Mario Riorda

MARIO RIORDA

Nos habla de la gestión del riesgo

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Entre los comunicólogos más importantes del presente siglo a nivel mundial, definitivamente está Mario Riorda, quien acaba de presentar dos libros: Comunicación gubernamental, más 360 que nunca y Cualquiera tiene un plan hasta que te pegan en la cara, el primero es una reedición ampliada (con más del doble de páginas que la primera edición), que sirve de manual sobre el tema que le da título, y el segundo versa sobre aprender de las crisis, ambas publicaciones no podían ser más oportunas.

 

Mario Riorda

Fotografías: Cortesía Mario Riorda

 

Cualquiera tiene un plan hasta que te pegan en la cara, aprender de las crisis, fue escrito en coautoría con la psiquiatra y especialista en situaciones de emergencia, la Doctora Silvia Bentolila, logrando una visión transdisciplinaria, que Mario Riorda define como: “Una mirada médica, psicológica, psiquiátrica, de ciencia política, sociológica y clara de comunicación para tratar de entender las crisis que se suceden en términos sociales políticos institucionales a gran escala, pero lo que también nos pasa en términos individuales. La idea del libro es transitar sobre un fenómeno donde nadie está exento, donde cada quien vive las crisis como una especie del fin del mundo personal. Se ahonda en una perspectiva teórica, muy potente y multidisciplinaria, también está lleno de una casuística internacional, que puede servir en cualquier país, en cualquier realidad. Lejos de ser un libro de autoayuda, sí aporta proactiva y positivamente, herramientas para que esas crisis nos agarren con mucha más capacidad, habilidad e instrumentos para que, cuando quedemos expuestos a vulnerabilidades o a la intemperie, estemos más resguardados”.

 

Mario Riorda

 

Cualquiera tiene un plan hasta que te pegan en la cara, es el adagio boxístico que ocupa como título: “Me parece que es el modo más potente de mostrar esta idea de que en nuestras vidas tenemos un propósito; en la política venimos con un plan, con un proyecto; en una empresa personal, tenemos metas; sin embargo, cada tanto pasan acontecimientos y circunstancias que literalmente rompen con toda esa linealidad, con toda esa voluntad y con toda esa planificación. Entonces, el libro trata de ahondar experiencias que tienen que ver con evitar situaciones de mala praxis, en la perspectiva social o en la perspectiva individual, pero también trata de aportar visiones que tienen que ver con las chances de pensar en la resiliencia, sea individual o comunitaria”.

 

Mario Riorda

 

Le cuestiono si percibe algún aprendizaje de la sociedad frente a la pandemia, comenta

 “Generalmente en la cultura del riesgo hay una expresión que se denomina riesgo súbito, que es cuando agarras a los sistemas sociales con muy poca capacidad para atender esa situación que torna exponencial a la vulnerabilidad humana. Entonces, lo que hay que preguntarse, si dentro de un año pasase algo, ‘¿se construyó mayor capacidad sanitaria?’, por ejemplo, y la respuesta será ‘muy parcialmente’. Hay países que incluso han aumentado en términos de pobreza, precisamente por la expansión del gasto para poder solventar esta primera ola y no sólo no hay aprendizaje social, sino que incluso, asistimos a procesos de negacionismo, a conductas sociales y esto claramente repercute en la capacidad de aprendizaje social. La experiencia histórica demuestra que, de las grandes crisis, son muy pocas las situaciones donde las instituciones y la sociedad aprenden, más bien hay negación, más bien hay cambio en personas, antes que un cambio de sistema y generalmente el aprendizaje es discreto. Muchas veces, en tanto y en cuanto existan capacidades de soporte, de sostén, la familia, la asistencia del Estado, un grupo íntimo que pueda apoyar, la resiliencia es mucho más factible en términos personales que en términos sociales. Las capacidades previas son distintivas para determinar cuándo hay chances de resiliencias comunitarias o de resiliencias macro, entonces, me temo que hasta el día de hoy, el aprendizaje ha sido chico, muy consecuente con lo que marca la historia”.

“Han aumentado los niveles de pobreza y por lo tanto la vulnerabilidad social. Los gobiernos tienen mucho menos capacidades en términos económicos de poder reaccionar; las sociedades están más partidas en términos de la mirada ideológica, predominan y abundan los sesgos cognitivos, particularmente, uno de los ejemplos tiene que ver con las posturas frente a lo que significa la vacuna. Entonces, hay un relajamiento colectivo muy potente que se evidencia prácticamente en todo el mundo. De esto, podemos entender, si hay un aprendizaje, este es sumamente discreto”, complementa, el también presidente de la Asociación Latinoamericana de Investigadores en Campañas Electorales.

 

Mario Riorda 

 

Sobre cómo afecta la polarización que vivimos en la capacidad de gestión de riesgo, explica

“Una de las grandes amenazas, por no decir la más significativa y potente, que tiene la gestión del riesgo, es lo que representa el sesgo de confirmación. Es decir, la capacidad de prestar atención, tiene que ver con mi mirada política ideológica previa, antes de que el riesgo hubiese iniciado; por lo tanto, ser pro AMLO o anti AMLO es absolutamente condicionante de mi mirada del riesgo. En Norteamérica haber sido un votante blanco, del centro del país, evangélico, generaba mucho menos propensión de prestar la atención a las recomendaciones del riesgo; mientras, en Argentina, haber votado por Alberto Fernández, da mucho más chance de colocarse la vacuna, que de haber votado a Mauricio Macri. Hay, claramente, un sesgo de confirmación que hace bajar niveles de alerta, de atención frente a riesgos, amenazas y vulnerabilidades, y que por lo tanto, hace primar un filtro ideológico partidario que suele distorsionar la verdadera percepción del riesgo”.

Acota: “Independientemente de que algunos sesgos cognitivos son los políticos, hay otros como el que se denomina el efecto Dunning-Kruger, que particularmente se denomina el sesgo de superioridad ilusoria, que explica básicamente que <aquellos que menos saben, creen que más saben>, y <los que más saben, dudan más. Entonces, respecto de la vacuna, respecto de ciertos condicionantes, el menor nivel de conocimiento hace prestar mucho menos atención a la complejidad de estos procesos que tienen que ver con la gestión de la pandemia. También, es importante aplicar esto a lo que pueden hacer los gobiernos, porque hay gobiernos que se cierran, que literalmente intentan no flexibilizar su mirada en función de no perder la capacidad de agenda o de no sentirse débiles por lo que han gestionado en algún momento, y por lo que tienen que cambiar en términos de decisiones: no son flexibles, no son ágiles, tienen muy poca capacidad adaptativa, tienen miradas bastante lineales y el riesgo exige constituirse en un proceso de construcción social. La idea de la cogestión y de la corresponsabilidad entre gobiernos y distintas entidades estratégicas, incluyendo la sociedad, son idílicas, son ilusorias y no son parte de la realidad. En general, los gobiernos piden corresponsabilidad cuando se ha exceptuado del co-diseño en la cogestión a la mayor cantidad de la sociedad y, por lo tanto, el riesgo es percibido como algo impuesto, obligatorio, como una merma de libertades, cuando debiera ser algo sumamente voluntario y una característica cultural”.

 

Mario Riorda

 

Sobre el gobierno mexicano opina

“Quizá, mucho lo que dije le cabe totalmente. Me parece que es un gobierno que en un primer término tuvo una postura, si no negacionista en general, por lo menos laxa. Creo que, en términos de la comunicación simbólica, lo que representó el presidente cuando negaba la dificultad, cuando establecía las condiciones históricas de la raza mexicana, que era fuerte para soportar estas adversidades, cuando él viajaba no alterando su agenda, cuando no usaba cubrebocas, son demostraciones de un negacionismo en primer término, que luego fue minimizado particularmente con la actuación mucho más preponderante del subsecretario de Salud, López Gatell. También recordemos que la Organización Mundial de la Salud, muchísimas veces, instó a México que fuera mucho más transparente en la rendición de cuentas que tuvieran que ver con estadísticas oficiales y certeras, las cuales están seriamente puestas en duda. Me parece que hubo un intento voluntarista de relajar los semáforos a muchos estados y tuvieron que volver atrás, y ahora hay una excesiva confianza puesta en la vacuna. México forma parte de esos países en donde los sesgos cognitivos se ampliaron porque la política, en gran parte, lo permitió y en donde quizás la actuación temprana, que es una de las grandes recomendaciones de los brotes epidemiológicos, no existió particularmente por cierto negacionismo de la faz política con poco nivel de transparencia. Entonces, la verdad es que no forma parte de los buenos ejemplos; de hecho, en distintos rankings a nivel internacional, México figura dentro de los últimos escalones o peldaños de lo que significan modelos de gestión recomendable”.

 

Sobre las mañaneras glosa

“Yo creo que no hay que mirar a la conferencia de prensa como un acto de transparencia, porque el acto de transparencia no tiene que ver con la cantidad o disposición del habla, tiene que ver con la riqueza de los datos, y la Organización Mundial de la Salud observó a México por la ausencia de transparencia. Creo que no necesariamente la conferencia de prensa apunte a la transparencia en primer término. Segundo me parece que hay que mirarla desde la propia política, como un acto constitutivo de la voluntad de gestionar una agenda frente a un sistema político adverso, que también tiene una capacidad de penetración fuerte, en especial, en gran parte del sistema de medios mexicano y, por lo tanto, esto garantiza pujar cotidianamente en la agenda política a su favor. También diría que no es una transparencia porque diferentes estudios han demostrado que gran parte de las afirmaciones del presidente no están sustentadas en datos, vale decir ¡No hay evidencia que los avale! Muchísimas veces son afirmaciones voluntaristas que han confundido (a la población). Por lo tanto, insisto, creo que hay que mirarla en la efectividad de pujar en la agenda pública”.

POLÍTICA

Núm. 258 – Mayo 2021

mayo 11, 2021
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