El vino es usado, recién salido de la botella. Trazamos las orillas, las manchas le dan un toque de originalidad, los primeros trazos son con vino tinto, dejamos secar la primera capa un par de horas y la siguiente para darle un tono más oscuro. Derramamos un poco de vino para darle un toque natural a nuestra pintura.

Cuando estén secas las dos capas de pintura aplicamos el pastel (El pastel es una técnica pictórica del grupo de las técnicas secas, no se utiliza ningún disolvente y se aplica directamente sobre la superficie de trabajo, a diferencia de la pintura al óleo o la acuarela). Usar pastel rojo y negro para sombrear. (No mezclar nunca con óleo). Hay que pintar con cuidado, porque el vino no se puede borrar. Cuida cada pincelada que des y las zonas que quieras mantener en blanco. Los tonos oscuros van primero y posteriormente los tonos claros, diluimos y sombreamos con vino tinto. Pintamos siempre por capas, se disuelve el vino con el pastel, el pastel da color a la obra y es compatible con el vino. Podemos combinar un poco de vino con agua para diluirlo o ponerlo directamente de la botella; también puedes combinar con un poco de sal o con jugo de limón y obtendrás otras tonalidades.

 

La esencia del vino es viva: está en constante cambio. De ahí la frase “mejoras con los años, como el buen vino”, y eso se manifiesta en la pintura. El vino es una presea y se hace arte, creo que debemos plasmar su colorido en un cuadro. Una vez terminada la pintura debemos protegerla con una capa de barniz para acuarela en spray para evitar los cambios de color por oxidación.

 

Toma el pincel e inspírate, suelta color en el papel. Cada trazo es aroma, porque huele a vino, a frutos, disfruta de todas estas sensaciones. Pon a funcionar todos tus sentidos, y por supuesto, debes disfrutar de una copa de vino mirando tu obra de arte.

 
Sommelier Especialista en Vinos, Josefina Fernández Cueto.

CULTURA

Núm. 257 – Abril 2021

abril 10, 2021
Aprobación de acuerdos comerciales con el mundo

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