EL VERBO, MÁS ALLÁ DE LA PALABRA

Segunda Parte

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Marcela Magdaleno

 

Arminé Arjona creció siendo amiga de los libros, en su habitación levitaban letras, contadas, leídas, escritas; los personajes atravesaban sus muros. Fue una niña creativa y demasiado inquieta: —¡Arminé ya estate quieta, mejor vete a escribir cuentos y léeselos a tus primos! —Gritaba su madre. Ella deseaba ser todo: arqueóloga, bailarina, pintora, actriz, doctora.  Hoy se dedica a las letras, dibuja aforismos y da terapias de acupuntura. Su poesía está llena de días, de instantes, de acústicos y es cáustica; es inmediata, sincera, íntima y particular. Su voz son voces, de tantas voces que no pudieron o no pueden hablar. Es emisaria de la libertad de expresión. Escribe como atando gavillas en el campo de batalla, conservando la inocencia conceptual: el ritmo de la Rueda de San Miguel, los trabalenguas, los dichos populares, las rimas clásicas, la reta, las parodias, las vaciladas, rimas, los juegos de palabras, ¡Adiós, TETO, hasta la vista!/nos legaste tu camino/te valimos un comino/y que el cielo nos asista./¡Oh, TETO, de ego laureado!/no creas que a todos despistas/TETOCA ser coronado: RATETO EL HUECOLOGISTA… (Dedicado a un político en turno)

En los noventa, Arminé se fue a estudiar acupuntura a la ciudad de México asistió al taller literario de Ethel Krause, quien le dejó huella. A su regreso a Juárez encontró su ciudad tomada, manchada de sangre, de un dolor que se teñía de eterno…. y solidarizándose con la Acción Poética de Armando Alanís Pulido, irrumpió el silencio con un ejército de mujeres marcando territorios y surgió la poeta urbana con su abanico de murales adornados de letras-aerosol y una postura social:

Mi ciudad es la campeona en lanzamiento de bala”…

Le dijeron al niño músico: —a ver, mijo, un solito…

Las letras de Arminé explican este dolor en los muros:  

No te hagas del drogar…

La vida acaba de balazo…

¡¡Acción Poética Juárezmex!!

 

Marcela Magdaleno

 

Y mientras Caminamos desafiando la ley por el toque de queda. La poeta busca otra pared blanca y explica la anatomía de su poema: —Cuando comenzó la mentada guerrita la gente salía, a las calles, con bebés en brazos a recoger casquillos y a tomar fotos de los muertos con su celular.

¿Cómo conciliar la paz en la guerra?, ¿Cómo hacer catarsis frente a la tortura?… quizá observando, escuchando, con el cuerpo congelado.

Se abre la cortina de terciopelo roto en un teatro destartalado e irrumpe la voz de Arminé: “La alfombra roja se extiende por mi cuidad, hoy quiero acariciarte con mis palabras”:

Camino por la ciudad pisando/pisando muertos. Y cantan las metralletas/Aquí voy, pisando, pisando muertos/ en patios en la banqueta/ en autos y camionetas/Camino con grave hastío/Pisando pisando muertos. José, Juan, el Pablo y Roberto/ El muelas y Jilguerito/Voy derecho y no me quito/ Pisando, pisando muertos. / Apenas ha amanecido/y ya hay un hombre tripeado/ tan joven y torturado/Con sendo tiro de gracia/Con cien casquillos tirados/ Palpo un claro de satino/ me hace sentir devastado/será porque estos caminos/ rebosantes y ultimados,/ iluminados por los focos rojos y ensombrecidos por las muertes… Lucen mustios, lucen llanos/que sumen sangre y estragos/luce pardo el desierto,/pisando pisando muertos./Préstame tu celular que voy a fotografiar/un titipuchal de muertos/y a saltar por las baquetas /y asaltar por las banquetas/pisando, pisando, /pisando muertos/Me encantan /las metralletas /me cantan/las metralletas /trac trac…

 

El camino prosigue y frente a nuestros ojos se abre la ciudad negra. Elevamos los ojos y saludamos a un Lincoln de metal, vigilado por la montaña Franklin, final de las Montañas Rocallosas, hasta hacer contacto visual con el Río Bravo donde antes las mujeres iban a lavar sus mantas, pero ahora es una grieta sin agua donde desaguan los desechos de las maquiladoras.

—¿Quién mata, Arminé?

—La disputa por la plaza empezó en 2008. El cartel de Juárez es el más codiciado porque tiene la mayor cantidad de fronteras. Cuando inició esta guerrita nadie decía nada, todos estaban a toda madre hasta que comenzó a tocarnos de cerca y nos llevó entre las patas. Todo mundo hemos tenido pérdida de amigos y familiares.  Respondela cronista poética:

Zona Residencial/cochera electrónica/4 recámaras 3 baños/jacuzzi/ alfombrada/amplio patio/donde fácilmente caben/l5 a l8 muertos…

-Nosotros no sabíamos lo que era el secuestro ni el pago de cuotas hasta que se vino la guerra y así fue como comenzó a transformarse esta ciudad. Y mientras narra sobre los fragmentos de ese desorden psicológico, nos detenemos en una esquina.

-Aquí fue donde estalló el coche bomba. Lo que me dijo el chavo de aquí de la farmacia es que fueron dos mujeres las que trajeron el carro. Y justo ahí Arminé escribió en un muro blanco frente a un banco:

Aquí fue donde volaron los sueños

 

Marcela Magdaleno

 

Ante este panorama, los escritores levantan la voz irrumpiendo en el escenario de aquel crimen de Estado, pero aquí, no pasa nada. Se vuelve a activar protocolo Alba en segunda fase, por la desaparición de cuatro mujeres, tres de ellas menores. En tanto, los sicarios Azteca siguen festejando sus venganzas en el bar San Muertín y los gringos operando en El Chamizal, mientras tanto la capital donde Benito Juárez instauró su congreso republicano en 1856, sigue en agonía, ciudad silenciada.  

 

Letra con sangre entra a la narcofosa…

 

De la poesía de Arminé podemos hacer una escuela porque sus letras han innovado, sus oficios, la ha llevado a descubrir su propia voz, una voz limpia, constante, voz crítica y filosófica sintetizada, y la escritora tiene obra que justifica mis argumentos. Y dentro de la escuela tendrían que estudiarse los siguientes puntos: pronunciarse frente a las injusticias, ser solidario, escuchar tu grito interno, no dejarse hipnotizar por el sistema, leer mucho, jugar con las letras (la poesía es una zona lúdica), salirse de los moldes y romper paradigmas.

 

Marcela Magdaleno

 

Caminante no hay canino, se hace colmillo al llegar…

 

La poesía a veces es corrosiva y otras Sol de primavera, también irrumpe y es capaz de transformar realidades. Hoy veo una mano dibujando el futuro con el poder de la palabra. Ahora la mirada purifica los paisajes y entona la sinfonía de las cantadoras: ¡No más canto a las muertas!, ¡No más cantos fúnebres!, ¡No más incidir en el dolor! ¡Levantemos la frecuencia energética del alma, que hoy nuestra intensión libera palomas y a través de la poesía abre caminos de luz!

 

Arminé Arjona, 1958, Ciudad Juárez; es poeta y cuentista; practica la medicina acupunturista. Ha publicado en El Cuento, El Semanario, Azar, Cuadernos del Norte, Puente libre, Capirotada, Tierra Baldía, The Journal of Mujeres Activas en letras y Cambios Sociales, Rutas Ahora, 1,2,3. Libro de poemas “Juárez tan lleno de sol y desolado”, a través de Chihuahua Arde Editoras; “Delicuentos, historias del narcotráfico” (2004), Beca David Alfaro Siqueiros (2006), por un proyecto de cuentos “Latrocínicos, cuéntame una de rateros”, en categoría de creadores con trayectoria. Tiene varios libros inéditos.

CULTURA

Núm. 257 – Abril 2021

abril 10, 2021
Aprobación de acuerdos comerciales con el mundo

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