JUAN CARLOS MANJARREZ

Atípico Hiperrealista

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El éxito está en lo que crees

Existen dos tipos de artistas, aquellos que siguen lo establecido y los que deciden romper moldes, y Juan Carlos Manjarrez pertenece a ésta categoría.

Manjarrez es el artista atípico, meticuloso, paciente, de fascinante hiperrealismo, que enmarca en sus desnudos la belleza humana con sus formas y movimientos, con tonos monocromáticos penetrantes y sutiles a la vez, en los que se distinguen hasta las venas y los poros de la piel, celebrando así la perfección. Sin duda, la estética le permite crear de forma casi autodidacta ese deleite por la belleza.

 

Juan Carlos Manjarrez

 

Tapatío, nace en 1970, Juan Carlos Manjarrez, sale del canon establecido por los artistas plásticos. Él descubre la pintura hasta los 22 años. Fue tras una plática en su universidad, con el artista multidisciplinario José Fors, quien lo mueve de tal forma, que decide en séptimo semestre de Arquitectura, tomar Pintura como materia optativa y ahí realiza su primera obra, que irónicamente es el único cuadro que conserva y está a un costado de su escritorio.

 

“Terminé mi primer cuadro en seis meses. Los artistas tenemos el ego muy inflado, y yo ni era artista, pero sí tenía el ego muy inflado, y me dije: ‘si yo hago esto, el mundo es mío’, y es cuando decido abandonar la carrera sin vuelta atrás”.

 

En casa, la noticia, no fue en nada buena noticia. En consecuencia, de ninguna manera apoyaron en tal decisión, y se quedó sin apoyo. A partir de ese momento se convierte en un joven independiente, sin recursos, pero con todas las ganas de aprender, y así se introduce de lleno a la pintura, con gran interés por el hiperrealismo.

 

Juan Carlos Manjarrez

 

Hambriento por aprender 

“De que me vean sin dinero en mi lugar natal, a que me vean en donde no me conocen, mejor me voy a otro lado, y decido irme a la Ciudad de México”, añadió. En la capital, fue admitido en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado del Instituto Nacional de Bellas Artes, La Esmeralda, más no era lo que deseaba, y a los quince días, así al estilo Manjarrez, decide partir. Aparecieron en su mente un sinfín de dudas: ¿Qué voy a hacer? ¿Cómo voy a aprender? —Me estoy metiendo a un mundo que no conozco–. Decide aprender leyendo, pero ¿cómo iba a tener acceso a los libros de arte sin recursos?

 

Así fue cómo la Librería Gandhi, se convirtió en su escuela. Hizo amistad con los que operaban el lugar y le permitieron pasar el día sentado por los pasillos, devorando los libros de la plástica. Pasaron ocho meses, pintando y leyendo sin interrpución.

 

Juan Carlos Manjarrez

 

Voy a morir antes de nacer 

A los inicios de la crisis del 94, se auto-cuestionaba: –¿Qué hago? ¡Voy a morir antes de nacer!  Esto provocó que se fuera “mojado” a Estados Unidos. Trabajó como mesero por un año, para continuar pintando, a prueba y error. La realidad es que el artista, nunca tuvo un maestro.

 

El secreto está en el tono.- “Conocí a un pintor, con 25 años de trayectoria. Le llamó la atención mi pintura y comenzamos una amistad. En el transcurso, le comenté: ‘Hay algo que no me llena. No veo mis cuadros reales… Algo falta. La técnica está resuelta, pero ¿qué falta?’ Y me reveló uno de sus secretos: –‘¿Quieres que tu obra se vea como una fotografía? La esencia está en el tono de la pieza. Si el tono está correcto, así pintes con los dedos, tu cuadro se va a ver como una foto’”.

 

“El pensó que iba a tardar 25 años descifrándolo, pero en la siguiente pieza, ¡lo entendí todo! Logré que ahora sí, pareciera tal cual una fotografía”. Transcurrieron 8 años pintando, pero sin ventas, hasta que fue invitado a colaborar en el gran proyecto de un restaurante icónico, en Guadalajara, la obra de Manjarrez en este recinto, podríamos decir, se convirtió en la cereza del pastel. Trabajó en una colección de obras monocromáticas, inspiradas en Robert Mapplethorpe y otros fotógrafos.

 

“Estas obras fueron las primeras piezas que realicé en blanco y negro, hace ya casi veinte años. La primera pieza de una serie de homenajes a Robert Mapplethorpe, Richard Avedon, Howard Shatz y otros grandes fotógrafos. Ahí fue donde encontré mi pasión por la obra monocromática y mi propio lenguaje pictórico”, añadió.

 

A partir de ese momento, Manjarrez se convierte en el “Boom de los artistas”, el artista de moda y el que todos quieren tener. Fue una locura, se dio a conocer en poco tiempo, y para entonces pintaba unos 60 cuadros por año, aunque tenía que entregar 75. Pintaba sin tregua, diez horas al día. Hasta el día de hoy cuenta con unas 1800 piezas vendidas.

 

“Soy un fanático para pintar. Un obsesionado. Pinto unas diez horas diarias. Amo pintar, y siempre ha sido así, es por eso pinto tan rápido”. Con el éxito inesperado, construyó la vida perfecta, pero pagó un precio bastante alto: su divorcio. No se percató en qué momento fue, todo ocurrió tan rápido, y de pronto, a pesar de ser un artista renombrado, se vio solo, ¡devastado! Culpa a la pintura de esta ruptura tan repentina y por un año no tomó el pincel ni sus pinturas. Se refugió en “La fiesta”. Tiempo de cuestionamientos, y la cordura de regresó junto con las respuestas anheladas. Reflexiona y con una nueva visión más consciente, retomó su pasión. Hoy en dia, Manjarrez, tiene una visión distinta, madura y plena, siente que está empezando apenas su carrera, ve en ella un futuro brillante.

 

“Bajo mí introspección, ‘hoy pinto mejor que nunca y siento que estoy apenas empezando mi carrera’. En otro escalón, porque lo que viene va a estar maravilloso”.

 

Juan Carlos Manjarrez

 

No sé si es crítica o halago

Así como el artista tiene seguidores, tambien tiene oponentes. A menudo le llegan este tipo de criticas: “Manjarrez es un pintor comercial”.

“No se si es crítica o halago, pienso que si no puedes comercializar tu obra, eres invisible ¡No existes! Aunque tu obra esté espectacular. El éxito no está en la obra, sino en el artista. Mi éxito no está en lo que pinto, esto lo pinto porque me gusta. El éxito está en lo que crees. Está en cómo te mueves en el mundo. Hoy estamos viviendo el mejor momento de la historia. Si queremos encontrar información, la encontramos en dos segundos, lo malo es que nadie quiere encontrar”.

 

Juan Carlos Manjarrez

 

¿Empresario o Artista?

Juan Carlos, es de los pocos artistas que sabe comercializar su obra, esto es uno de los motivos que las galerias no han sido su forma de venta hasta el día de hoy. El cliente llega directo al artista…. “Todo mundo dice: ‘te vas a morir de hambre como pintor’ y llevo 20 años sin parar de vender. Y para ser año de pandemia, ha sido mi “top”en ventas. Llega la pandemia y ¡Eureka! Hoy tengo al cliente donde lo quiero tener, ¿Dónde? ¡En su casa! ¿Cómo? Viendo una pared. ¡He vendido más que nunca! La gente ahora sí disfruta su casa, lo que antes no hacía y la quieren ver hermosa. ¡El que no lo vio, no entendió el momento! Las oportunidades están ahí, que no las veamos, es otra cosa. ¡Vivimos en un país lleno de oportunidades!”

 

“Me invitaron a dar una plática en la universidad donde estudié. Esto se lo debo a la vida desde hace 28 años, porque un evento así, me cambió la vida. En este encuentro me dirigí a los jóvenes con un tema que por lo general no se toca. ‘Yo no les vengo a decir lo que todos los intelecutales les cuentan. Voy a dar un giro. Les voy a hablar del tema tabú de los artistas: ¿Cómo vende un artista?’.

Todos estaban fascinados. Nadie habla de eso. Yo no tengo ningún problema. Estoy abierto para transmitir cómo he logrado mi camino, porque la mentoría es eso, una persona que te va a ahorrar el camino. Todo se aprende”.

 

Continúa: “Es muy simple, cuando viene un cliente a mi estudio por una pieza y se va sin ella, algo hice mal. Hoy en día, si alguien viene por un cuadro mío y se va con uno, es ¡Sí o sí y punto! Es una venta segura. El dinero nunca es el problema, cuando quieres algo, haces todo por obtenerlo”.

 

Todas las piezas de Manjarrez son ¡perfectas! No solo en la técnica, sino porque  está su alma en cada una de ellas: él no conoce las cosas a medias.

 

“El comprador va a comprar lo que le guste. Nadie quiere ver el caos en su pared, quieren ver un oasis y mi obra le gusta al 99% de la gente. Mis cuadros no solo están para decorar un espacio, si alguien ve mi pieza y no la comenta, les regreso su dinero. Ese es mi objetivo en cada uno de mis cuadros. Las 1800 de mis piezas vendidas, son 1800 semillas, y es una posibilidad de conseguir algo grande, porque la obra es tu marca, y la marca es tu reputación”.

 

Juan Carlos Manjarrez

 

Tengo chaleco del “no”, bien puesto

“Hay una estadística que dice, si tú insistes 20 veces en algo, es seguro que se va a dar. Entonces, cuando voy en el décimo quinto, sé que me faltan cinco intentos más para lograrlo. No todo es técnica. Esa información está a la mano, hay que entender mucho más cosas, el artista tiene que trabajar ambos hemisferios del cerebro, el creativo y el pragmático. Hay que aprender a vender, a negociar”.

 

Para concluir, como le decía su abuela: ‘¡Juan Carlos, no tienes llenadera!’  Manjarrez es fuente inagotable de optimismo y creatividad que siempre quiere más y de prisa, más allá de crear, motivar es otra de sus fortalezas. De tal suerte,  sus puertas están abiertas para quién quiera acercarse y platicar del cómo se puede vivir y vivir bien del arte, y no solo morir en el intento.

 

Juan Carlos gracias por el privilegio de esta charla y permitirnos transmitir un poco de tu legado, es un honor tenerte en Revista Personae. Con una sonrisa responde: “Al contrario Karla, gracias a todo el equipo y a la gente que me sigue. ¡Gracias!”.

 

Juan Carlos Manjarrez

CULTURA

Núm. 263 – Octubre 2021

octubre 20, 2021
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